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La opinión de:
Edna Lorena Fuerte
Juzgados virtuales

7 de enero de 2009.

Esta semana se dio a conocer la entrada en vigor de los seis nuevos "juzgados virtuales".

Por medio de Internet, se solicitarán órdenes de cateo, de aprehensión e intervenciones en comunicaciones, con la finalidad de hacer más expedito el contacto entre la Procuraduría General de la República y la Suprema Corte de Justicia, tratando así de tener otro elemento contra la criminalidad en nuestro país.

Si bien la medida ha sido presentada como un gran avance tecnológico en materia de seguridad pública, sin precedentes en lo nacional y en la vanguardia de lo internacional, existen fuertes vacíos de información respecto de cómo operará este sistema de juzgados, pues según lo que se ha dicho en la presentación que hicieron el procurador Medina Mora y el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Ortiz Mayagoitia, se seguirán procedimientos habituales de la red como es el correo electrónico.

El alto nivel de peligrosidad de los casos que siguen estas instancias, y la gran sofisticación del crimen organizado urgen a la creación de altas medidas de seguridad en todos los procedimientos legales, mucho más si partimos del hecho de que el sistema de justicia está altamente infiltrado por las mafias criminales, lo que está aceptado por el propio gobierno y ha sido el argumento de la "Operación Limpieza".

Incluso, en la misma presentación de estos juzgados, el propio Procurador ha afirmado que, aunque se consideran sistemas confiables "es imprescindible evitar que se den filtraciones tanto de las peticiones que reciban los jueces, como de las órdenes que ellos mismos emitan". Es verdaderamente grave que sea el propio jefe del sistema de procuración de seguridad quién abra esta suspicacia, pues si no es él quién está completamente seguro de la eficacia, nadie puede estarlo.

Es de todos conocida la permeabilidad de los sistemas de información de alta tecnología, pues si incluso se ha tenido noticia de que se han "hacheado" páginas de alta seguridad a nivel mundial, como las de la CIA o la ONU, o incluso se que ha entrado de manera ilegal a la cuenta bancaria personal del propio presidente francés, Nicolás Sarcozy; qué se puede esperar de los correos electrónicos de los jueces o del personal involucrado con estas averiguaciones.

Ante una medida de este tipo, lo primero que esperaríamos los ciudadanos es que se hiciera una presentación pormenorizada de los filtros de seguridad con que cuentan estos juzgados, y de qué forma se mantendrán protegidas las garantías de seguridad que requieren procesos de alta peligrosidad como los que se enfrentan en la lucha contra el crimen organizado.

Pero no se ha hablado de nada de eso, ni se presentó un sistema informático exclusivo y especializado que permita dar certeza a las actividades de este sistema de juzgados virtuales, se dijo, únicamente, que la comunicación se hará de manera permanente por las vías habituales que usted y yo utilizamos cotidianamente en nuestros correos electrónicos, y que en manos de esa fragilidad tecnológica se pondrán las pesquisas de las máximas instancias de seguridad en el país.

Con estas consideraciones se nos puede achacar una excesiva suspicacia, pero creo que ante los grandes yerros de nuestro sistema de justicia, cabe esperar lo que sea y prepararnos para lo peor, si los altos mandos de la inteligencia y la seguridad nacional pueden ser infiltrados y terminar en la nómina del narco por "favores" de información, qué podemos esperar de un sistema que se basa en tecnología que, quizá, pueda ser vulnerada por cualquier persona con la habilidad tecnológica necesaria.

No podemos dejar de lado el hecho de que las medidas de las que se encargarán los llamados Juzgados Federales Penales Especializados en Cateos, Arraigos e Intervención de Comunicaciones son, precisamente, medidas precautorias que van encaminadas a la captura de los presuntos criminales, no se trata de instancias que operarán cuando ya se tiene en cautiverio a los implicados, sino que tienen como finalidad principal el coadyuvar a su localización y aprehensión.

Entonces, la información que manejan es de alta confidencialidad, y cualquier filtración de esta tendrá consecuencias directas sobre las pesquisas que se están realizando. Codificar la información de las órdenes de arraigo y aprehensión ha sido precisamente una medida dirigida a proteger y asegurar la eficacia de los procesos, si ahora se deja en manos de la fragilidad tecnológica, esto puede derivar en grandes complicaciones para nuestro, ya de pos sí, alicaído sistema de justicia.

EN EL CONSEJO DE SEGURIDAD

También en lo que toca a la seguridad, pero ahora en el plano mundial, nuestro país ocupa ahora por segunda vez (la primera fue entre 2002 y 2003) un lugar en el Consejo de Seguridad de la ONU, en medio del conflicto en la zona de Gaza, nuestro país llega a esa palestra internacional sin muchos argumentos propios para defender la paz y el orden mundial. Ojalá que los ojos internacionales contribuyan a trabajar aun más por el orden interno.

Soy Edna Lorena Fuerte y mi correo es [email protected] para sus comentarios. Gracias.



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