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Arranca deporte ráfaga en EU

28 de octubre de 2008.

Cada uno recibirá esta noche en el TD Banknorth Garden su primer anillo de campeón de la NBA. Todo será una fiesta, como la de junio pasado cuando vencieron a Los Lakers. Sólo que, de entonces para acá, algunas cosas han cambiado.

Unos cuantos pequeños detalles como el hecho de que James Posey y PJ Brown ya no figuren en la nómina de los monarcas. Pero, ¿qué importa?, tienen todavía al Big Three, ¿no? Para algunos esto pesa grandemente; de entrada, el sondeo entre coaches de la semana pasada arrojó como favoritos a los Lakers, por encima de sus verdugos en las pasadas finales.

En esos duelos, Posey fue como el viento bajo las alas de Pierce, para que éste llevara a los suyos al cetro y de paso él se convirtiera en el Más Valioso de la etapa definitoria. Días antes había sido la sombra de LeBron James en las semifinales del Este y logró mermar su producción (en la medida de lo humanamente posible, claro) y después hizo batallar de más a Kobe Bryant. Sí, ese sexto hombre fue clave en los playoffs, en las finales y ahora su polifuncional aporte ya no estará.

Posey, a sus 31 años de edad, emigró a Nueva Orleáns como agente libre con un contrato de cuatro años y 25 millones de dólares. Los Hornets serán el sexto equipo en las nueve temporadas en la NBA de este elemento de 2.03 metros de estatura, que también fue campeón con el Miami Heat en 2006.

“Lo que hace la diferencia, por ejemplo, hablando de los campeonatos que lograron hilvanar los Toros de Chicago y los Lakers de Los Ángeles, es la voluntad de ir en pos de los grandes esfuerzos diarios que se necesitan; el ímpetu de hacer de nuevo todo eso es la clave, así como mantenerse alejados de lesiones”, señala Marc J. Spears, columnista del Boston Globe.

En esta tesitura, Boston necesita que Tony Allen desquite los cinco millones de dólares que ganará en las próximas dos campañas. De él requieren la defensa que hacía Posey en el perímetro, pero también esperan que una combinación entre Glen Davis, Leon Powe y Patrick O’Bryant les dé producción y presencia en el relevo de delantero.

Tampoco estará más con los Celtics PJ Brown, el veterano delantero de poder que anunció su retiro a sus 19 años. El movedor Sam Cassell está a punto de cumplir tal edad y parece más cerca de convertirse en coach asistente que en otra ficha sobre la duela.

En ese sentido, uno de los grandes retos que tiene Boston es que en el Big Three todos están en los treintas y vienen de una temporada larga.

Se acabaron las excusas para James y los Cavaliers

Ahora que finalmente ganó su medalla de oro, LeBron James está observando otra presea brillante que le ha sido esquiva.

James, el jugador estelar que parece mejorar con los años, pasó buena parte del verano encabezando al Equipo de la Redención de Estados Unidos a recuperar la gloria del baloncesto olímpico en Beijing.

Ahora, James cree que esta es la temporada en la que puede llevar a sus Cavaliers de Cleveland aún más lejos, y ha puesto su mira en conquistar un campeonato de la NBA y en poseer el Trofeo Larry O’Brien que se entrega al ganador.

“Este es el mejor plantel que jamás hayamos tenido desde que llegué al equipo”, dijo James, quien cumple su sexta temporada como profesional.

“Veo talento desde el primero hasta el decimocuarto jugador, todos pueden contribuir y sé que he mejorado cinco veces más desde que jugué el séptimo partido (de la serie semifinal por el campeonato de la División Este) en Boston”, agregó.

Caramba. ¿Dijo que es cinco veces mejor? habrá que tener cuidado.

Todo lo que James hizo el último partido de las semifinales por el campeonato de la Conferencia Este fue enfrentar casi él solo a los Célticas, que poco pudieron hacer para frenar a este brillante basquetbolista de tan sólo 23 años de edad.

Al cargarse al equipo en sus hombros, James anotó 45 puntos en un destacado partido de cinco contra uno solo que hubiera sido recordado como una de las actuaciones más impresionantes en la historia de los partidos de playoff salvo por un dato frío, inobjetable y que pone fin a toda discusión: fue el derrotado.

Al final, un desanimado y agotado James se vistió lentamente en su casillero de la arena TD Banknorth Garden antes de encaminarse a las entrevistas posteriores al partido. Tan pronto como inició a responder preguntas de los periodistas, James se mostró típicamente honesto al manifestar su desilusión por la eliminación de los Cavaliers.

Asimismo, reflexionó sobre las razones por las cuales las cosas salieron mal para los Cavaliers, cuya temporada 2007-2008 se vio afectada por los jugadores que no se presentaron a jugar por disputas contractuales, por lesiones, por un comienzo incierto agravado por un calendario difícil y semanas de problemas luego de un gran intercambio de jugadores en febrero.

James entonces comenzó a pensar en el futuro

“Necesitamos continuar con nuestra mejoría. Si eso significa que deben ocurrir más cambios en el personal, entonces que se lleven a cabo”, indicó el jugador, quien había dicho su última palabra.

En la última fila de la sala de conferencias, el gerente general Danny Ferry, escuchó clara y fuertemente lo que dijo James. Al ser retado por James para que le contratara más ayuda, Ferry, quien cambió la mitad de su nómina activa de jugadores antes de la fecha límite para cambios libres la temporada pasada, adquirió al talentoso armador Mo Williams en agosto de Milwaukee, una incorporación que podría ayudar a los Cavaliers a destronar a los Celtics del campeonato de la Conferencia Este.

Williams es también un jugador que tiene la capacidad de quitarle algo de presión a James, quien ganó el título de anotación la temporada pasada, pero que es más peligroso cuando reparte juego para otros.

Cleveland, que estuvo fracturado durante una buena parte de la temporada, ahora parece estar completo. “Ya no tenemos excusas”, indicó James.



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