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Pide AIG a empleados regresar mitad de bonos

19 de marzo de 2009.

El presidente y director general de American International Group dijo el miércoles al Congreso que está al tanto de la indignación causada por el pago de bonificaciones a los ejecutivos de la aseguradora y pidió a esos empleados que devuelvan voluntariamente por lo menos la mitad del dinero.

En una declaración bajo juramento, Edward Liddy dijo a los legisladores que algunos empleados han ofrecido devolver el dinero.

Liddy que las bonificaciones son una obligación legal contractual entre la empresa y sus empleados, aunque reconoció que ante la ola de indignación nacional, pidió a los que recibieron "pagos de retención" de más de 100 mil dólares que devuelvan por lo menos la mitad de ese dinero.

Liddy reconoció que esas remuneraciones son "repugnantes" y que la firma cometió errores financieros en una escala que pocos podían imaginar, pese a lo cual son compromisos legales y no tuvo otro remedio que pagarlos.

"Se cometieron errores en AIG de una magnitud que muy pocos podrían haber imaginado que fuera posible", dijo Liddy a los legisladores.

Empero, insistió ante la subcomisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, que los 165 millones en bonificaciones pagados el fin de semana a parte de su personal deben ser respetados por ser un compromiso financiero vinculante del gobierno de Estados Unidos, que posee ahora el 80% de la empresa.

"Cuando se debe dinero a alguien, hay que pagar ese dinero", indicó el ejecutivo. "En AIG creemos que todos estamos juntos en esto", afirmó Liddy, designado al cargo hace seis meses por el gobierno dentro del plan de rescate con fondos del erario. La empresa ha recibido del gobierno unos 170.000 millones de dólares.

Para el público estadounidense, AIG son ahora las iniciales de "arrogancia, incompetencia y avaricia (greed, en inglés)", dijo el representante demócrata Paul Hodes.

"Ha llegado el momento de que hagamos valer nuestros derechos de propietarios", comentó por su parte el demócrata Barney Frank, presidente del comité. Frank agregó que el Congreso solicitará los nombres de los beneficiados con las bonificaciones, pero si AIG se niega a suministrarlos, convocará el pleno de la comisión para que emita mandamientos judiciales que obliguen a la empresa a facilitarlos. "Pensamos hacer valer nuestros poderes para obtenerlos", insistió.

El representante Scott Garrett, el republicano de mayor rango de la subcomisión, se quejó de que el gobierno no cuenta con una estrategia para desligarse del conglomerado de seguros.

"Una parte de mí desearía gritar a los más vocingleros detractores, '¿Qué esperaban? y ¿por qué no hicieron más preguntas antes? Sostendría que la verdadera indignación es ahora los 170 mil millones de dólares del erario que han sido inyectados en esta empresa sin tener muy claras las consecuencias", insistió Garrett.

Por su parte, el representante demócrata Gary Ackerman mencionó el "maremoto de indignación" que ha barrido a la opinión pública estadounidense.

Ante la Comisión de Servicios Financieros de la cámara baja, Liddy dijo que AIG se convirtió en un fondo de cobertura interno, excesivamente vulnerable a los riesgos del mercado. AIG es el mayor beneficiario de la ayuda de emergencia del gobierno. Recibió 170.000 millones de dólares de rescate y el gobierno posee casi el 80% de la compañía.

Empero, Liddy advirtió que "nadie sabe mejor que yo que AIG ha recibido generosas cantidades de ayuda financiera gubernamental. Hemos sido los beneficiarios de la generosidad y paciencia del público estadounidense", agregó Liddy. Pese a ello, advirtió que "debemos continuar regentando nuestro negocio como una empresa — teniendo en cuenta las frías realidades de la competencia por clientes, ingresos y empleados".

Los llamados pagos de retención —que van desde 1.000 dólares a 6,5 millones— no fueron idea suya. Liddy no recibirá una bonificación. Los acuerdos son de principios del año pasado, mucho antes que el entonces secretario del Tesoro Henry Paulson pidiera a Liddy que se hiciera cargo de la compañía, o que el estado concediera ayuda alguna a la aseguradora.

"No me gustan estas disposiciones y me resulta repugnante y difícil recomendarle que las apliquemos", escribió Liddy al actual titular del Tesoro, Timothy Geithner, el fin de semana pasado.

AIG indicó el fin de semana pasado que había usado más de 90.000 millones de dólares en fondos federales para pagar a bancos extranjeros y nacionales, entre estos últimos algunos que ya habían recibido rescates multimillonarios. AIG es el mayor beneficiario individual de ayuda del gobierno. Sus transacciones financieras eran tan complejas y entrelazadas, que su quiebra se consideraba imposible.





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