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Dimite Musharraf para evitar un juicio político

19 de agosto de 2008.

Acosado por las fuerzas gubernamentales, Pervez Musharraf presentó ayer su dimisión como presidente de Pakistán, alegando que con ello evitará un juicio político que dañaría los intereses de la nación.

En un discurso televisado, Musharraf dijo actuar “por el bien de la nación” al evitarle la “inestabilidad” que ha supuesto el proceso de destitución que las fuerzas gubernamentales abrieron contra él, y tras defender su legado, pidió que sea el pueblo quien le juzgue.

El dimisionario presidente calificó de “falsas” las acusaciones de violación de la Constitución que se le han hecho y acusó a los socios del Gobierno de estar “engañando” a la nación y actuando por intereses personales.

Tras afirmar rotundo que quienes le acusan no podrían probar “ni uno solo de los cargos” contra él, también constató que superar el proceso de impugnación en el Parlamento no serviría para devolver la estabilidad al país.

“Gane o pierda el ‘impeachment’, en todo caso la nación será derrotada, sufrirá la dignidad del país”, lamentó Musharraf, quien advirtió de que “el Ejército podría haberse visto implicado” y ese no era su deseo.

Musharraf asumió el poder el 12 de octubre de 1999 en un Golpe de Estado incruento contra el Gobierno de Nawaz Sharif, quien hoy es uno de los socios del Ejecutivo.

Antes de dimitir, Musharraf defendió su actuación tanto en el terreno político como en el económico en sus casi nueve años en el poder, y recordó la oferta de “reconciliación” que les hizo tanto a Sharif como a la opositora Benazir Bhutto y que permitió su regreso del exilio el año pasado.

Pero “algunas fuerzas políticas han elegido la confrontación en lugar de la reconciliación”, criticó, para añadir que con su dimisión pretende “sacar al país de la crisis” en que está sumido.

Musharraf mantuvo un tono orgulloso durante su largo discurso, que pronunció con gesto adusto y evidente amargura.

“Dejo el destino de esta nación en las manos del pueblo. Que ellos (los paquistaníes) sean los jueces y hagan Justicia”, dijo al final, para concluir con un “que Alá proteja a este país de las conspiraciones”.

Horas después se anunció que el presidente del Senado, Mohamadmian Sumro, asumió la Presidencia en funciones del país tras la dimisión de Musharraf. Sumro ocupará el puesto de forma interina hasta la celebración de nuevas elecciones presidenciales, cosa que la Constitución prevé en un plazo de uno a dos meses.

El jefe del Senado fue candidato a presidente del país en la votación parlamentaria de octubre de 2007, pero finalmente se retiró en favor de Musharraf.

Tras el anuncio de dimisión de Musharraf, los líderes de los dos principales partidos que integran el Gobierno paquistaní, Asif Alí Zardari y Nawaz Sharif, se reunieron en Islamabad para decidir su futura estrategia, incluyendo si emprenden alguna acción contra Musharraf.

La coalición gubernamental tenía previsto presentar un pliego de cargos contra el presidente en el Parlamento para iniciar un proceso de destitución por violación de la Constitución y “mala conducta grave”.

Un portavoz de la Liga de Sharif, acérrimo rival de Musharraf, Ahsan Iqbal, dijo a la prensa paquistaní que su partido es contrario a conceder “inmunidad” al presidente pese a que haya dimitido.

Talibanes aplauden anuncio

Por su parte, los talibanes paquistaníes aplaudieron el anuncio de dimisión del presidente Pervez Musharraf y tendieron la mano al Gobierno para restablecer las negociaciones de paz, paralizadas tras las operaciones que ha lanzado el Ejército en el conflictivo Noroeste del país.

Un portavoz de los integristas, citado por la cadena privada “Dawn”, señaló que el movimiento Tehrik-e-Taliban Pakistán (TTP), que aglutina a los grupos talibanes paquistaníes, considera “positiva” la salida del poder de Musharraf y “está dispuesto a retomar las conversaciones con el Ejecutivo siempre que revise su política” antiterrorista.

Mantienen apoyo EU y Europa

La Unión Europea (UE) indicó ayer que seguirá apoyando a Pakistán en el camino de “la consolidación de la democracia”, al tomar nota de la decisión de Pervez Musharraf de dimitir como presidente del país asiático.

La presidencia francesa de turno de la UE “desea que el futuro presidente y el Gobierno paquistaníes puedan trabajar juntos por el desarrollo y la consolidación de la democracia en Pakistán, en el respeto de las instituciones y del Estado de derecho”, según indicó en un comunicado.

“La Unión Europea seguirá apoyando a Pakistán en esta vía”, agrega la nota.

Por su parte, la secretaria de Estado de EU, Condoleezza Rice, alabó el compromiso de Musharraf, en la lucha contra el terrorismo y anunció que su país seguirá colaborando con el país asiático tras la dimisión del mandatario.

En un comunicado, Rice se refirió a Musharraf como “uno de los socios más comprometidos en la guerra contra el terrorismo y el extremismo”.

“Por esto cuenta con nuestro profundo agradecimiento”, dijo la secretaria de Estado.

Los turbulentos 9 años en el Poder

Pervez Musharraf tomó el poder en un sangriento Golpe de Estado y después llevó a toda una nación renuente a una guerra contra el terrorismo encabezada por Estados Unidos, una alianza con la que obtuvo aplausos en Occidente, pero que alimentó enojo en casa.

Aunque pocos dudaron de que él quiso un Pakistán estable y moderadamente religioso, su compromiso con la democracia fue vacilante durante sus casi nueve años en el poder.

Mientras su fortuna política languidecía el año pasado, Musharraf recurrió a un decreto de emergencia, organizó una cacería de miles de opositores y despidió a jueces de criterio independiente de la Corte Suprema que pudieran haber impedido su reelección a un tercer período en el cargo.

Musharraf deja la presidencia vilipendiado por muchos de sus compatriotas y con Pakistán atrapado en una ola de beligerancia islámica, con sus regiones fronterizas vistas ampliamente como un refugio para el grupo terrorista Al Qaeda.

Musharraf sucumbió ayer a meses de inmensa presión por parte de acérrimos rivales que barrieron en las elecciones de febrero.

Su defunción política fue tan atormentada como veloz fue su llegada al poder.

Un ex comando militar tomó el poder en un golpe de Estado en 1999 al entonces primer ministro Nawaz Sharif, quien es ahora uno de los líderes de la coalición gobernante que expulsó a Musharraf.

Sharif ordenó la destitución de Musharraf cuando, al regresar al país luego de una visita a Sri Lanka, se le negó a su avión derechos de aterrizaje en Pakistán, a pesar de que éste ya tenía poco combustible.

En tierra, el ejército tomó el control y luego que aterrizó el avión, Musharraf usurpó el cargo. El prometió instalar una democracia “verdadera”.





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