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Ampara Corte a transexual; podrá tener nueva identidad

7 de enero de 2009.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió proteger y amparar a un transexual para que obtenga un acta de nacimiento en la que se registre su nuevo nombre y sexo, sin que en ella se registre su anterior identidad.

En teoría la decisión sólo beneficia al transexual que pidió la protección de la Corte, pero en la práctica el criterio que adoptó la Corte en este caso se convirtió en un aval a una reciente reforma que beneficia, entre otros, a los transexuales.

Porque desde el 25 de octubre de 2008, quienes cambian de sexo, pueden tener dos actas de nacimiento, una, que se queda en el registro civil y que es de carácter reservada y de acceso exclusivo para las autoridades, en la que consta su anterior identidad; y otra, que se les entregara y será la versión pública, con su nuevo nombre y sexo.

En esencia, los beneficios que le otorgó la Corte al transexual que protegió son los mismos que quedaron establecidos en la reforma que impulsó la Asamblea Legislativa del Distrito Federal el año pasado.

Se trata de un caso que generó posiciones encontradas entre los ministros del máximo tribunal a lo largo de varios meses y que, como pocos juicios, se complicó al grado que su revisión se tuvo que aplazar de manera reiterada.

Después de varias sesiones, en las que las opiniones que presentaron los ministros de la Corte generaron confusión incluso entre ellos mismos, el Pleno del alto tribunal decidió amparar a quien ahora, física y legalmente, es una mujer, para que no sea víctima u objeto de discriminación.

La persona a la que la Corte amparó, y de la cual no se divulgó el nombre precisamente para protegerla, promovió el juicio desde hace tres años, cuando todavía no se aprobaba la reforma al Código Civil del Distrito Federal antes mencionada.

Nació siendo, en apariencia, niño. Y así vivió hasta los 12 años cuando llegó a la adolescencia y le comenzaron a crecer los senos, y fue objeto de burlas de sus compañeros.

Sus padres lo llevaron con distintos médicos y descubrieron que era hermafrodita: en su cuerpo también tenía un ovario.

Recibió atención médica y sicológica. Decidió ser mujer. Y lo logró gracias a diversos tratamientos hormonales y quirúrgicos. Fue entonces cuando, con el apoyo de su familia, dio el siguiente paso. Buscó ser legalmente una mujer.

Y para ello inició, desde 2005, un largo juicio. Primero acudió ante un juez de lo familiar en el Distrito Federal para rectificar su acta de nacimiento. El juez le permitió cambiar de nombre y de sexo. Pero ordenó que en su nueva acta se colocara “una anotación marginal” en la que se revelara su anterior identidad.

Eso era lo que establecía, para casos de su tipo, el Artículo 138 del Código Civil del DF.

Y, por lo mismo, la decisión del juez fue ratificada por el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.

La nueva decisión también fue impugnada. El caso llegó a la Corte. Y en lo que era revisado la Asamblea Legislativa del Distrito Federal modificó el código civil local para garantizar el cambio de identidad de los transexuales y la reserva del mismo. Es decir, precisamente lo que demandaba el transexual que promovió el juicio.

Pero el juicio siguió su marcha. Y en una decisión poco común, por seis votos contra cinco, la Corte declaró constitucional que se permita colocar anotaciones marginales en las actas de nacimiento de los transexuales, tal como se establecía en el Artículo 138, derogado, del Código Civil del Distrito Federal.

Pero, al mismo tiempo, por siete votos contra cuatro, decidió amparar al quejoso para que se le otorgue una nueva acta conforme a los nuevos lineamientos establecidos en la reforma que entró en vigor en octubre de 2008 y que protege el cambio de identidad de los transexuales.

El fallo

En este caso la Corte no se pronunció sobre si con este cambio de identidad los transexuales pueden contraer matrimonio o si pueden adoptar hijos.

Tanto la decisión de la Corte como la nueva legislación aplicable al DF no borra su anterior identidad, pues sólo la protege para que no sean víctimas de discriminación.

La nueva identidad no los exime de todas las obligaciones contraídas con su anterior nombre, como podrían ser los compromisos crediticios.

El cambio sólo se le notifica, de manera reservada, a diversas autoridades como son la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de Relaciones Exteriores, el Instituto Federal Electoral y a la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.





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