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Sonríe Jim Carrey de nuevo en cine

19 de diciembre de 2008.

Jim Carrey vuelve a sus dominios en Yes Man, su primera comedia desde 2005 después de varios proyectos dramáticos, y en la que se reencuentra con las muecas que lo hicieron famoso.

En la cinta, que se estrena hoy en EU, Carrey interpreta a un negativo oficinista de banca al que un programa de ayuda personal, que consiste en decir que “sí” a todas las cosas que se le cruzan en su camino, le cambia la vida. Su personaje aprenderá coreano, piloteará aviones o practicará deportes de riesgo como saltar desde un puente. El actor grabó esta escena a pesar de la oposición de los estudios Warner y los productores del filme, que consideraban innecesario exponer al artista a una secuencia peligrosa que pudiese poner en peligro toda la grabación.

“Fue una locura y creo que tuve estrés postraumático durante al menos una semana. Pero lo hice a la primera”, dijo Carrey en una rueda de prensa celebrada en Los Ángeles con motivo de la promoción del filme.

“Pensé que si hacía una película llamada Yes Man tenía que hacer algo que afectase a mi vida real, y por eso decidí saltar del puente”, explicó el actor, quien señaló que el lugar del salto es conocido como el “puente del suicidio”.

La escena, según confesó el director Peyton Reed (The Break-Up, 2006), se dejó para el último día de rodaje “por si pasaba algo, pero salió todo bien y a la primera”.

La historia, que recuerda a filmes anteriores de Carrey como Liar Liar(1997), exigió al protagonista tomar clases de coreano, un idioma completamente nuevo para el actor.

“Me tomó cuatro semanas aprender el guión en coreano fonéticamente. Tenía un entrenador personal que me presionaba para que lo hiciese perfecto porque temía volver a su país si yo no lo hacía bien”, comentó entre bromas.

“Fue lo más duro que he hecho”, indicó. Carrey compartió reparto con la joven Zooey Deschanel (Bridge to Terabithia, 2007; The Happening, 2008), John Michael Higgins, con quien también trabajó en Fun with Dick and Jane (2005).

, y Terence Stamp (Get Smart, 2008).

El actor, contagiado por el positivismo del filme, confesó que esperaba que los espectadores disfruten de la producción y salgan del cine con la idea de decir “sí” a lo que normalmente respondemos negativamente.

“Esas son las cosas de las que luego nos arrepentimos en nuestra vida. Es muy raro que nos reprochemos las lecciones que aprendemos cuando decimos sí a algo”, declaró.





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