Weekly News

La opinión de:
Edna Lorena Fuerte
Trastornos del desempleo

30 de octubre de 2008.

De agosto a septiembre se perdieron 5 mil 938 empleos en nuestro estado de acuerdo con las cifras de afiliaciones del Instituto Mexicano del Seguro Social, colocándonos como primer lugar de desempleo entre los seis estado de esta frontera norte. Las causas de esta situación son muy claras y hemos venido analizándolas de tiempo atrás, pero lo que aun no es del todo evidente son sus efectos y el alcance que estos tendrán.

La mayor parte de estos empleos perdidos se concentran en la franja fronteriza, en la que, tan sólo en Ciudad Juárez se han perdido 20 mil plazas en lo que va del año. Si se suma a estos desempleos los ya rezagados de la creciente necesidad económica de la población, tanto de la que vive aquí de manera permanente, como de la que emigra desde el sur o, ahora cada vez más, la que es repatriada desde el norte.

Hay una enorme concentración de necesidades en nuestro estado, y el impacto del desempleo agrava aun más las condiciones sociales inadecuadas que estamos viviendo. ¿Qué hacen los padres y madres de familia que pierden la posibilidad de ofrecer sustento a sus familias?, en primer lugar, es lógico, buscan formas de sobrellevar la situación, medios de sustento aun cuando sean temporales, o salgan totalmente de sus expectativas de desarrollo laboral.

La mayoría de los empleos que se están perdiendo corresponden al sector maquilador, lo que significa que impactan directamente a los estratos sociales más bajos, entre los que hay un gran número de migrantes. Podría parecer lógico que ante una caída del empleo en esta zona buscaran avanzar más al norte, o volver a sus lugares de origen, pero ante la generalización de la problemática económica, no tiene mucho sentido volver a casa, ni tampoco ir a buscar suerte esperando la deportación.

Todo parece indicar que la mayor parte de estas personas permanecerán en la zona fronteriza, por lo que el impacto del desempleo será muy fuerte y la población desocupada no sólo trae consigo problemáticas del orden económico, sino que incide en todos los aspectos de la convivencia social. Volviendo a nuestra pregunta de líneas atrás, después de esta primer búsqueda, quienes deben llevar sustento a sus hogares, al no encontrar un nuevo empleo, entran en una dinámica de deterioro sumamente grave.

La tensión nerviosa, que degenera en depresión, que impacta a las personas que han perdido su empleo va directamente relacionada con el aumento de la violencia intrafamiliar, la desintegración de parejas y familias, enfermedades psicosomáticas, adicciones y, por supuesto, actos delictivos relacionados directamente con las necesidades más apremiantes como la alimentación, la salud o la vivienda. Existe un terrible potencial de conflictos sociales derivados de la pérdida del empleo, pues el eje de estabilidad de la sociedad es, precisamente, los medios de supervivencia y preservación.

Quien pierde el empleo, pierde con ello su función en su núcleo cercano y en la estructura social en general, no está siendo útil y, además, no tiene medios para solventar su vida y la de los suyos. Es una tragedia que se vive multiplicada en cada familia, pues cada uno de estos números que suman más de 5 mil en el mes pasado en nuestro estado son una historia para muchas personas que dependían de ese sueldo.

Con la desaparición de la fuente de ingresos no se elimina ninguna de las necesidades de las familias: no se dejan de tener gastos de educativos, ni se dejan de enfrentar problemas de salud, ni la hipoteca se paga sola, ni, por supuesto, se deja de tener las necesidades básicas, como es la alimentación. Se pueden reducir al mínimo las necesidades pero nunca se llega a la cifra cero en la que se encuentran los ingresos de un desempleado.

Parece muy evidente que nuestro estado no está preparado para enfrentar una crisis de desempleo, pues de la meta de 10 mil plazas que se había fijado para este año – de acuerdo con las declaraciones de principio de año de nuestro Secretario de Desarrollo Industrial del Estado-, no sólo no se cubrirá, sino se irá a la balanza negativa con los que se han perdido, esto en cuanto a hablar de cifras.

Pero hablando de personas, cabe preguntarnos con mucha seriedad qué tanto estamos listos todos en Chihuahua para enfrentar los nocivos daños del desempleo en todos los niveles, cómo viviremos con esa población desocupada en aumento, quién proveerá de medios de sustento a esas familias afectadas, qué instancias de gobierno tomarán la bandera de este grave momento y buscarán ofrecer medidas que mitiguen al desempleo.

Ante las crisis, entra el apoyo de la familia, se hacen prestamos entre personas cercanas, la pareja adquiere una actitud activa –en muchos casos las mujeres pasan de ser receptoras a proveedoras con negocios en el sector informal-; pero aquí, en nuestro estado, hay centenares de personas que, por su condición de migrantes, no cuentan con familia cerca, inclusos sus parejas están en sus lugares de origen esperando el sustento que ellos enviarán y, debido a su movilidad, casi nunca cuentan con un arraigo significativo que les permita acudir a amistades en momentos difíciles.

Entonces hay muchas personas en nuestro estado que están enfrentando esta situación en soledad, no podemos hacer la vista a un lado porque, al final, el impacto repercutirá en todos los niveles y no podrá sernos ajeno. No podemos permitirnos, como sociedad, tratar de pensar que el desempleo se queda sólo en las estadísticas y no termina por tocar a nuestra puerta.

Soy Edna Lorena Fuerte y mi correo es [email protected] para sus comentarios. Gracias.



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