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Venezuela y Brasil, dos tipos de izquierda en AL

23 de enero de 2009.

Hugo Chávez el líder ‘rojo, rojito’

La Oposición venezolana lo apodó “El Chacumbele”, aquel popular personaje cubano que causó su propia muerte con sus acciones. Otros ven en él a un ídolo. Hugo Rafael Chávez Frías suele inspirar ese tipo de reacciones. Unos lo aman, otros lo odian. Nada de medias tintas.

El segundo de seis hijos, Chávez nació en Sabaneta, Barinas, en 1954. Sus padres eran maestros; estudió hasta el bachillerato, antes de que su vida tomara un rumbo definitivo, cuando ingresó a la Academia Militar de Venezuela. En 1975 consiguió el grado de subteniente. También es licenciado en Ciencias y Artes Militares, rama Ingeniería. Eso, sin contar que ha demostrado dotes para la actuación, escribe poemas de cuando en cuando, canta y es capaz de hablar por horas.

Pero lo suyo, lo suyo, es el socialismo. Inspirado por su gran ídolo, Simón Bolívar, fundó en 1982 el Movimiento Bolivariano Revolucionario.

ACCESO AL PODER

Mientras Chávez maduraba sus ideas de izquierda, la economía venezolana iba en declive. El segundo Gobierno de Carlos Andrés Pérez era un desastre y la sociedad estaba furiosa. En 1989, Caracas y sus alrededores sufrieron una oleada de protestas y saqueos (el llamado “Caracazo”) que fueron violentamente reprimidas. Las cifras de muertos oscilaron entre 300 y 3 mil.

En ese contexto, Chávez comenzó a preparar el golpe de Estado del 4 de febrero de 1992, que finalmente fracasó. Chávez terminó preso. Esa derrota lo marcó para siempre y lo convirtió en un símbolo para los pobres. “Sí, llámenme golpista. Pero el golpe de Chávez es el golpe del pueblo”, diría más tarde. Pasó dos años en prisión, hasta que fue indultado. Una vez libre, convirtió su Movimiento Bolivariano en el Movimiento V República y en 1998 lanzó su campaña por la Presidencia. Gracias a su estilo franco y populachero, triunfó con 56% de los votos.

GOBIERNO

Comenzó la era Chávez, la del “rojo, rojito”. En 2000 fue reelecto, con 60% de los votos, luego de que la Asamblea Constitucional ampliara a dos periodos el límite para ejercer la Presidencia. Chávez, divorciado en dos ocasiones y padre de cuatro hijos, ha gobernado con la idea fija de instalar en Venezuela el socialismo del siglo XXI y de seguir los pasos de su mentor y amigo, el ahora ex presidente Fidel Castro.

Las misiones bolivarianas para ayudar a los desprotegidos han caracterizado su Administración, pero su principal herramienta ha sido la riqueza petrolera venezolana -que da cuenta de 90% de los ingresos por exportaciones-, que no ha dudado en utilizar para granjearse apoyos y amenazar a enemigos. Organismos de derechos humanos lo acusan de reprimir la libertad de expresión y a los medios, mientras él asegura una y otra vez que “el imperio” -es decir, Estados Unidos- fragua magnicidios en su contra.

TALÓN DE AQUILES

A pesar de su fuerza y poder de convocatoria, la Oposición crece día a día en Venezuela. En medio de una huelga general, Chávez sufrió un golpe de Estado, en abril de 2002. Sobrevivió, pero fue la primera llamada de atención. La segunda vendría a finales del año pasado, cuando 51% votó por el “No” en un referéndum sobre la posibilidad de otorgar al presidente una reelección indefinida. Chávez (que debe dejar el poder en 2013) reconoció su derrota... por ahora.

VISIÓN HACIA EL MUNDO

Las relaciones de Chávez con otros países no han sido fáciles. Aunque tiene su esfera de influencia en América Latina, donde los Gobiernos de Cuba, Ecuador, Bolivia y Nicaragua comparten su visión socialista, y con Rusia, ha alejado a otros con su discurso radical. Se peleó durante una cumbre con el rey Juan Carlos de España, quien, impacientado, le gritó: “Por qué no te callas”; comparó a la canciller alemana, Angela Merkel, con Hitler. Mandó tropas a la frontera tras la incursión colombiana en un campamento de las FARC, en territorio ecuatoriano.

