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Iba por cirugía nasal... y salió en féretro

3 de febrero de 2009.

“Así como la sacaron de cirugía, así estaba; yo ya no la vi despertar de ese sueño tan profundo”, lamenta Juan Manuel Salmerón, un zapatero de León, Guanajuato, mientras recorre con la vista el altar de la familia en conmemoración de su hija.

El 14 de julio de 2008, Sandra Paola, de 23 años, fue internada en el hospital regional del IMSS en aquella ciudad; horas más tarde salió en un féretro. Ocurrió lo menos probable, a decir de los médicos: había muerto durante una cirugía nasal, una de las menos riesgosas, según la Organización Mundial de la Salud.

“Dieron las 10. Hablé con la recepcionista: ‘¿Oiga, señorita, qué pasó?’ En la extensión de Cirugía le contestaron a la señorita que (Sandra) se estaba poniendo muy grave, y fue cuando me dijo que el medicamento le había alterado la presión”.

El medicamento era fenilefrina, un descongestivo que se aplica vía nasal u oftalmológica. ¿Por qué la mató? La interrogante es el origen de una demanda por negligencia médica que la familia interpuso contra el hospital.

En el IMSS repiten que fue un paro cardiaco. Ernesto Casas de la Torre, director del nosocomio, dijo que “iniciando la cirugía ella presentó una arritmia (…) de tal forma que la cirugía apenas se logró concluir”.

Simón Omar Martínez, abogado de los Salmerón, no lo acepta. Sostiene que hubo mala práctica del personal, “un medicamento mal aplicado”: se administró la solución oftalmológica, cuando correspondía la nasal, en dosis excesiva, y que así lo aceptó un médico en declaraciones ministeriales.

La familia también rechaza la versión del director. Sandra murió, asegura, sin que se realizara la cirugía, y muestra como evidencia dos fotos donde aparece la joven ya sin vida, en la sala de cirugía, con el rostro intacto.

En el acta de necropsia, a la que se tuvo acceso, no se habla de arritmia, pero sí de un “choque anafiláctico”. Ante el documento, Casas de la Torre cambió su versión: “Fíjese lo que dice aquí: ‘Choque’, (que) es baja de presión, y ‘anafiláctico’, (que significa) que posiblemente hubo una reacción alérgica”.

¿Reacción alérgica a qué? Ahí comienza el acertijo: ¿cómo probar dolo o mala práctica con leyes de los años 70, y donde médicos son juez y parte? “Desgraciadamente, en México no estamos tan avanzados como otros países en este tipo de litigios”, dice Daniel Vázquez Vela, abogado especializado, y agrega que “actualmente sí se ventilan algunos juicios, pero el éxito es incierto”.



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