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Periodista herida de bala en incursión militar

18 de septiembre de 2008.

Debido a la crisis política que vive Bolivia, la prensa nacional continúa sufriendo una serie de atropellos y es víctima de la vulneración de sus derechos a la libre expresión y a la libre información.

El 12 de septiembre de 2008, mientras al menos una decena de reporteros cubría un operativo militar para retomar el control del aeropuerto de Cobija, en el departamento de Pando, epicentro de los violentos enfrentamientos al norte del país, Claudia Méndez, una periodista de la red de televisión privada PAT, fue herida de bala en su tobillo derecho.

El hecho ocurrió cuando periodistas y camarógrafos de varios medios ingresaron al aeropuerto para filmar la ocupación militar. Los soldados hicieron disparos al aire para replegar a civiles y periodistas, después de un supuesto ataque con ráfagas de metralleta a una aeronave militar que aterrizaba. En ese momento se desencadenó un enfrentamiento y varios quedaron heridos, relató el periodista Juan Carlos Paredes del Grupo de radioemisoras FIDES.

Renán Estensoro, director de noticias de PAT, dijo a la Asociación Nacional de la Prensa (ANP) que Méndez fue alcanzada por una bala perdida. Su camarógrafo tuvo que auxiliarla y sacarla del lugar a rastras mientras se desangraba. En la acción fallecieron un uniformado y un civil y otras cuatro personas resultaron heridas.

Según la información transmitida por varios medios de comunicación nacionales, la acción castrense para retomar el terminal aéreo, una hora antes de que el gobierno declarara estado de sitio en Pando, se tornó violenta debido a que los militares dispararon contra los grupos de civiles que se hallaban armados con pistolas, rifles e incluso metralletas en las afueras del lugar y que intentaban resistir la incursión.

Ese mismo día el Canal 45, afiliado a la red privada Cadena A, suspendió su transmisión señalando que no habían condiciones para seguir transmitiendo.

Por otra parte, el 13 de septiembre, siete periodistas de medios de comunicación privados que arribaron desde La Paz al aeropuerto de Cobija para cubrir los hechos violentos acontecidos en días precedentes, fueron sacados con presiones militares del terminal aéreo y devueltos a La Paz. En cambio, sí permitieron que se quedaran los periodistas del gubernamental Canal 7 Televisión Boliviana y de la radio Educación Radiofónica de Bolivia (ERBOL), según la versión de los reporteros de la ANP.

El hecho fue calificado por la ANP en un pronunciamiento público como una censura a la prensa independiente y la ANP condenó la acción que el ejército boliviano impuso contra los medios independientes que quisieron "informar e investigar los sangrientos acontecimientos registrados en Pando en los últimos días".

La ANP señaló que ese "atentado a la libertad de prensa y expresión" significa también transgredir la Constitución Política, que garantiza esos derechos. En el comunicado advierte que esta forma de censura es la primera que se registra en el país desde el restablecimiento de la democracia y que fue cometida por una institución responsable de hacer cumplir la Constitución.

Uno de los reporteros del matutino "La Razón" que estuvo presente en el aeropuerto y fue obligado a retornar a La Paz junto con los periodistas de las cadenas televisivas ATB, PAT y un miembro de la prensa extranjera, dijo que el presidente Evo Morales invitó a la prensa a verificar los hechos en Cobija, y que acogidos a tal invitación viajaron hasta la zona en un avión de la Fuerza Aérea Boliviana, junto a un contingente de soldados.

Al arribar a Cobija no se les permitió salir del aeropuerto. Un jefe militar al mando, por orden del Ministerio de Defensa, desalojó a los reporteros y los devolvió a un avión con el argumento de que la zona fue declarada en "alerta roja" y que no existían garantías de seguridad en Pando, aunque permitió que periodistas del canal estatal y de una radio nacional se queden en el lugar.

Finalmente, en otro incidente, el 13 de septiembre el reportero gráfico Ángel Farell y el periodista Christian Peña y Lillo, del diario "El Deber", fueron agredidos por un grupo de campesinos afines al gobierno del presidente Evo Morales. El hecho sucedió en la localidad de Tiquipaya, en Santa Cruz, al este del país.

El fotógrafo está bajo observación en un hospital. El periodista sufrió contusiones leves.

El ataque sucedió cuando cubrían el enfrentamiento entre un grupo pro autonomista opositor y campesinos alineados al partido oficialista Movimiento al Socialismo (MAS). Los autonomistas intentaban habilitar una carretera bloqueada por los oficialistas en el marco del clima de convulsión política que vive Bolivia desde hace veinte días.

Farell relató a la ANP que los campesinos rebasaron a los autonomistas y atacaron a varios periodistas. El fotógrafo denunció que fue derribado y golpeado a palazos por los campesinos, que le quitaron su cámara fotográfica. Relató que los golpes lo dejaron semiinconsciente y lo abandonaron creyéndolo muerto. El periodista pudo escapar al bosque, hasta que finalmente fue auxiliado. Farell sufrió una herida en la cabeza que tuvo que ser suturada con quince puntos. Además, tiene múltiples golpes en el cuerpo y los médicos están evaluando posibles complicaciones.

La ANP no pudo obtener la versión de los campesinos de la zona de Tiquipaya ya que actualmente la ruta hacia la zona se encuentra bloqueada y la prensa local no puede ingresar a la zona por falta de garantías.



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