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Deja explosión en Líbano 11 muertos

13 de agosto de 2008.

El número de muertos por el estallido de una potente bomba registrado hoy en una céntrica calle de la septentrional ciudad libanesa de Trípoli se elevó a por lo menos 11 y la de heridos a 40, según informaron fuentes del Ejército.

El blanco del ataque fue un autobús en la central Plaza de Nour esta mañana, con militares a bordo.

La bomba, colocada a la vera del camino, destrozó el autobús, causando numerosas víctimas entre los pasajeros y entre la ciudadanía que en ese momento, hora pico, transitaba hacia sus trabajos.

La cifra de víctimas mortales está en estos momentos entre 11 que dio a conocer el Ejército en un comunicado, y los 18 mencionados poco antes por testigos y fuentes policiales. Sin embargo, habrá que esperar el balance final porque muchos de los heridos están graves.

También hay controversia sobre el origen de la explosión porque algunos testigos indican que la bomba estalló en una parada de autobuses entre dos grupos de pasajeros que esperaban subir a dos colectivos distintos, y no al pasar el autobús siniestrado.

Según los primeros datos oficiales entre los muertos hay por lo menos nueve militares que no estaban de servicio, reconoció el Ejército. El resto serían civiles.

La explosión se registró en el distrito comercial de la ciudad, en la comúnmente conocida como "calle de los bancos", que por la mañana es muy frecuentada por funcionarios y empleados.

La televisión por satélite Al Yazira mostró escenas de un pequeño autobús dañado por la metralla del estallido. Fragmentos de vidrio podían ser vistos esparcidos por las calles.

La explosión creo un cráter en la carretera y causó también graves daños materiales a vehículos que se hallaban cerca del autobús, a más de cinco metros de la bomba.

Tras acordonar la zona, la policía libanesa la revisó toda con perros para detectar la posible existencia de otras bombas.

Por el momento ninguna organización se ha hecho responsable del ataque aunque algunos barajan la posibilidad de que sea obra de algún grupo relacionado con Al Qaeda u otra organización radical islámica.

Trípoli, segunda ciudad más grande de Líbano después de Beirut, fue escenario en el último año de frecuentes enfrentamientos armados. Entre los más recientes están los del mes pasado entre miembros de las comunidades rivales sunita y alawita en los vecindarios de Bab al-Tibbaneh y Jabal Mohsen, que dejaron 23 muertos.

Bab al-Tibbaneh es un bastión de la mayoría parlamentaria, mientras que los habitantes de Jabal Mohsen apoyan mayoritariamente a la oposición encabezada por el movimiento Hezbolá.

Al igual, el año pasado la ciudad portuaria fue escenario de intensos enfrentamientos entre fuerzas de seguridad libanesas y miembros del grupo Fatah al-Islam, al que se relaciona con Al Qaeda, en el campamento de refugiados palestinos de Nahr al-Bared. El ejército perdió 170 soldados en los combates.

También los autobuses fueron blanco de atentados en el pasado más reciente, con tres muertes y cerca de 40 heridos en los dos últimos, ambos contra aldeas cristianas.

A unos 85 kilómetros de Beirut, la población de Trípoli es mayormente sunita, a diferencia de otros sectores que son chiitas.

La explosión de este miércoles se dio un día después de que el gabinete de coalición encabezado por el primer ministro Fouad Siniora ganó un voto de confianza en el Parlamento, tras más de un año de crisis institucional política.

Este martes salió adelante el nuevo gobierno libanés producto de los Acuerdos de Doha de mayo para reconciliar a todas las facciones, y en el que el movimiento Hezbolá tiene derecho de veto.

La formación del Ejecutivo nacional se retrasaba por discrepancias sobre la composición del gabinete y por el programa de gobierno.

En los esfuerzos para pacificar Líbano participa también el flamante presidente Michel Suleiman, que este miércoles inició en la vecina Siria una visita oficial para negociaciones sobre el establecimiento de lazos diplomáticos.

Siria y Líbano no tenían embajadores en las respectivas capitales porque Damasco tenía históricamente aspiraciones territoriales en Líbano y actuaba como potencia protectora según antiguos acuerdos, que le dieron también la llave a una profunda intromisión en los asuntos internos del vecino.

La más reciente fractura de Líbano en grupos rivales se centra precisamente en la actitud hacia el papel de Siria, con un frente parlamentario antisirio y prooccidental, y otro prosirio en el que se alinea la fuerza militar más dominante en el país, el Hezbolá.

Suleiman y su colega sirio, Bashar Assad, deben firmar este miércoles un acuerdo de establecimiento de relaciones diplomáticas que regule los lazos bilaterales, y activar la comisión suprema bilateral, lo que, para algunos expertos, dará precisamente mayor influencia a Damasco en los asuntos libaneses.

El presidente libanés, ex jefe del Ejército, fue elegido con el apoyo de Damasco y del frente prosirio en Líbano, por lo que el atentado de este miércoles se ve como un intento de frustrar o eclipsar ese proceso.





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