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Alerta Washington Post de violencia contra periodistas en México

25 de noviembre de 2008.

Distrito Federal– Los crecientes ataques en contra de periodistas, que van desde amenazas por sus teléfonos celulares hasta granadas frente a las redacciones, han abierto un nuevo frente con el que la guerra contra el narcotráfico está dañando a la sociedad y al gobierno mexicano, asegura el diario Washington Post.

En un reportaje publicado en su edición de hoy, martes 25 de noviembre, retoma el caso de Armando Rodríguez, baleado en su casa, en Ciudad Juárez, la semana pasada.

Suman ya cinco los reporteros que han muerto este año. "La frontera es un lugar terrorífico para ser periodista, y Ciudad Juárez es la zona cero", explica Joel Simon, director ejecutivo del Comité de Protección a los Periodistas. Armando Rodríguez cubría la fuente policiaca para El Diario desde hacía muchos años.

A estos homicidios, describe el reportaje escrito por William Booth, se suman las granadas lanzadas frente a las instalaciones de El Debate, de Culiacán, que se suma a varios periódicos que han sido víctima de este tipo de ataques en los últimos dos años.

Los editores de muchos periódicos y estaciones de televisión reconocen que ya no investigan a fondo a los cárteles de la droga o posibles casos de corrupción entre traficantes y empleados de gobierno. "Los reporteros reciben llamadas amenazadoras a sus celulares y aunque muchas veces saben quién llama no denuncian porque saben que las autoridades policiacas están coludidas", explica el texto.

Varios reporteros han dejado Juárez. Jorge Luis Aguirre, dueño del popular sitio La Polaka, declaró que recibió una amenaza telefónica cuando se dirigía al funeral de Armando Rodríguez. "tomó a su familia y se fue a Estados Unidos". Asegura el Washington Post que lo mismo sucedió con un corresponsal que trabaja para un periódico de la ciudad de México y otro reportero de El Diario, quien está buscando ya asilo político en El Paso.

En la cobertura diaria de información también se han tomado medidas. Los fotógrafos trabajan con chalecos antibalas, los periodistas saben que no deben llegar a la escena de un crimen antes que la policía y deben llegar en grupo, junto con los periodistas de la competencia.

"Ya no tenemos un solo reportero cubriendo la información policiaca, los cambiamos", reconoce el editor de El Norte, Alfredo Quijano.

Pedro Torres, editor de El Diario, y amigo cercano de Armando Rodríguez, se muestra con reservas. "Mucha gente da por hecho que a Armando lo mató el narco, pero no estoy tan seguro, lo mató el crimen organizado, pero eso puede ser traficantes, la policía, el gobierno o gente en edificios de oficinas".

Torres declaró al Washington Post que una de las últimas notas que había escrito Rodríguez tenía que ver con parientes de la procuradora del estado de Chihuahua que estaban relacionados con tráfico de droga.





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