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Suicidios, otro rostro de la crisis económicas

7 de enero de 2009.

Una severa crisis económica genera depresión entre los afectados, gente que se queda sin empleo, empresrios que pierden fortunas, amas de casa que no tienen qué darle de comer a sus hijos, este también es el rostro de una crisis.

Ayer el magnate alemán Adolf Merckle, asediado por la crisis financiera que pone en riesgo su imperio, se suicidó, dijo su familia el martes.

Fiscales del la ciudad de Ulm, en el sur de Alemania, dijeron que el empresario de 74 años murió tras ser impactado por un tren el lunes por la noche. Agregaron que no había señales de que haya participado otra persona en el accidente.

“La desesperante situación de sus compañías por la crisis financiera, la incertidumbre de las últimas semanas y su incapacidad para actuar han destruido al apasionado empresario y se ha quitado la vida”, dijo la familia en un comunicado.

Merckle figuró en el puesto 94 en el ranking global de personas ricas del 2008 de la revista Forbes.

Su familia controla una serie de empresas, entre ellas la cementera HeidelbergCement y la farmacia de genéricos Ratiopharm, pero su grupo fue sacudido el año pasado por malos negocios con acciones de la automotriz Volkswagen.

Fuentes financieras habían dicho que la familia perdió cientos de millones de euros en inversiones, y que las pérdidas con los títulos de Volkswagen sumaron cerca de 400 millones de euros (539.4 millones de dólares).También había estado en conversaciones con bancos para renegociar préstamos.

Las acciones de HeidelbergCement cerraron con una baja del 6.21%, tras caer más de un 11%.

Tragedia en Quebec

Cada grave crisis económica viene acompañada de tragedias personales, muchas veces de intentos de suicidio por la pérdida del trabajo, como en la tragedia familiar que se abatió sobre una familia quebequense.

Recientemente, la policía de Chicoutimi, en el centro de la provincia canadiense de Québec, recibió una llamada de socorro de una mujer, y al llegar la encontraron con heridas en los brazos y las venas cortadas.

Kathy Gauthier-Lachance, de 36 años, se encuentra ahora entre la vida y la muerte en un hospital de Saguenay, ciudad vecina a Chicoutimi, y este lunes será acusada de haber participado en un ‘pacto de suicidio’ junto a su esposo, Marc Laliberte, de 46 años.

En el interior de la casa la policía halló a su esposo Marc, muerto, y a sus tres hijos, Joelle de 12 años, Marc-Andre de siete y Louis-Philippe de cuatro años, también muertos, posiblemente por estrangulamiento.

Este crimen no tiene nada de banal. Los abuelos de Kathy dijeron que ella había perdido su trabajo de vendedora la víspera de la Nochebuena, y que su esposo Marc había perdido el suyo, como agente de venta de casas.

Hace unos meses seis meses ambos llegaron a Saguenay y compraron la casa en que vivían y la familia de Kathy piensa que las dificultades financieras ‘deben haber contribuido’ a ese horrendo pacto de suicidio.

Huguette Bolduc, antigua compañera de trabajo de Marc Laliberte en la región de Abitibi, en el noroeste de Québec, dijo al diario Le Soleil de Québec que hace unos meses Marc ‘estaba totalmente agotado’, y que había retornado a Saguenay para estar junto a su madre, que sufría de cáncer.

‘Es horroroso a lo que la desesperación puede llevarnos’, dijo la señora Bolduc.

Muchos especialistas de enfermedades mentales y trabajadores sociales, en Estados Unidos y también en Canadá, vienen alertando desde hace meses de los estragos que la crisis económica y financiera están causando en cientos de miles de personas.

En esta crisis que se perfila como la más grave desde la Gran Depresión de los años 30, al menos en Estados Unidos, millones de personas se encuentran frente a una total incertidumbre porque han perdido sus empleos o sus casas, o ambas cosas a la vez.

De manera anecdótica los expertos en salud mental afirman que notan un aumento en los intentos de suicidios, y de manera oficial las cifras de los organismos patronales, como el Conference Board, muestran que la depresión se convirtió ya en la primera causa de ausencia laboral por razones de enfermedad en Canadá.

La depresión no hace distinción y afecta desde el trabajador o la empleada hasta los profesionales de la medicina o las finanzas, y esa enfermedad mental no sólo es una causa de ausencia laboral, sino de suicidio.





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