Weekly News

McNabb regresa a la excelencia

2 de enero de 2009.

Usualmente callado y tranquilo, Donovan McNabb alzó la voz en agosto, diciendo que sus Águilas de Filadelfia eran el equipo a vencer en la división.

Sus palabras tuvieron eco en el vestidor, pero la campaña comenzó y con un inicio de 2-3, el veterano pasador tuvo que tragárselas una por una.

Y hubiera sido buena idea que McNabb se acostumbrara, pues tendría que pasar por muchos sinsabores a lo largo de la temporada, antes de probar un poco de la dulce miel de la victoria.

Sano por primera vez en años, McNabb no era culpable en los absoluto del mal inicio de su equipo, con seis anotaciones y sólo dos intercepciones en ese lapso.

Pero la ofensiva no avanzaba en corto yardaje, la defensiva no detenía en situaciones vitales y, peor aún, el catalizador de todo el ataque, el corredor Brian Westbrook, estaba lesionado.

El panorama era oscuro y las penurias apenas comenzaban.

Los tropiezos se convirtieron en burlas, cuando tras el empate ante los mediocres Bengalíes 13-13 en la jornada 11 McNabb declaró: “No sabía que existían los empates en el libro de reglas”.

La temporada parecía marcada, y no de la forma en que McNabb lo había anticipado. Lo peor estaba por venir. Con las Águilas aferrándose a la vida, y dependiendo de su líder durante las últimas 10 campañas, McNabb no atendió al llamado.

Dos intercepciones, dos balones sueltos y sólo 59 yardas en la primera mitad de la derrota ante Baltimore 36-7 una semana después le ganaron un viaje a la banca.

“Nunca, nunca”, comentó después del juego. “Estuve sorprendido, pero no queda más que aceptarlo. Estaba molesto por la derrota y por el hecho de que no pude contribuir”. Y fue entonces, cuando no se podía caer más bajo, que McNabb y las Águilas se convirtieron en el ave fénix. Convirtiendo una temporada de tropiezos y burlas, en una de esperanza.

Escondido debajo de su gruesa chamarra, divagando con la mirada perdida en las laterales de Baltimore, el semblante de McNabb poco parecía prever un cambio. Sin embargo, sucedió. Tres triunfos al hilo, siete TD’s y una intercepción. Y de pronto, ese empate y esas risas, aquel viaje a la banca, y aquellas dudas sobre el destino de una campaña prometedora, parecían nunca haber sucedido.

Aquel empate, sobre todo. Ese momento vergonzoso en el que fue señalado por todos los medios, era el que, irónicamente, les daba vida.

Otro paso atrás con una derrota ante Washington en la penúltima semana. Otos dos pasos hacia el frente con la paliza de 44-6 ante Dallas y un poco de ayuda en Houston (venciendo a Chicago) y en Tampa (al caer ante Oakland) y las Águilas volaban una vez más a los playoffs (el domingo van a Minnesota). Pero más que las Águilas, el vuelo majestuoso, fue el de Donovan McNabb.







Descarga nuestra nueva App para iOS y Android



Comentarios



Publicidad

Compartir en redes sociales



Juarez independiente


 

Diseño de Aplicaciones Móviles