Con todos ha hecho las paces, excepto, claro está, con su archienemigo, el ahora ex presidente estadounidense, George W. Bush, a quien se refiere como el mismísimo diablo que “deja olor a azufre” a su paso.

Lula, el presidente ‘bonachón’

El presidente “bonachón”. Así ha sido descrito el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. Su figura regordeta y su rostro animoso, su buen humor, le han abierto puertas y ayudado a mantener su popularidad a pesar de los escándalos que han rodeado a su partido.

De origen humilde, se identifica con los pobres, pero también se sabe manejar entre los grandes líderes mundiales. Nació en un pueblo pequeño, Caetés, en 1945. Fue el séptimo de ocho hijos (vivos, otros cuatro fallecieron), en una familia de campesinos. Su padre terminó por abandonarlos. Desde muy pequeño, en Sao Paulo, Lula comenzó a trabajar como lustrabotas. Fue también mozo de tintorería, recadero, mecánico y obrero metalúrgico, antes de convertirse, en 1969, en el líder de Sindicato de Metalúrgicos de São Bernardo do Campo.

Ese mismo año se casó con María de Lourdes, una obrera. Pero la felicidad le duró sólo un año, porque ella murió de hepatitis, justo al dar a luz a un bebé que tampoco sobrevivió, por falta de atención adecuada. En 1974 se casó con Marisa Leticia Rocco Casa, con quien tiene cuatro hijos. Once años más tarde, se convertiría en el fundador y máximo dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) que lo llevó a la Presidencia (2003).

ACCESO AL PODER

Lula (diminutivo de Luiz) lanzó su primera candidatura presidencial en 1989, pero fue derrotado por Fernando Collor de Mello. Su posición “izquierdista” hizo temer a los empresarios y a la clase media por su futuro. Se lanzó nuevamente en 1994, pero fue derrotado por Fernando Henrique Cardoso, que volvió a vencerlo en 1998.

GOBIERNO

Finalmente, en su cuarto intento (2002), no sólo venció, sino que arrasó, al conseguir 61% de los votos. Su elección causó nerviosismo a nivel internacional, pero Lula se encargaría de demostrar que la izquierda tiene muchos caminos. Y comenzó el “LulaGobierno” o la “Nueva izquierda”. Conocedor de las necesidades de los brasileños “de abajo”, a eso dedicó su primer periodo de Gobierno (2003-2006). Su proyecto más ambicioso: “Hambre Cero”. Lula se propuso erradicar en cuatro años esta plaga. El año pasado, la tasa de pobreza bajó 11%, en comparación con 2006.

También lanzó el Plan Nacional de Erradicación del Trabajo Esclavo. Pero al mismo tiempo, se granjeó la confianza de los empresarios -no sin las protestas de líderes petistas-, reformó el sistema tributario para simplificar impuestos y lanzó su Plan de Reforma Agraria, para ayudar a los campesinos que carecen de tierras.

TALÓN DE AQUILES

No todo ha sido miel sobre hojuelas. Antes de concluir su primer periodo, Lula se vio salpicado por un esquema de corrupción (el “escándalo de las coimas”) que involucró a miembros del PT y de otros partidos. No obstante, salió airoso y resulto reelecto -en segunda vuelta- en 2006. Ha prometido que no buscará un tercer mandato. “Cuando un líder político comienza a pensar que es indispensable y que no puede ser sustituido comienza a nacer una pequeña dictadura”, dijo a TV Globo.

VISIÓN HACIA EL MUNDO

Lula ha conseguido colocar a Brasil como una potencia emergente digna de ser considerada a nivel internacional. Ha sabido llevar buenas relaciones con Estados Unidos sin dejar de criticar sus políticas, incluyendo las que causaron la crisis económica actual. Se ha acercado igual a Sudáfrica e India que a China. Impulsa en el exterior los biocombustibles y la floreciente industria petrolera brasileña.

En su propio vecindario, se ha acercado a Perú, Argentina Colombia -país al que ofreció mediar en el conflicto con las FARC- y México, sin alejarse de Cuba y Venezuela. “Brasil personifica la esperanza de países como República Dominicana, demostrando que puedes mantener tu dignidad” a la hora de negociar con “los grandes”, dijo Federico Cuello, ex embajador de Dominicana ante la OMC al describir el liderazgo de Lula.





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