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Sobreponerse al "síndrome de los lunes", una lucha

11 de agosto de 2008.

No es un día más del calendario. Por de pronto, es el punto más distante frente al próximo fin de semana. Para muchos significa simplemente el retorno a la rutina; para otros, es el día de regresar a la vida sana, empezar una dieta o volver al gimnasio. Y para muchos otros, en cambio, es sinónimo de mal humor, una realidad que teñirá de gris todas las actividades que emprendan ese día.

Algunos especialistas lo denominan el "síndrome de los lunes". No se trata sólo de una cuestión de ánimos. El estrés del comienzo de la semana afecta todos los aspectos de la persona e implica que ese día se desencadenen ciertos fenómenos con mayor frecuencia que en el resto de los días laborables.

Por ejemplo, los lunes ocurre la mayor cantidad de infartos. También es el día laboral en el que se produce la mayoría de los accidentes de tránsito. No sólo eso. Una de cada tres personas que piden asistencia médica domiciliaria lo hace los lunes, según los registros de las empresas de emergencias médicas de la ciudad de Buenos Aires. Y en el 90% de esos casos lo hacen para pedir un certificado médico que justifique no ir a trabajar.

La lista de hechos asociados a los lunes puede continuar con el dato de que ésos son los días de menor productividad en las empresas, según un relevamiento de una consultora de recursos humanos. Además, uno de cada cuatro accidentes laborales se producen justamente en el primer día hábil de la semana. Difícilmente se trate de pura casualidad.

Según una investigación publicada por el European Journal of Efidemiology, en mayo de 2006, los lunes ocurren 20 veces más fallecimientos y ataques cardíacos que en el resto de la semana. Según Enrique Gurfinkel, jefe de cardiología de la Fundación Favaloro, en el país la mayor cantidad de consultas por dolor torácico se produce los lunes, seguido por los viernes.

"Siempre en horario de la madrugada, que es cuando el cuerpo libera la adrenalina que hará que nos despertemos. Se puede especular entonces que el estrés que se produce en la madrugada del lunes, por el retorno laboral, sea la causa. También aumentan las consultas los viernes por la tarde. Si lo interpretamos desde el significado social de estos días, puede decirse que hay personas a las que las estresa enfrentarse al trabajo y otras a las que las estresa enfrentarse a su familia", apunta Gurfinkel.

Los especialistas coinciden en que el hecho de enfrentar el comienzo de la semana implica una carga emocional importante. Además, se suman factores como la falta de sueño acumulada el fin de semana o haberse alimentado como un príncipe.

El contraste del lunes con sus días previos no es menor. Están los voluntariosos que se proponen empezar la dieta en el día en el que las panaderías tradicionales cierran sus puertas. Quizás eso constituya una ayuda. Pero el efecto del comienzo del régimen también se traduce en que el lunes es el día de menor consumo: de hecho, hay heladerías, como Freddo, que ofrecen dos helados al precio de uno, para estimular la venta.

No es casualidad. Según el doctor Alberto Cormillot hay por lo menos 96 días al año en los que comemos más o menos unas 1200 calorías: los lunes y los martes. Sin embargo, con el correr de la semana, la permisividad va dando paso a las calorías extra, progresivamente hasta el domingo.

María José Fedrigotti tiene 22 años y jura que cada lunes inicia la batalla contra los kilos. "Dietas, gimnasio... tengo éxito más o menos hasta el miércoles o jueves", dice la joven que tiene su propio local de ropa en Palermo. Para ella caer en cuenta de que se aproxima el lunes la deprime "mucho". Dice que el lunes trata de hacer algo diferente para olvidar que es lunes. "Una salida con amigas o la familia", dice cuando se le pregunta por sus estrategias para combatir el síndrome del lunes.

Una estrategia

Diego Chacón tiene 24 años, trabaja y estudia. Su estrategia para no sentirse tan víctima del lunes es salir un poco más temprano de su casa. "Lo que odio de los lunes es que en la calle la gente está como loca. Muchos autos, muchos pasajeros, mucha gente de malhumor. Entonces, salgo temprano para poder darme el lujo de elegir el subte menos repleto", revela.

Su estrategia no es desacertada. De hecho, según datos del Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV), el lunes es el día hábil en el que se produce la mayor cantidad de accidentes: el 22% de ellos. El horario más complicado es entre las 6 y las 9. También existe un cierto convencimiento de que en materia de fabricación de automóviles, aquellos fabricados los lunes tienen mayores posibilidades de averías que los demás.

Otra de las facetas de este síndrome es el ausentismo laboral. El doctor Carlos Chiarelli es asesor médico de la Cámara de Emergencias Médicas de la Capital Federal. Asegura que más del 33% de las consultas semanales que reciben se concentran los lunes. "El 90 por ciento forma parte de una situación anómala en la atención médica domiciliaria. Esto es, tiene por objetivo solicitar un certificado para justificar la falta al trabajo. Algo que nosotros no extendemos, ya que corresponde al médico de la empresa. Sin embargo, los síntomas que los solicitantes alegan son no comprobables, tales como diarreas o vómitos", dijo.

Si algún lector se valió de este recurso no debería sentirse original. Cada una de las empresas de atención de emergencias recibe al mes unas 20.000 consultas los lunes por razones como éstas.

Los lunes son un mal día para trabajar, a juzgar por los resultados de un relevamiento que realizó la empresa Randstad, especializada en Recursos Humanos, al que tuvo acceso LA NACION. La consultora investigó sobre el rendimiento laboral de unas 3000 trabajadores de entre 18 y 65 años, y concluyó que los lunes por la mañana se registra el punto de menor productividad de la semana, seguido por el viernes por la tarde.



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