Weekly News

24 horas de incertidumbre

3 de marzo de 2009.

MÉXICO, DF.- Al carrito del súper no le meten ningún artículo que no sea necesario. Todo lo que Luz María llega a pagar a la caja está calculado para la semana, contado y hasta comparado en precio con otras tiendas, pues para eso de las ofertas ella ya es una experta. Hace meses que cambiaron el pescado por pollo y que el refrigerador de la familia Sánchez no enfría más chocolates para el postre.

Su crisis comenzó seis meses antes de que Felipe Calderón pronunciara el término "crisis económica". Fue en abril de 2008 cuando despidieron a Iván Sánchez con 45 años de edad y 10 de trabajar en el laboratorio Novartis. Desde ese entonces todo son deudas en la casa de los Sánchez.

Con las gracias a Iván también se le fue un sueldo de 53 mil pesos mensuales y la estabilidad emocional y económica de la familia.

Todas las mañanas Iván amanece con contracturas, la angustia de saber que la liquidación está por terminarse no lo deja dormir. En resumen, ya no tiene con qué pagar los gastos del mes que viene. De la hipoteca del departamento son 2 mil pesos, de la camioneta que compró a 30 meses sin intereses, faltan sólo seis, de aquel tiempo compartido que adquirió hace cuatro años para las vacaciones, ya sólo le falta un año de paga, pero debe depositar 300 dólares al mes, de no hacerlo, se pierde todo lo pagado y de la colegiatura de su único hijo son 4 mil pesos mensuales, estos números rondan en su cabeza cada vez que se va a la cama a las 12 de la noche.

Logra dormir por ratos. De todas formas el despertador suena todos los días a las cinco de la mañana. Él se sigue levantando como si fuera a la oficina, pero ahora sale a la calle a buscar clientes que le compren un medicamento para cáncer de tiroides, con el que ahora se mantiene. Representa al laboratorio del medicamento, sin prestaciones, ni contrato, sólo gana comisiones, si es que vende algo.



El desempleo le trajo todos sus nuevos males, perdió visibilidad en una parte del ojo derecho por el estrés, nunca duerme una noche completita, sin despertarse, tiene depresión y hasta ha perdido amigos, que se fueron, así nada más, "tal vez piensen que el desempleo se contagia", dice.

Luz María es su esposa, trabaja de lunes a viernes en un laboratorio, y sábado, domingo y días festivos en una delegación de enfermera. No descansa ningún día. Su sueldo cubre los pagos de servicios y la comida de la familia. Es la que administra el dinero y tiene trucos para ahorrar en casi todo. Sólo ocupa el coche la mitad del día, el resto viaja en Metrobús, sólo compra ropa dos meses al año: en junio y en enero, cuando son las rebajas. Sabe que el yogourt natural es más barato que el de sabores y que llevar toper al trabajo para no comprar comida baja un 50% los gastos.

Alexis es el único hijo de la familia, estudia la preparatoria y está a punto de salir de la escuela. Toda su vida ha estudiado en escuelas privadas, pero este mes hará el examen a la UNAM, originalmente quiere irse al ITAM, pero la decisión entre una universidad y otra es de 60 mil pesos el semestre, una más de las angustias que le quitan el sueño a Iván, pues de no quedarse en la universidad pública, las posibilidades económicas de la familia se reducirían todavía más.

Iván ha tratado de ayudarse con las ofertas del Gobierno. Se sumó al seguro de desempleo que otorga el Gobierno del Distrito Federal, después de un papeleo largo y escuchar cientos de historias como la suya logró obtenerlo, "sólo son 2 mil pesos y te los dan por una única ocasión, por favor, eso es una burla, solamente publicidad para el Gobierno". También retiró el 10% de su Afore. "Se tardaron un mes y medio en el trámite, cuando por fin me lo dieron, fue poco y ya lo debía todo", dice.

En el laboratorio donde trabajaba Iván han despedido a 100 personas de 500 que eran, de mayo a la fecha. Sólo unos diez han conseguido empelarse de nuevo, pero con puestos más bajos y ganando la tercera parte de lo que recibían.

A los Sánchez se les terminaron las vacaciones, el seguro de gastos médicos mayores, los vales de despensa, de gasolina, de restaurante y con ello las comidas fuera de casa, las idas al cine, las rentas de películas y hasta los canales de Cablevisión. Eso sí, "ahora convivimos más, comemos juntos en casa", dice Luz María optimista.

