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Realiza el IMSS estudios para prevenir accidentes en adultos mayores

20 de marzo de 2009.

Alteraciones de la postura como el encorvamiento, debilidad muscular, problemas de audición y/o visión, así como barreras arquitectónicas, son algunos de los factores de riesgo para que un adulto mayor sufra una caída. Para prevenir estos accidentes y sus secuelas, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) implementa medidas orientadas a este sector y a sus familiares.

La doctora Evangelina Pérez Chávez, médico fisiatra de la Unidad de Medicina Física y Rehabilitación Norte del Seguro Social, indicó que es muy frecuente que las personas mayores de 60 años, al sufrir una caída, no acudan a una valoración médica por considerar que ésta es una situación propia de la edad.

De acuerdo con lo observado en esta Unidad Médica, hasta 75 por ciento de las personas adultas mayores llegan a sufrir de tres a cuatro caídas en un lapso de tres meses y sólo acuden a los servicios médicos cuando ya se ha presentado una fractura.

El riesgo de estos accidentes es que se compromete de manera importante la funcionalidad del paciente; de hecho, las fracturas de muñeca y cadera son las más frecuentes. Además, las lesiones pueden ser severas, al grado de ameritar una intervención quirúrgica en la especialidad de ortopedia.

Estudios realizados por el Instituto constatan que la mayoría de estos incidentes ocurren en los hogares debido a situaciones como deficiente iluminación, pisos con superficies resbalosas o escaleras sin antiderrapante, así como calzado inadecuado, como sandalias o zapatos de tacón, en el caso de las mujeres. Fuera del domicilio, la persona se puede enfrentar a superficies irregulares o mobiliario inestable.

Para prevenir estos incidentes y sus consecuencias físicas y emocionales, es necesario que el paciente y sus familiares identifiquen los factores de riesgo internos y externos que pueden originar una caída.



Dentro de los factores internos también se encuentran enfermedades como hipertensión o diabetes, pues si la persona deja de tomar sus medicamentos, puede experimentar una crisis con dolor de cabeza, mareo y, como consecuencia, tener una caída.

Las acciones realizadas por el Seguro Social para que los adultos mayores y sus familias atiendan estas indicaciones, revelan que las caídas disminuyen alrededor de 30 por ciento mediante programas de ejercicio para la marcha, equilibrio y fortalecimiento, que incluyen la prevención de lesiones específicas y acondicionamiento del hogar.

El Seguro Social hace énfasis en que el paciente y su familia atiendan estas indicaciones, ya que las lesiones originadas por una caída son más delicadas en este sector. Además, en pacientes con depresión, la recuperación tras un evento de esta naturaleza, o bien por una intervención quirúrgica, es más compleja.

En este sentido, el Instituto desde sus Unidades de Medicina Familiar investiga el entorno físico y social que rodea a la persona para valorar la incorporación de un psicólogo que apoye, de ser necesario, al adulto mayor en el control de sus emociones.

De forma paralela, el Seguro Social educa al paciente para que conozca cómo auxiliarse de los aditamentos especiales para caminar, entre los que se encuentran andaderas, bastones o muletas, mismos que incrementan la estabilidad de movimiento y descargan parte del peso que soportan las extremidades inferiores, con lo que se disminuye el dolor y proporcionan seguridad.



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