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Impiden liberación de 17 detenidos en Guantánamo

19 de febrero de 2009.

Un tribunal de apelaciones revocó ayer la orden de liberación en territorio estadounidense de 17 musulmanes chinos de la etnia uighur detenidos de Guantánamo, un caso que pone de manifiesto las dificultades para cerrar ese penal.

Los 17 hombres nunca combatieron contra Estados Unidos y llevan más de siete años encerrados sin cargos, pero la decisión del tribunal significa que probablemente continuarán tras las rejas de Guantánamo hasta que el Gobierno de Barack Obama resuelva cómo clausurar la cárcel con peor fama del mundo.

Esa tarea ha recaído en un comité encabezado por el nuevo secretario de Justicia de EU, Eric Holder, quien ayer dijo que visitará Guantánamo el lunes, algo que no hicieron sus dos antecesores en el cargo durante la Administración de George W. Bush.

"Tenemos que tener los pies sobre el terreno para ver realmente lo que pasa en esas instalaciones, para ver en qué condiciones están los detenidos y para hablar con las personas allí sobre las técnicas que se usan en los interrogatorios", dijo Holder.

En esa base quedan unos 245 detenidos, divididos en tres grupos. Hay entre 50 y 60 que el Pentágono considera inocentes, pero que no puede repatriar porque podrían ser torturados en sus países de origen, y otros 60 detenidos contra los que tiene pruebas suficientes para juzgarlos.

El resto se trata de hombres que Estados Unidos tilda de peligrosos, pero contra los que no tiene evidencias.

El grupo más fácil, a priori, es el primero, cuyo destino es la acogida en terceros países, pero el caso de los uighures demuestra que no hay soluciones sencillas para Guantánamo.

El Pentágono ha determinado que los 17 detenidos no constituyen un peligro y no los puede enviar a China porque podrían ser maltratados.

Los 17 recibieron entrenamiento militar en un campo del Movimiento Islámico del Turkistán Oriental en las montañas de Tora Bora, en la frontera entre Afganistán y Pakistán.

Ese grupo pretende la independencia de su tierra tradicional en el Noroeste de China y el Gobierno de Beijing lo considera una asociación terrorista.

Estados Unidos envió cinco uighurs a Albania en el 2006, pero China ha presionado al Gobierno de Tirana para que los extradite, dijo Alim Seytoff, secretario general de la Asociación Uighur de Estados Unidos.

Resta, por tanto, que el propio EU los acoja. En octubre el juez federal Ricardo Urbina ordenó precisamente eso, en vista de que el Gobierno no había justificado su detención indefinida.

La Administración de Bush recurrió la decisión y un tribunal federal concordó ayer con sus argumentos.

La decisión coloca el caso de los uighurs en la pila de temas por resolver que inunda el escritorio de Obama.

Expertos creen que es probable que el Gobierno finalmente les deje entrar en el país y asentarse en el Norte de Virginia, donde está la mayor comunidad de sus compatriotas de EU.

Washington no podrá exigir a Europa que acepte a detenidos de Guantánamo si no admite a algunos él mismo, argumentan.



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