En su departamento de 40 metros cuadrados en la colonia Tacubaya se vive una historia de crisis todos los días. "Seguramente aún así estamos mejor que muchas otras familias, pues por lo menos tenemos seguro social, por mi trabajo, tenemos para comer y hasta el momento no nos ha faltado nada que sea indispensable, sí el desempleo nos cambió la vida, pero estamos juntos y vivos", dice Luz María.

A la historia de los Sánchez se le unieron por lo menos 128 mil más, tan sólo en enero, pues ésos fueron los empleos que se perdieron en comparación con el mismo mes en 2008, según Armando Paredes Arroyo, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

El futuro es poco alentador cuando organismos internacionales advierten que México será el país más dañado por la dependencia extrema a Estados Unidos. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) el país tendrá un crecimiento económico de 0.5%, mientras otros países de América Latina crecerán 4.6% en promedio.

Y las cifras ya le dan credibilidad a los pronósticos, pues la tasa de desempleo en noviembre fue de 4.47%, la más alta registrada desde el año 2000, esto se traduce en casi 2 millones 50 mil personas desempleadas.

México perderá entre 250 mil y 300 mil empleos este año, aunque estudios económicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) estiman que la pérdida podría ser de hasta un medio millón de plazas.

Por sexo, señala el INEGI, la tasa de desempleo en los hombres se incrementó, entre diciembre de 2007 e igual mes de 2008, de 3.42 por ciento a 4.27 por ciento y la de las mujeres pasó de 3.37 por ciento a 4.40%.

12:00PM

XA medio día, Iván García toma un té de 16 pesos en una cafetería, mientras hace llamadas para asegurar futuros clientes, revisar su agenda y tratar de concretar citas de trabajo, puede hacerlo en su casa, pero jamás se queda ahí a esperar a que pase el tiempo, prefiere salir y buscar clientes o trabajo. Es visitante fecuente de éste Sanborns y ha sido testigo de cómo ha bajado la clientela poco a poco. Antes estaba lleno, dice, ahora no hay ni el 10% de la gente que había hace un año. Aquí suele hacer tiempo a que salga su hijo Alexis de la escuela, desde que se quedó sin empleo, lo lleva todos los días a las siete de la mañana y lo recoge a las dos de la tarde. 1:40PM

La colegiatura de la preparatoria es de 4 mil pesos mensuales, mas inscripción, uniformes y libros. Desde abril del año pasado, Iván García recoge a Alexis en la escuela, pues le tuvieron que quitar su automóvil. También se terminaron las salidas a antros, las tuvo que cambiar por fiestas en las casas de sus amigos, la mayoría de ellos, con buena solvencia económica. El convive con hijos de empresarios y jóvenes becados. Sabe que de no pasar ese examen de ingreso a la Universidad Nacional Autónoma de México, tendrá que conseguir una beca o bien trabajar para la Universidad privada en la que finalmente su papá pueda inscribirlo.

3:00PM

Estén donde estén a las 3 de la tarde, los tres regresan a casa a comer juntos, es parte del ahorro. Nadie come fuera. Luz María sale del trabajo y llega a servir la comida que dejo preparada desde la noche anterior, Iván García deja de buscar clientes y trabajo y regresa a casa para no gastar en comida en la calle y Alexis dice que su mamá es una supermamá, pues después de tener dos trabajos, aún se da tiempo de cocinar todos los días, incluídos los sábados y domingos. Luz María, su esposa, tiene sus mañas en la cocina para ahorrar. Su sazón logra que la familia extreñe poco el pescado y la carne. Ahora sabe más recetas con pollo, que es más barato. 7:00PM

En el Tai Chi, Luz María, esposa de Iván García, ha encontrado un canal para desfogar el estrés que le provoca la falta de empleo de su esposo. En este salón deja sus presiones y los convierte en energía para poder trabajar sin descanso. Llega en transporte público para ahorrar gasolina. Se inscribió desde el año pasado, ya está en nivel intermedio. Su mejor amiga la acompaña en la clase. No sólo los movimientos lentos y la respiración le ayuda sino también las historias que le cuentan sus compañeras, una, por ejemplo, gana mil 200 pesos a la quincena, mantiene a sus hijos y esposo desempleado. Luz Ma ha aprendido aquí que no es la única que vive así.





Descarga nuestra nueva App para iOS y Android



Comentarios



Publicidad

Compartir en redes sociales



Juarez independiente


 

Diseño de Aplicaciones Móviles