Weekly News

Reviviendo a Mouriño

27 de agosto de 2008.

Ese día López Obrador exhibió los contratos de la familia Mouriño con Pemex, con la firma de Juan Camilo cuando era legislador primero y asesor del secretario de Energía después. Políticamente imperdonable. Éticamente injustificable.

Parecía que lo había aniquilado, pero el PRI -al no pedir su cabeza como casi todo mundo- terminó dándole vida, aunque fuera artificial. El disparo no lo mató, pero lo dejó inhabilitado.

El operador político más eficaz que se ha visto en Los Pinos en años perdió autoridad moral para ser la voz del Gobierno en el tema más importante: la reforma energética. Calderón nunca le retiró la confianza ni le dejó de encomendar tareas y por eso pudo seguir operando de poquito en poquito.

Sin embargo, el secretario de Gobernación luce acomplejado: mantiene interlocución con los principales actores políticos, pero no sale, no da la cara. Apenas se le vio algo más cuando encontró en el tema de la inseguridad una vía para salir de su marasmo. El cinismo que le sobró para seguir en el cargo le falta para caminar en público como si no hubiera hecho nada… como lo haría cualquier priista.

Orillado, el secretario de Gobernación no le sirve mucho al presidente Calderón para a la elección de 2009. Pero un hombre tan desconfiado como el primer mandatario, que siente que cuenta sólo con los cinco o seis amigos que hicieron “el milagro” de llevarlo a Los Pinos, no se puede dar el lujo de perder a un colaborador como Juan Camilo.

Incluso al escritorio del presidente han llegado dos vías para revivir a Mouriño, basadas en que sólo la legitimidad de las urnas puede desdibujar el asunto de los contratos, y hay urnas programadas dentro de once meses.

Rutas: La primera es la gubernatura de Campeche. Campeche queda lejos de Los Pinos, y más cuando su actual gobernador ha mantenido un bajo perfil nacional. El plan es que Mouriño revirtiera esto: el “góber consentido” del presidente que aglutine en torno a su persona –como Peña Nieto lo hace en el PRI– a los mandatarios estatales panistas, con su poder, su capacidad de movilización y sus presupuestos.

A los campechanos no les disgusta Juan Camilo según las encuestas (estado petrolero al fin, los contratos con Pemex allá no son un lastre sino casi una aspiración) y sería un gran triunfo para el PAN arrebatarle esa entidad al PRI.

La segunda ruta es la Coordinación del PAN en la Cámara de Diputados. En el PRD hasta los más radicales tendrían que sentarse a la mesa con él, negociar, dialogar, gobernar. Sin contar que la pura posición tiene los reflectores de los medios que le permitirían también reinventarse.





Descarga nuestra nueva App para iOS y Android



Comentarios



Publicidad

Compartir en redes sociales



Juarez independiente


 

Diseño de Aplicaciones Móviles