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Wal-Mart promueve el voto contra Obama

2 de agosto de 2008.

Wal-Mart, el gigante de las ventas al consumidor a nivel mundial, ha iniciado una intensa campaña de cabildeo entre sus empleados para advertirles contra una victoria del virtual candidato demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, Barack Obama, en noviembre próximo. En una serie de reuniones, gerentes y jefes de departamento fueron advertidos de que que el eventual triunfo de Obama favorecería la sindicalización de los trabajadores y obligaría a la empresa a cerrar sucursales y a despedir a miles de personas.

No es la primera vez que el dedo acusador apunta hacia Wal-Mart por su intervención oficiosa para propiciar la caída o encumbramiento de los candidatos o partidos políticos que más convengan a sus intereses dentro y fuera de Estados Unidos, aunque, en esta ocasión, los testimonios de algunos de sus empleados han servido para poner al descubierto una práctica de la que sólo se tenía constancia a través de denuncias y protestas aisladas, cuando la empresa se apresuraba a levantar la mano del ganador.

Las prácticas de Wal-Mart fueron denunciadas por el periódico The Wall Street Journal, toda una ironía si se tienen en cuenta las afinidades y lealtades de este medio con el mundo financiero que, en este caso, se han decantado a favor de la independencia informativa para denunciar la descarada labor de cabildeo que algunos de los gerentes de Wal-Mart han practicado para convencer al personal del riesgo que supondría una victoria Obama.

Las acciones de Wal-Mart, el mayor empleador privado en Estados Unidos, “reflejan la preocupación creciente entre las grandes empresas de que un movimiento sindical revitalizado por una victoria demócrata pueda revertir años de merma en la afiliación gremial”, asegura The wall Street Journal.

La preocupación de Wal-Mart y otros grandes empleadores está centrada en un proyecto de ley que facilitaría la organización sindical. En Estados Unidos, menos de 8% de los trabajadores en el sector privado forman parte de un sindicato.

Los desencuentros entre Wal-Mart y Obama no son nuevos. De hecho, en el inicio de su campaña por la Presidencia, el senador por Illinois convirtió al gigante de las ventas al menudeo en objeto de sus ataques para denunciar las condiciones draconianas en los contratos y beneficios de los casi 100 mil trabajadores en planta.

Por otro lado, el demócrata propuso ayer un paquete de nuevas medidas para luchar contra los crecientes costos de la energía, incluyendo una devolución de impuestos por mil dólares para trabajadores de ingresos bajos y medios. Obama dijo que iba a financiar el paquete de 65 mil millones de dólares con su propuesta de cobrar impuestos a las ganancias de las compañías petroleras.



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