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Despiden en funeral de Estado con aplausos a Juan Camilo Mouriño

6 de noviembre de 2008.

Con un sentido aplauso, alrededor de mil personas despidieron hoy en un funeral de Estado al secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y a los otros ocho ocupantes del avión que se desplomó el martes sobre una avenida de la capital mexicana.

El presidente de México, Felipe Calderón, rindió así homenaje al que fue su más estrecho colaborador e íntimo amigo, en un acto que no se recordaba desde los funerales del secretario general del Partido Revolucionario Institucional (PRI), José Francisco Ruiz Massieu (1946-1994), muerto en un atentado.

Aquel acto, como el de hoy, tuvo lugar en el Campo Marte, una instalación militar ubicada en el oeste de la ciudad, muy cerca de donde cayó a tierra el aparato en el que viajaba Mouriño.

A ceremonia acudieron los presidentes del Senado, de la Cámara de Diputados, de la Suprema Corte de Justicia y de los principales partidos políticos del país, entre otros invitados.

Los féretros, cubiertos con banderas de México, fueron cargados cada uno por seis miembros de la Guardia Presidencial y escoltados por dos agentes de la policía federal, frente a una corte de seis compañías militares y dos bandas de guerra.

El ataúd de Mouriño, quien nació en Madrid en 1971 y obtuvo la nacionalidad mexicana a los 18 años, fue puesto sobre una tarima y en otra, unos metros atrás, los de sus colaboradores.

Durante la ceremonia, Calderón leyó un emotivo discurso, en el que manifestó que los fallecidos "honraron siempre su vocación con altos principios, dedicación total y amor a México".

Mouriño fue "uno de mis más cercanos colaboradores y uno de mis mejores y más entrañables amigos", reconoció.

A su juicio, el finado "imprimió mayor cohesión al equipo de Gobierno", potenció las capacidades del gabinete y fue un "promotor de esfuerzos colectivos", con lo que el Ejecutivo "ganó en sensibilidad política y visión estratégica".

Entre sus mayores logros, el mandatario destacó el que Mouriño promoviera "el diálogo y el acuerdo entre los poderes" del país, especialmente con el Legislativo, lo que permitió a la postre la aprobación de importantes reformas como la de seguridad y justicia y la energética.

Asimismo, le atribuyó el haber conducido "atinadamente al gabinete de seguridad" y de mediar en el conflicto magisterial del estado de Morelos, que dejó a unos 400.000 estudiantes sin clases durante unos tres meses, hasta que hoy los maestros inconformes regresaron a las escuelas.

El jefe de Estado mexicano censuró que Mouriño, hijo del empresario español Carlos Mouriño, presidente del club de fútbol Celta de Vigo, haya sido "objeto de críticas y víctima de calumnias" durante su gestión, ya que se trataba de un "hombre franco y honesto".

La izquierda mexicana acusó al titular de Gobernación de haber beneficiado a su familia con contratos de servicios con la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex), cargos de los que fue exonerado por la Suprema Corte.

Calderón también expresó sus "más profundas condolencias" a los familiares de los cuatro ciudadanos que murieron cuando el avión se desplomó sobre ellos en una concurrida avenida de la capital mexicana, y de un hombre que falleció ayer a consecuencia de sus heridas en el hospital, lo que elevó la cifra de muertos a catorce.

Con Mouriño perecieron el asesor presidencial para temas de seguridad, José Luis Vasconcelos; el director general de Comunicación Social de la Secretaría de Gobernación, Miguel Monterrubio; la directora de Información de esa dependencia, Norma Diez, y el coordinador administrativo de esa cartera, Arcadio Echeverría.

También fallecieron el piloto Martín Jesús de Oliva, el copiloto Álvaro Sánchez, el capitán primero de caballería Julio César Ramírez y la sobrecargo Gisel Carrillo.

El gobernante, con lágrimas en los ojos, afirmó que las causas del siniestro "se esclarecerán a fondo", y que es el "primer interesado en que surja la verdad", dado que algunos sectores mexicanos dudan de que se trate de un accidente.

En este sentido, dijo que la investigación del suceso cuenta con el apoyo de "los mejores expertos del mundo".

Calderón dio el pésame personalmente a los familiares de los fallecidos, todos presentes en el acto, y les entregó la bandera que cubría sus féretros.

La mejor manera de honrar la memoria de los fallecidos es "seguir trabajando unidos y con mayor convicción que nunca para transformar a México", apuntó el jefe de Estado con la voz cortada, antes de proferir un "adiós y hasta siempre" a sus colaboradores.



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