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COLUMNA ECONOMICA
EL MONETARIO
-La envidia muerde, pero no come
-Empresarios, cuídense de este mal

22 de agosto de 2008.

Como un deporte, la envidia se practica en grandes segmentos de la sociedad mexicana; resultado en gran parte de la educación socialistoide que por años se ha brindado en muchas de las aulas del país…

El resultado se puede detectar de distintas pero muy claras maneras. La envidia cercana al patrón ha sido causa de daños a empresas prestigiosas, si no lo cree, analice el caso de la fallecida cantante Selina, quien murió a cargo de una ayudante suya quien la envidiaba con odio infernal.

La envidia es mala consejera, si usted es empresario, cuídese muy bien de quien se rodea.

El envidioso nunca aceptará los méritos de otros, preferirá en todo caso importar de otros lados lo que no puede ver en su terruño, por ello NADIE ES PROFETA EN SU TIERRA.

El envidioso critica hasta el vuelo del ave, no puede ver ojos en la cara de los demás y por lo tanto todo en lo que no colabora o es invitado a colaborar, es detestable y digno de ser denostado.

El envidioso siente odio por el beneplácito de otros, así que de cualquier manera posible les procurará males.

En cualquier empresa o proyecto de largo plazo, es menester cuidarse de no darle alas a este tipo de individuos pues el daño que pueden llegar a causar echa por tierra cualquier causa noble. Por ello dice la canción, “La envidia no es buen pesebre para engordar camarones” o el dicho “la envidia tiene cara amarilla, PORQUE MUERDE PERO NO COME”.

Por ello y por mucho más, quien se dedica a manejar dinero en grandes cantidades, cuídese de no mostrarlo, de no mostrar el potencial real, de no dar motivos para ser víctimas de la envidia que circunda alrededor.

Caín mató a Abel por envidia. Por envidia se cometen secuestros, asesinatos, chismes, difamaciones, robos, abusos de confianza, etcétera. Es como un jinete apocalíptico que lo consume todo, así que es bueno tomarse las previsiones necesarias.

El marxismo promueve el odio no solo a la religión, a quien considera “opio”, si no a quien tiene un peso de más. La lucha de clases no es otra cosa que la envidia elevada a la categoría de ideología, no nos extrañe que con escuelas normalistas “rojas”, el resultado educativo de México sea desastroso y veamos los niveles de delincuencia actuales, nada es casualidad.



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