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Dos bebés muertos y mil 200 enfermos en China por leche adulterada

16 de septiembre de 2008.

Dos bebés murieron y más de 1.200 están enfermos por el consumo de leche en polvo adulterada en China, un nuevo escándalo que sacude al coloso asiático después de los raviolis contaminados con pesticidas o el dentífrico con sustancias usadas en anticongelantes.

Un total de "1.253 niños se enfermaron, dos murieron", anunció el viceministro de Salud, Ma Shaowei, en una conferencia de prensa durante la cual aseguró que "340 están hospitalizados y 53 en estado grave". "Hasta 10.000 niños pudieron consumir la leche en polvo (del grupo) Sanlu", agregó el viceministro, dejando entrever un drama sanitario en China. Ma confirmó la muerte de dos bebés, el 22 de julio y el 1 de mayo, lo que muestra que la contaminación no es reciente.

Este nuevo escándalo pone en apuros a China, pues fue la intervención de Nueva Zelanda -cuyo grupo Fonterra posee el 43% de Sanlu- la que hizo posible retirar la leche tóxica del mercado chino. Nueva Zelanda acusó a las autoridades locales chinas de querer ocultar el asunto.

Este drama alimentario se originó en la provincia rural de Gansu (noroeste), donde los bebés murieron y el número de enfermos se multiplicó por cuatro en unos días. Las provincias más afectadas, según el viceministro de Salud, son Hebei (norte) y Jiangsu (este).

Los niños enfermos sufren en su mayoría de cálculos renales, problema que por lo regular sólo afecta a los adultos.

La leche de Sanlu, atractiva en las zonas rurales por su bajo precio, fue contaminada con melamina, producto químico utilizado en la fabricación de plástico, pegamentos y resinas sintéticas, con la finalidad de que sea rica en proteínas.

Las madres chinas prefieren alimentar a sus recién nacidos con leche en polvo, pese a las campañas a favor de la leche materna en los hospitales. Un gran número de parturientas residentes en el campo tienen la necesidad de confiar su bebé desde su alumbramiento a la familia para trabajar en la ciudad. Además, la ofensiva publicitaria a favor de los presuntos beneficios de la leche en polvo explica en gran parte la gran popularidad de las leches infantiles en China.

Nueva Zelanda, que dio la voz de alarma, acusó este lunes a las autoridades locales chinas de impericia en el manejo del problema. Este mismo lunes, la primera ministra neozelandesa, Helen Clark, indicó que Nueva Zelanda había advertido a China y pedido la aplicación de medidas urgentes, además de acusar a China de querer ocultar el asunto.

El gigante de productos lácteos neozelandés Fonterra aseguró este lunes que un acto de sabotaje causó la contaminación de la leche para bebés. "En este caso se trata de un sabotaje del producto", declaró Andrew Ferrier, director ejecutivo de Fonterra, quien aseguró que alguien agregó la melamina en la leche entregada a Sanlu. La posibilidad de contaminación durante la producción, el almacenamiento o la venta fue descartada, precisó.

El ministro chino de Administración, a cargo del control de calidad, Li Changjiang, citado este lunes por China Daily, dijo que la sustancia tóxica pudo haber sido añadida en las lecherías que recogen la leche -donde 19 personas ya fueron detenidas-, y no en las granjas.

Sanlu, empresa con la que ha sido imposible comunicarse desde hace cuatro días, acusó inicialmente a las cooperativas lecheras.

Ferrier recordó que Fonterra fue informada hace varias semanas del problema y que en varias ocasiones invitó a Sanlu a retirar de la venta la leche en polvo para bebés. "Con Sanlu, nosotros (Fonterra) hemos hecho todo lo posible para que el producto fuera retirado", dijo Ferrier, y agregó que su grupo "actuó de manera completamente responsable". La jefa de gobierno neozelandés aseguró que Fonterra "trató durante semanas de obtener un retorno (de la leche), pero las autoridades locales chinas no hicieron nada".





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