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Golpea crisis económica a más de 220 mil hispanos en EU

24 de diciembre de 2008.

De acuerdo con información del censo económico, los precios de los alimentos se elevaron en promedio cinco por ciento este año, mientras la tasa de desempleo se ubicó en 7.3 por ciento en el estado.

Los hispanos, en particular los inmigrantes indocumentados, empleados en las industrias manufacturera y de la construcción, son los principales afectados por el desempleo, y a sus problemas para pagar deudas se sumó la dificultad para contar con el alimento diario.

Durante el año que termina, se elevó el número de hispanos que recurrieron a los bancos de alimentos en iglesias y agencias sociales, en particular los que lo hicieron por primera vez debido a la crisis de empleo y el encarecimiento de productos.

“Es la primera vez que vengo, no había pasado antes que mi marido estuviera sin empleo tanto tiempo, ya lleva tres meses, y las cuentas por pagar se acumularan”, relató Eugenia López, residente del vecindario de Pilsen.

“Estamos atrasados en el pago de la renta y tenemos cuatro hijos que alimentar”, precisó la mujer mientras esperaba su turno en la iglesia San Pío para recibir una despensa que incluía sopas de pasta, dos paquetes de carne, lechuga, pan y alimentos enlatados.

Datos del censo precisan que en el estado de Illinois hay un millón 540 mil pobres, 978 mil están en Chicago y sus suburbios, y de ellos 328 mil son hispanos.

En un reporte de evaluación al mes de noviembre, Greater Chicago Food Depository (GCFD), el banco de alimentos que funciona en Chicago y zona metropolitana, informó que el número de personas que recurren a la ayuda alimenticia creció en 20 por ciento este año.

Actualmente, esta agencia atiende un total de 900 mil personas en todo el estado, 500 mil son del Condado de Cook, al que pertenece Chicago, y de ellas más de 70 mil son hispanas, en su mayoría inmigrantes indocumentados.

“Poco a poco fue creciendo este año el número de personas, principalmente madres de familia, que vienen en busca de esta ayuda, que ahora resulta insuficiente para atender a tantos necesitados”, dijo una voluntaria de la iglesia ubicada en el vecindario Pilsen.

Otro programa que funciona en la región es el de estampas de alimentos y tarjetas Link, coordinado por el Departamento de Servicios Humanos del estado, que atiende a 581 mil 844 personas, pero al que no tienen acceso los indocumentados.

Las estampas se canjean por alimentos y las tarjetas sirven para su compra, con un valor promedio de 100 dólares al mes y actualmente se benefician de este servicio 1.2 millones de personas, 80 por ciento de hogares con niños y el resto adultos mayores y personas con discapacidad.

“No es mucho pero me sirve para completar mi gasto. Procuro utilizarla hasta fin de mes para sentir que tengo ese recurso, lo que me da confianza”, comentó una madre de familia en un supermercado que pagó apresurada con la tarjeta varios productos.

El beneficio en alimentos también se obtiene a través de las escuelas por el programa de almuerzos gratis para los estudiantes, el cual está dirigido a familias con ingresos menores sin importar su condición legal.

“Aunque a mis hijos no les gusta mucho lo que les dan de comer, es una ayuda importante que desayunen y almuercen en la escuela y por eso procuro que no falten”, dijo Celia Ramírez, madre de tres alumnos de la Louis Pasteur School Elementary.

Los beneficiarios de estos dos últimos programas deben demostrar que son pobres, y se considera pobre a una familia de cuatro integrantes cuyo ingreso anual es de 19 mil 350 dólares, es decir, mil 612 al mes.

GCFD identificó este año diez comunidades en Chicago y suburbios donde la distribución de alimentos ya no alcanza para cubrir la necesidad creciente que existe, la mayoría de ellos de población hispana.

La agencia cuenta con 600 despensas comunitarias, albergues y comedores de beneficiencia en Chicago y suburbios, que se ubican principalmente en iglesias y organizaciones comunitarias.

Un estudio de Heartland Alliance Mid-AmericaInstitute on Poverty, realizado en coordinación con la Universidad de Chicago, precisa que el 61 por ciento de las familias pobres del condado de Cook enfrenta problemas económicos para asegurar su alimento.

De acuerdo con la muestra, 37 por ciento de esas familias son hispanas, es decir, 220; 734 (30 por ciento) nunca ha participado en algún programa de alimentos y 78 por ciento no conoce una despensa comunitaria.

De las personas que acuden por esta ayuda, según la investigación, más del 50 por ciento de ellas admite que le da verguenza vivir del alimento regalado.

“Si, pues da pena, porque los paisanos nos ven con cara de reproche porque recurrimos a esa ayuda, como si fueramos fracasados, y no es agradable, pero mis hijos tienen que comer”, expresó la señora López, de origen mexicano y residente de Pilsen.





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