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Termina ciclo de amargura y comienza otro de esperanza

21 de enero de 2009.

La toma de protesta de Barack Obama como presidente de Estados Unidos estuvo acompañada de la congregación política más grande jamás conocida en este país. Desde las tres de la mañana, y a una temperatura de menos siete grados centígrados, comenzaron a llegar unos 2 millones de personas de todas partes de la Unión Americana y otras partes del mundo, que inundaron los parques del National Mall y las calles aledañas al Capitolio y la Casa Blanca.

La espera fue larga, pero como dijo la biógrafa Doris Kearns Goodwin a MSNBC, “la gente tiene la oportunidad de ser parte de una historia que otros solamente tendrán la oportunidad de leer en libros”.

Yo estuve entre la calle 7 y la avenida Independencia, al Sureste del enorme estrado levantado frente al Capitolio. Lo bueno de esta posición es que me permitía tener un buen panorama hacia atrás, con dirección a los monumentos a Washington y a Lincoln, y hacia adelante, el lugar de la toma de protesta.

En las pantallas gigantes, que formaban parte de un gasto de 160 millones de dólares para el evento, se observaban las actividades previas del presidente electo: su visita a la iglesia por la mañana, y después, como es costumbre, una conversación con el presidente saliente en la Casa Blanca.

Todos los gobernadores, senadores, ministros de la Corte y líderes de partidos estaban en sus asientos en las escalinatas del capitolio desde las 11:00 y, aproximadamente a las 11:15, comenzaron a tomar sus asientos los ex presidentes de Estados Unidos. La gente trató indiferentemente a Jimmy Carter, terriblemente a George Bush padre y efusivamente a Bill Clinton.

Cuando a las 11:38 llegó el todavía presidente George W. Bush, la gente explotó en júbilo. Sabían que no volverían a verlo con ese cargo y, como si me encontrara en un partido de futbol en Argentina, la masa cantó al unísono un himno, no escuchado en CNN, que decía algo así como “good byeee, good bye, forever”.

La gente a mi lado comentaba que no podían creer que cada vez quedara menos tiempo para que Bush dejara de ser su presidente. Poco antes había llegado el odiado vicepresidente Dick Cheney en una silla de ruedas, ya que se había lastimado la espalda una noche antes moviendo unas cajas. Mis compañeros de al lado, comentando el incidente, se preguntaban si dichas cajas contendrían cabezas humanas.

Cuando a las 11:42 Barack Obama hizo su entrada, la tierra empezó a vibrar y, otra vez como en el estadio, la gente cantaba un himno, pero que decía “¡O-ba-ma! ¡O-ba-ma!”

El acto oficial inició a las 11:45, con una bienvenida por parte de la senadora Dianne Feinstein, seguida por unas palabras del reverendo Rick Warren y una interpretación musical de Aretha Franklin. Minutos más tarde tomó protesta Joe Biden como vicepresidente.

Obama se convirtió en presidente a las 12:00 en punto. Este fue el momento cumbre de la ceremonia. Teniendo que repetir las palabras que le indicaba el presidente de la Suprema Corte, John Roberts, y posando su mano izquierda sobre la Biblia que fue de Abraham Lincoln, Obama juró como presidente, pero de manera algo extraña.

Aquí nadie quiere cometer errores, y menos un presidente de la Corte estudiado en Harvard que probablemente se sabe la Constitución de memoria. Sin embargo, Roberts estaba tan nervioso que se trabó, cambió el orden de las palabras e interrumpió a Obama dos veces.

Después del accidentado juramento, el ya presidente Obama dio su discurso inaugural en 21 minutos. En su mensaje dio un golpe con guante blanco a la Administración saliente: primero agradeció a Bush su cooperación en la transición e inmediatamente explicó la gravísima situación de crisis del país.

Anunció retos y desafíos que serán enfrentados con entereza. Además, dejó ver algunas líneas ideológicas sobre lo que será su Gobierno. “La pregunta no es si el Gobierno es muy grande o demasiado pequeño, sino si funciona o no”, dijo.

“Un mercado se sale de control sin un Estado que lo sepa vigilar (…) El Estado no prevalecerá si lo enfocamos solamente a la creación de riqueza (…) Tenemos que hacer llegar la prosperidad a todos”.

Para muchos asistentes y comentaristas, Obama no dio el mejor de sus discursos, o al menos, lo que se esperaba. Dicen algunos expertos en Washington que este día será recordado más por quién asumió la Presidencia, que por el mensaje pronunciado. Obama, si bien un excelente orador, ha pronunciado mejores discursos y le faltó capturar mejor el significado de este momento, para grabar algunas frases en la posteridad.

El discurso terminó a las 12:28. El programa prosiguió todavía con una bendición, más música, una declamación humorística, y la despedida oficial en la que el ex presidente Bush y el presidente Obama se dieron un forzado abrazo. Terminaba un ciclo de amargura y comenzaba otro de esperanza.

La multitud, segura de haber cumplido su cita con la historia, y de ver realizado el sueño de Martin Luther King, comenzó el éxodo de regreso.

Las frases del discurso Término “Queremos proclamar el fin de las falsas promesas y los dogmas desgastados”.

Tiempo “Como dicen las escrituras, ha llegado el momento de hacer un lado estas niñerías”.

Oportunidades

“Todos somos iguales y libres, y merecemos la oportunidad de buscar la felicidad”.

Trabajo

“La grandeza no es un regalo absoluto, debe ganarse”. Sacrificio “Hombres y mujeres se sacrificaron hasta que sus manos sangraran. Por nosotros, ellos trabajaron, se aguantaron las dificultades”.

Poderío “Seguimos siendo la nación más próspera y poderosa del mundo”.

Reinicio “El momento de quedarnos observando, de proteger tiempos mezquinos ha acabado, debemos levantarnos”.

Alternativas “Reestableceremos la posición que le corresponde a la ciencia. Aprovecharemos los recursos del Sol y del Viento”.

Reformas “Reformar los malos hábitos para establecer la confianza vital entre el Gobierno y su pueblo”.

Rechazo “Rechazamos la falsa premisa entre que hay que escoger entre la seguridad y nuestros ideales”.

Amigos “Estados Unidos es una amiga de cada nación y estamos listos para retomar el liderazgo”.

Retirada “Comenzaremos dejando a Irak en manos de su pueblo”.

Objetivo “Trabajaremos para reducir la amenaza nuclear”.

Cambios “Aquellas naciones como la nuestra que tienen cierto grado de bienestar, no podemos dejarnos llevar por la indiferencia, el mundo ha cambiado y nosotros debemos cambiar con él”.

Histórico “Marquemos este día con el recuerdo de quiénes somos y cuánto hemos recorrido”.

Barack Obama, Presidente de EU



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