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Damnificados se resisten a evacuar viviendas inundadas

25 de julio de 2008.

Residentes de por lo menos 100 colonias siguen con problemas de inundación por el agua que dejó “Dolly”, y en más de 20 fraccionamientos la alerta sigue en estado crítico, pero los habitantes se niegan a ser evacuados, por el problema de siempre, la “rapiña”.

Ayer, el gobernador Eugenio Hernández Flores y el alcalde Érick Silva, afirmaron que los habitantes de estas colonias serían evacuados y llevados a los albergues, pero hasta ahora, sólo 24 familias de la colonia “Hogares de Matamoros”, han atendido la recomendación de las autoridades y se han refugiado en el centro de Convenciones Mundo Nuevo.

Residentes de las colonias afectadas que se niegan a abandonar sus hogares, manifiestan que no tiene sentido dejar que les roben todas las pertenencias, y esto porque a uno de sus vecinos, los amantes de lo ajeno vaciaron su domicilio y esto pese a toda la seguridad que han desplegado las autoridades de los tres niveles de Gobierno.

“Siempre es lo mismo, cada que evacuan a familias por inundaciones, los roban, las autoridades dicen que no hay vandalismo, pero las pruebas son otras y palpables, hay muchos robos”, denunció Enrique Perales de la colonia Los Sauces.

En un primer recuento, en Matamoros el meteoro dejó sin energía eléctrica a 95 mil de los 215 mil usuarios de esa ciudad y 111 colonias bajo el agua, 50 de ellas de manera severa, afectando a 110 mil personas. Ayer 63 mil usuarios continuaban sin energía.

El presidente Felipe Calderón y el gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández (PRI), en comunicación telefónica, acordaron instalar un Comité de Evaluación para efectuar un “diagnóstico minucioso” de los daños originados por “Dolly” que permita emprender acciones de ayuda a la población afectada, según los lineamientos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden).

La Dirección de Protección Civil de Nuevo León informó que la trayectoria de “Dolly” continúa errática y mientras no se disipe totalmente se le considera como un riesgo para la región.

En Chihuahua, Protección Civil emitió un aviso preventivo ante la probabilidad de lluvias moderadas por los remanentes de esta tormenta en las próximas 36 horas.

Buscan evitar brotes epidémicos

Por su parte, el secretario de Salud de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú, informó que presentará al Sistema Municipal de Protección Civil una estrategia sanitaria para evitar brotes epidémicos, luego de las inundaciones que provocó “Dolly”.

Durante una entrevista, expuso que más de 100 mil personas habitan colonias que han estado inundadas y se encuentran en riesgo de contraer alguna enfermedad o generar una epidemia.

Explicó que en este momento las amenazas principales son las enfermedades diarreicas, el dengue y sobre todo prevenir casos de cólera, que no hay en la entidad desde hace 15 años.

Torre Cantú precisó que el riesgo de dengue es importante, pues en ocho de cada 10 casas-habitación existen condiciones para el desarrollo de la larva que genera al mosco portador del virus.



Detalló que los niveles endémicos de esa enfermedad se han mantenido sin variación, aunque continúan los casos por la temporada de lluvias que cada año se dispara en julio, agosto y septiembre.

Indicó que la estrategia prevé una campaña de vacunación y que hasta ahora se ha aplicado en albergues la vacuna antitetánica, pero se valora la necesidad de aplicar la inmunización contra la hepatitis.

‘Otra vieja que se llevó todo’ El regreso a casa fue desolador: Todo estaba tal como lo esperaban. Agotados por la estancia en los albergues, aún debían enfrentarse a su realidad. Aquella que se repite tras el paso de un huracán. El pronóstico y la experiencia no se equivocaron: viviendas hechas palo y arena, sumergidas en la miseria que se acentúa a mayor profundidad.

Para José Pérez Ramos y su familia, no fue sencillo. Entre palos sobre la arena, de su morada nada encontraron. Como ellos, durante el trayecto del albergue a sus comunidades, la gente pensativa, con la incertidumbre de saber si aún tenían hogar. En el autobús donde los trasladaron se respiró silencio total; los niños apenas hablaban y sus padres los callaban. No es que estuvieran molestos, sino que el estrés y la preocupación les irritaba. El regreso a casa fue así... lleno de inquietud.

— Mugres viejas—, gritó José molesto al ver la destrucción de su casa.

— ¿Qué le pasó? ¿Por qué dice eso?—, se le preguntó.

— Pues ¿qué no ves? Ya no tengo casa. Es la tercera vez que me sucede.

Dije lo de las viejas, porque ya van tres cosas de éstas (meteoros) con nombre de mujer que me dejan así, sin casa, ahora a empezar otra vez”.

Hace ocho años la tormenta tropical “Erica”; en 2005, los efectos de “Emily”, y ahora “Dolly”.

Los escurrimientos de las lluvias que dejó el huracán “Dolly”, provocaron el desbordamiento de ríos y canales de riego que cruzan por varios ejidos, quedando atrapadas por lo menos 90 familias que apenas habían dejado los albergues.

“En el albergue nos dijeron que la contingencia había pasado. Muchos se regresaron desde ayer (miércoles), otros llegamos hoy (jueves) después de las siete de la mañana. Empezamos a limpiar y de repente empezó a llegar el agua”, narró Melquiades Barrera, residente del ejido El Realito.

“Fue de volada porque se desbordaron los canales de riego, no nos dio tiempo de sacar nada, todo se mojó y tendremos que regresar a los refugios”, apuntó.





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