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Atrasan operativo para liberar al quinto rehén

3 de febrero de 2009.

La senadora Piedad Córdoba afirmó ayer, un día después de que sobrevuelos militares entorpecieron y atrasaron la liberación de cuatro secuestrados, que junto con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) partirá hoy en busca de un ex gobernador con siete años de cautiverio en poder de las FARC.

La búsqueda en un punto de la selva colombiana de Alan Jara, ex gobernador del departamento del Meta, al Sur del país, estaba prevista para ayer, pero la salida de la misión humanitaria fue suspendida en medio de los impasses surgidos por sobrevuelos militares del domingo.

La congresista Córdoba, que por meses ha trabajado en la liberación de plagiados, aseguró en una conferencia de prensa que “mañana (hoy) estaremos saliendo muy temprano, a las 8.00 de la mañana con la Cruz Roja Internacional” en busca de Jara, un ingeniero civil de 51 años.

Indicó que no tendría problemas en ir sola luego de que el Gobierno del presidente Álvaro Uribe desautorizara a cualquier otra persona, aparte de la congresista y el CICR, de participar en los operativos, parte de ellos centrados en esta población a 75 kilómetros al Sureste de Bogotá.

Córdoba advirtió que no respondería preguntas ni se referiría a los incidentes del domingo asegurando que lo importante era seguir trabajando por la libertad de los rehenes.

Uribe dijo que hubo sobrevuelos el domingo, pero que respetaron la altitud acordada con los delegados, aunque no dio detalles si fueron vuelos militares o civiles, ni la altura.

Tras pedidos del CICR, el Gobierno dijo ayer que suspendería todos los vuelos a cualquier altura en la zona designada para la liberación de Jara, el quinto de los seis secuestrados que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron en diciembre que pondrían en libertad como un gesto de su voluntad de buscar un canje de secuestrados por rebeldes en prisión.

Los cuatro primeros retenidos, tres policías y un militar, fueron liberados el domingo precisamente en el operativo en que Córdoba junto a tres miembros del llamado movimiento Colombianos por la Paz la acompañaron.

En Washington, el Departamento de Estado dijo que saludaba esa liberación y pidió a las FARC que “inmediatamente” hagan lo propio con los demás rehenes.

“No hay justificación para esta continuada victimización de gente inocente”, dijo en una declaración el portavoz interino Robert A. Woods.

El Gobierno dijo que ese operativo fue usado para dar publicidad a las FARC, y entonces Uribe anunció que suspendía las gestiones de Córdoba y los otros integrantes de su grupo. No obstante, Uribe dijo posteriormente en un comunicado que sólo autorizaba la reincorporación de Córdoba, atendiendo a llamados del CICR.

Uribe reiteró ayer que el país tenía que “tener el buen cuidado de que los pasos humanitarios (o las liberaciones) no se aprovechen por los interesados en la exaltación del terrorismo”.

“Me resbala (o no me importa) que me lleven o no a las otras liberaciones”, dijo el periodista Jorge Enrique Botero, que acompañó en las liberaciones a Córdoba el domingo pasado en un helicóptero militar, uno de los dos modelo Cougar de fabricación francesa y ofrecidos por el Gobierno de Brasil a pedido de la Cruz Roja Internacional para hacer la operación de recoger a los retenidos.

“Para mí lo importante son las liberaciones de Alan Jara y Sigifredo López” o el sexto de los hombres que los rebeldes dijeron que liberarían.

Sigigredo López, un abogado de 45, fue secuestrado en abril del 2002 cuando era diputado de la asamblea legislativa del departamento de Valle del Cauca.

Su liberación inicialmente prevista para el miércoles se hará ahora hasta el jueves.

‘La esperanza de los secuestrados’

La polémica senadora colombiana Piedad Córdoba, una de las más aguerridas críticas del presidente Álvaro Uribe, se ha convertido en la esperanza de los alrededor de 700 secuestrados que las FARC mantienen en las selvas del país.

Artífice de la liberación de varios rehenes, los últimos tres policías y un soldado puestos en libertad el domingo, está dispuesta a luchar hasta las últimas consecuencias para ver el fin del infierno que supone el cautiverio.

Y es que la integrante del Partido Liberal Colombiano, cercana al presidente venezolano Hugo Chávez, goza de la confianza de los dirigentes de las FARC.

De carácter controvertido y provocador, esta congresista de 54 años, de tez morena y que siempre va ataviada con originales turbantes, es una buena expresión de la mezcla de razas.

Piedad Esneda Córdoba Ruiz, separada y madre de dos hijos, nació en Medellín en 1955 y estudió Derecho en la Universidad Pontificia Bolivariana. Su padre, Zabulón Córdoba, era oriundo del departamento del Chocó, zona habitada por afro-descendientes, y su madre, Lía Ruiz, pertenece a la blanca raza antioqueña.

Córdoba inició su carrera política en 1986 como funcionaria de la Contraloría y secretaria privada del alcalde de Medellín, dos años más tarde fue electa concejal y en 1990 llegó a la Cámara de Representantes, desde donde pasó en 1994 al Senado.

Reelegida durante cuatro legislaturas, desde su posición de senadora ha luchado a favor de las minorías étnicas y por otros asuntos polémicos como los derechos de los homosexuales y el aborto.



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