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Pide EU a principales líderes del narcotráfico en México

6 de enero de 2009.

En la lista de los capos extraditables a Estados Unidos están quienes hoy son los principales líderes del narcotráfico en el país, cuyos nombres desfilan en investigaciones y procesos judiciales sobre tráfico de drogas en territorio mexicano y estadounidense.

Entre ellos están Joaquín “El Chapo” Guzmán, Ismael “El Mayo” Zambada, los hermanos Arturo y Héctor Beltrán Leyvan, Vicente Carrillo Fuentes, “El Viceroy”; Juan José Esparragoza “El Azul”; Heriberto Lazcano Lazcano, “El Lazca”; Teodoro García Simental, “El Teo” o “El Tres Letras”, y varios de sus principales sicarios.

Señalados como “blancos prioritarios” de las secretarías de la Defensa Nacional, Marina y de Seguridad Pública federal, así como de la Procuraduría General de la República, los líderes de los cárteles del Pacífico, Tijuana, Juárez, Golfo y de los Beltrán Leyva están prófugos y, en la mayoría de los casos, librando una batalla entre ellos que en el último año dejó más de 5 mil 600 ejecuciones en el país.

Su extradición a EU, como la de otros 15 capos del narco desde 2001, no se prevé que presente dificultades, como con otros narcos, cuyos procesos judiciales les han permitido evitar una posible entrega al vecino país, tal es el caso de los hermanos Rafael y Miguel Caro Quintero, Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”; Miguel Ángel Félix Gallardo, Juan José Quintero Payán, Jesús Amezcua Contreras, José Álvarez Tostado, además de algunos de los capos históricos que potencializaron hasta niveles nunca vistos el tráfico de drogas en México.

La entrega a EU de jefes del narcotráfico está considerada en el esquema del combate al tráfico de drogas del gobierno del presidente Felipe Calderón. Hasta ahora, son dos las acciones “relevantes” de extradición de capos en esta administración.

Según la PGR, el 19 de enero de 2007 se hizo la primera, cuando se ordenó la entrega de 15 reclamados por la justicia de EU; la lista la encabezaban el jefe del cártel del Golfo, Osiel Cárdenas Guillén, y el también otrora jefe del cártel de Sinaloa, Luis Héctor “El Güero” Palma, junto con Ismael y Gilberto Higuera Guerrero, “El Mayel”, y “El Gilillo”, respectivamente.

Apenas el 31 de diciembre de 2008 ocurrió la segunda entrega masiva de capos y que ahora fue encabezada por Jesús Labra Avilés, uno de los fundadores del cártel de Tijuana.

Si bien de esta organización criminal fue el primer extraditado, igual es que a este grupo pertenece el único de los capos que ha sido entregado y posteriormente logrado su libertad, como fue el caso de Francisco Rafael Arellano Félix, liberado el 4 de marzo del 2008.

Para llegar a las extradiciones de este tipo, primero debió lograrse que la Suprema Corte de Justicia de la Nación eliminara el 31 de enero de 2006 uno de los principales obstáculos jurídicos que impedían que el gobierno de México extraditara a EU a personas que presuntamente delinquieron en ese país, al considerar que el gobierno estadounidense no debía otorgar ningún requisito adicional a los que establece el tratado binacional, como el que el presunto delincuente no sería sometido a tratos inhumanos.

Esa resolución se sumó a la que emitió la Suprema Corte el 29 de noviembre de 2004, cuando levantó las prohibiciones que impedían que cualquier delincuente que esté en México pudiera ser extraditado a otro país sin importar que exista la posibilidad de que sea sentenciado a prisión vitalicia o cadena perpetua.

El Tratado de Extradición México-Estados Unidos que entró en vigor el 25 de enero de 1980, comenzó a ser una realidad en contra de los capos del narcotráfico exactamente 11 años después, cuando Everardo “El Kitty” Páez fue enviado a ese país, luego de que la Suprema Corte estableció que el artículo 4 del Código Penal Federal no prohíbe la extradición de nacionales mexicanos.

Acuerdo binacional

El Tratado de Extradición México-EU se firmó el 4 de mayo de 1978 y entró en vigor el 25 de enero de 1980.

Tiene de 23 artículos y un apéndice de los delitos por los que se puede pedir una extradición.

El propósito: cooperar más en la lucha contra la delincuencia.

Está diseñado para cubrir la entrega de presuntos delincuentes y a los ya sentenciados.

Incluye disposiciones sobre la no extradición en caso de delitos políticos, militares o si pudiera plicarse la pena capital.

Establece el principio de la cosa juzgada y fija prescripción de acción penal.

Detalla el proceso: los requisitos para el otorgamiento y entrega de los reclamado.

También suscribieron en 1994 el Tratado para Prohibir los Secuestros Transfronterizos y luego un Protocolo sobre extradición temporal.



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