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La campaña, al rojo vivo por un lápiz labial

11 de septiembre de 2008.

Tan inevitable como la fanfarria y el confeti en cualquier campaña electoral, la guerra sucia entre demócratas y republicanos llega en el último tramo de una reñidísima contienda por la Presidencia de Estados Unidos.

En el curso de las últimas horas el camino hacia la Casa Blanca se ha tornado en un ríspido intercambio de reproches y acusaciones, donde el republicano John McCain no ha dudado en presentar a su adversario demócrata, Barack Obama, como un misógino desaprensivo capaz de insultar a su compañera de fórmula, Sarah Palin —comparándola con un cerdo con lápiz labial—, o como un peligroso libertino que pretende implantar la educación sexual para niños de cinco años.

A su vez, Obama ha dejado de lado los buenos modales para caracterizar a McCain y a la gobernadora de Alaska como un par de embusteros que no han dudado en montarse en el lema del cambio para defender las mismas políticas fracasadas que impulsó la administración del presidente George W. Bush.

“Ya podrán ponerle lápiz labial a un cerdo, pero sigue siendo un cerdo… o envolver un viejo pescado con el lema del cambio, pero aún así seguirá apestando”, dijo Obama en el inicio de un brutal intercambio de ataques y descalificaciones que han puesto en marcha las maquinarias de guerra demócrata y republicana, en su lucha por la Casa Blanca.

Precisamente, los últimos ataques de la campaña republicana conseguían ayer sacar de sus casillas a Obama. Tras la difusión de un video en el que McCain acusa al demócrata de intentar implementar programas de educación sexual para niños de kínder, la campaña republicana fue más allá y arreció sus ataques acusando al senador por Illinois de misógino por haber insultado públicamente a Palin comparándola con un cerdo con lápiz labial.

“¡Ya basta de mentiras y patrañas!”, estalló ayer Obama. “Cuando yo hablé del cerdo con lápiz labial me refería a las políticas económicas de John McCain que son las mismas del presidente Bush y decía que el cerdo seguirá siendo un cerdo, aún y cuando le pongan pintalabios”, insistió el candidato demócrata al denunciar la campaña de distracción que la campaña republicana ha lanzado para no hablar de los temas que realmente interesan al electorado. “Esto no es más que un patético intento por jugar la carta sexista”, insistió.

Desde la campaña de McCain sus estrategas insistían en señalar que las alusiones de Obama contra Sarah Palin eran “sexistas e intolerables”.

“Es ultrajante que el senador Barack Obama haya comparado a nuestra candidata a la vicepresidencia con un cerdo y tendría que retractarse y pedirle disculpas”, consideró ayer Jane Swift, ex gobernadora de Massachussetts.

Desde la trinchera de los medios de comunicación, un nutrido grupo de analistas coincidía en señalar que, por el momento, el equipo del republicano McCain ha conseguido distraer la atención de la campaña al lanzar un rosario de ataques y descalificaciones que han evitado a su candidato tener que defenderse de las políticas económicas y del cuestionable legado de la administración Bush en materia de educación, salud, seguridad energética y política exterior.





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