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‘Están las FARC perdiendo control de secuestrados’

28 de octubre de 2008.

El ex representante a la Cámara de Diputados Óscar Tulio Lizcano, de 62 años, se fugó el domingo junto al jefe de la cuadrilla de las FARC, que lo tuvo secuestrado desde agosto de 2000 en una región selvática del Oeste del país.

Después de tres días de marcha, Lizcano y el rebelde Wilson Bueno Largo, alias “Isaza” o “Isaías”, de 28 años, se encontraron en una zona de Chocó, el domingo temprano, con un puesto militar que los evacuó de la región.

Aunque ha habido otras fugas de secuestrados, esta fue la primera en la que un rehén de las FARC -que incluía a Lizcano en la lista de sus “canjeables”- sale de su cautiverio de la mano del comandante de la cuadrilla insurgente, lo que revelaría una fractura interna, falta de comunicación entre altos y mandos medios de la insurgencia, dijeron analistas consultados. También una “desmoralización” de la base guerrillera, aunque aún no represente el fin ni el desmonte total de ese grupo rebelde surgido en los años 60.

La fuga del ex congresista se sumó al rescate militar el 2 de julio de 15 rehenes, entre ellos la ex candidata presidencial colombo-francesa Ingrid Betancourt y tres estadounidenses, considerados los más valiosos integrantes de esos secuestrados a los que las FARC aspiraba negociar su intercambio o hacer un “canje” con el Gobierno a cambio de rebeldes en prisión.

El escape de un rehén con su captor “no había pasado antes... eso refleja muchas dificultades internas, de cohesión”, dijo León Valencia, del grupo no gubernamental Fundación Arco Iris.

“Esto también muestra una cosa y es que hay grupos de las FARC muy aislados por la presión de la fuerza pública, estaban en una situación muy difícil”, agregó.

LO CONFUNDIERON CON UN BORRACHO

Luego de huir del campamento, Óscar Tulio Lizcano no paró de gritar, pero militares al otro lado de un río no le prestaban atención. Confundieron al fugado de la guerrilla con un borracho.

Sólo cuando levantó un fusil que llevaba su acompañante rebelde, quien además le sostenía al caminar, los militares cambiaron de actitud, y de inmediato cruzaron el río a nado y le reconocieron.

Así narró el dramático episodio el propio Lizcano en una entrevista telefónica refiriéndose a los últimos momentos antes de quedar libre tras ocho años de cautiverio en manos de las FARC.

En la fuga “la jornada fue muy intensa, muy larga; tres noches caminando por entre la selva, en el Chocó, que eso es muy inhóspito”, dijo Lizcano con voz débil desde una clínica en Cali donde ingresó el domingo para ser sometido a pruebas médicas.

“Arrastrando los pies, venía abrazándome de él (el guerrillero) entonces finalmente tomé la decisión de coger el fusil de él y levantarlo. Ahí mismo (los militares) se vinieron al ver el fusil, se vinieron, se tiraron al río, entonces empecé a gritar que yo era Lizcano, entonces ya tomaron conciencia” para ayudarle.

A Isaza le “estoy inmensamente agradecido...me cogía de las dos manos, casi que me arrastraba” por el camino, dijo el ex rehén asegurando que tiempo atrás, mucho antes de la fuga, el rebelde le había comentado que, como congresista, Lizcano había ayudado en los 90 a su empobrecida familia a conseguir una vivienda.

La clínica Fundación Valle del Lili donde se encuentra emitió ayer un breve comunicado indicando que Lizcano presenta anemia, signos de mal nutrición e infecciones parasitarias.

Condiciona París asilo de guerrillero Francia anunció ayer que dará asilo político “bajo ciertas condiciones” al guerrillero colombiano que desertó de las FARC y ayudó a escapar al parlamentario Óscar Tulio Lizcano.

“El asilo político será concedido a la espera de verificar su situación judicial”, aseguraron fuentes de la Presidencia francesa.

El guerrillero conocido como “Isaza” ayudó a escapar a Lizcano, por lo que el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, anunció que le permitiría vivir en libertad en el extranjero en virtud de una oferta de Bogotá a los miembros de las FARC que abandonen el movimiento.

Por otro lado, Wilson Bueno Largo, alias “Isaza” o “Isaías”, es un hombre sin mayores estudios, pero de enorme claridad e inteligencia, aseguró un militar que lo entrevistó.

“Es un hombre elemental, pero muy claro en lo que dice”, dijo el coronel del Ejército Emiro Barrios, comandante del Batallón San Mateo, unidad militar con sede en la ciudad de Pereira, departamento de Risaralda, al oeste de Bogotá.

Isaza, de 28 años, “está descansando y se le están practicando exámenes médicos”, explicó Barrios.

“Pero en general está bien de salud”, agregó, destacando que el rebelde se encuentra en la sede del batallón, para protegerlo de una eventual represalia por su escape con un rehén, una acción que según otros liberados se castiga con el fusilamiento en las filas guerrilleras.





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