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Olvidan autoridades a damnificados en Topia

6 de octubre de 2008.

A más de diez días del desgajamiento de un cerro en la localidad de Rentería, Topia, las autoridades municipales no han apoyado a los afectados, mucho menos algún representante del Gobierno del Estado ha puesto un pie en este sitio enclavado en “la parte olvidada de Durango”, como le llaman los lugareños.

La única ayuda recibida ha sido por parte del Gobierno de Sinaloa, pues cuando se solicitó para trasladar a los heridos a recibir atención médica, Protección Civil de Culiacán de inmediato envió un helicóptero; tardó 20 minutos en llegar.

Por parte de la autoridad municipal ni del mismo Gobierno del Estado han recibido nada las personas afectadas con la pérdida de sus seres queridos, mientras que los heridos han tenido que solventar sus gastos por sus propios medios.

POCOS LLEGAN

Rentería es un poblado ubicado a escasos 35 kilómetros de la cabecera municipal de Topia, pero debido a las condiciones de las vías de comunicación, en vehículo se hacen entre tres y cuatro horas de camino.

Son 167 personas las que viven en la localidad de Rentería, conformadas en 37 familias, que se dedican principalmente a la agricultura y la ganadería, entre otras pocas opciones para subsistir.

Todo el pueblo de Rentería y muchos otros de Topia viven en un constante riesgo de ser enterrados o golpeados por los derrumbes, sobre todo en temporada de lluvias, pues las laderas de los cerros están conformadas por rocas y grava que se debilita con la acción del agua.

Por ejemplo, la zona en la que se encuentra Rentería está “encajonada” entre dos grandes cerros que distan uno del otro como 300 metros.

TRÁGICO RECUERDO

La gente recuerda la noche en que ocurrieron los hechos como “de terror”, pues todavía les provoca pesadillas. El derrumbe duró como 30 segundos, que en ese momento parecían eternos.

La gente platica cómo escuchó un fuerte ruido arriba del cerro, algunos supieron que algo iba a pasar y de repente comenzaron a caer las grandes rocas, grava, arena y agua.

Sofía Ríos Meza y su esposo Carmelo Romero habían acudido de visita a la casa de María de Jesús, hermana de la primera, con quien estuvieron rezando un novenario por el esposo de ésta, quien hacía como 15 días había muerto al intentar cruzar a caballo las aguas broncas del río Signiori, pero se cayó del animal y se dio un mortal golpe en la cabeza.

Cuando el alud se presentó, Carmelo salió a comprar algo a la tienda, por lo que resultó ileso, pero las dos mujeres, María de Jesús con sus tres hijos y Sofía con dos, se quedaron en la casa, que en cuestión de segundos fue semisepultada.

Sofía quedó con medio cuerpo sepultado, pero aun así se pudo librar para ir a pedir auxilio para rescatar a sus familiares, siendo salvados en ese momento su cuñada y sus hijas Aneida Abigaíl Rodríguez Ríos, de ocho años de edad, y Alma Yerine Romero Ríos, de cinco años.

Pero Miguel Eduardo y Luis Alberto, de apellidos Rodríguez Ríos, de seis, tres, además de Luis Ángel Romero, de un año de edad, respectivamente, perdieron la vida al ser la habitación más afectada en la que se encontraban.

El alud dañó el domicilio en el cual se encontraban estas personas además de otra tienda de abarrotes en la que derribó la pared trasera, pero en ese lugar no hubo lesionados.



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