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Oficio aprendido en Cereso le permite mantener a su familia.

19 de septiembre de 2008.

Un pequeño cincel de mano, un torno para madera y herramientas básicas de carpintería, le dan lo necesario a Enrique Macías, interno del Cereso de Ciudad Juárez, para sostener a su esposa, sus tres hijos, además de su madre y sus hermanas.

Enrique hace todo tipo de trabajo en carpintería, desde fotografías enmarcadas a la resina, hasta pequeños llaveros de diversas figuras y cuadros con los logotipos de los equipos de la liga de fútbol mexicano de primera división y figuras religiosas.

Pero su especialidad son los llaveros con la figura de una bota, y es que esto le ha valido ser un artesano reconocido en el exterior, pues hoy en día surte pedidos de hasta mil llaveros a una de las principales tiendas de botas y ropa vaquera en la ciudad de El Paso, Texas.

Macías, hoy de 42 años de edad, recordó que comenzó a trabajar la madera cuando tenía 20 años, y que fue dentro del Cereso en donde aprendió la primera vez que fue recluido por el delito de posesión de arma de fuego.

Enrique purga una sentencia de 14 años por homicidio, delito del que prefiere no hablar, pero eso no lo desanima para seguir luchando y superándose : "Tengo dos años siete meses aquí, el tiempo se me va muy rápido pues todo el día estoy trabajando, tengo muchos pedidos en el exterior, además estoy estudiando la secundaría", reveló Enrique.

La directora interina del penal, Verónica Jaramillo Argüelles dijo que uno de los principales lineamientos marcados por la administración del Alcalde José Reyes Ferríz, es permitir y crear fuentes de empleo para los internos y que estos sean personas productivas.

El trabajo de Enrique se ha convertido en el negocio familiar, su esposa, su mamá y sus hermanas se encargan de promocionar y vender fuera del penal sus llaveros, cuadros, especieros, marcos y otros trabajos.

Su cartera de clientes es bastante amplia pues tiene pedidos tanto en Ciudad Juárez como en El Paso, Texas, al grado de que dijo ya se dio de alta en hacienda y paga sus impuestos como cualquier empresario formal.

"Mi familia es la que me ayuda a vender haya afuera, si no fuera por ellos no podría, casi todo los trabajos que hago ya están pagados, trabajo sobre pedido", puntualizó.

Enrique confía en que los años dentro del Cereso pasarán rápido y una vez libre piensa entrar de lleno como empresario y poner un taller de carpintería y un estudio de fotografía para seguir haciendo lo que sabe hacer, lo que le gusta y que además le da para vivir a él y a su familia.



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