Weekly News

La opinión de:
Edna Lorena Fuerte
* ¿Efectos colaterales?

1 de abril de 2009.

De alguna manera, cuando se ha iniciado un determinado proceso, nos enfrascamos en los acontecimientos que de manera sucesiva van avanzando, y muy pocas veces volvemos al inicio. Es necesario que, en todo momento hagamos un alto para saber de qué punto partimos y a cuál nos dirigimos, cuál es el sentido y los objetivos que sustentan nuestros actos.

Parece que eso ha pasado en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico: las cosas parecen hacer ido a un nivel tal, que no nos es posible ver con claridad de dónde y hacia dónde, por qué se inició esto y qué es lo que se está persiguiendo, ahora parece que el objetivo primordial es acabar con el clima de violencia, cuando quienes promulgan esto son también quienes califican al estado de cosas como un efecto de la mella que está haciendo el gobierno sobre los grupos criminales.

Luego, las campañas publicitarias del propio gobierno nos dicen que todo esto es “para que la droga no llegue a nuestros hijos”, si este es el objetivo evidente y aceptado por el gobiernos que dirige las estrategias, entonces este es el momento en que debemos detenernos, no para hacer un balance, porque al hacer sumario siempre se gana y se pierde y hay muchas formas de justificar las pérdidas y ensalzar las ganancias, sino de volver al punto de partida y mirar al horizonte que se supone que estamos caminando.

Porque si en verdad el objetivo es que la droga no llegue a los hogares, se trata de disminuir el consumo, que no es algo inmediato, pero tampoco se espera que todo lo que se está haciendo haya disparado de manera alarmante el consumo de enervantes en nuestro país. Cifras de este mismo gobierno, pues se trata de un estudio hecho por la propia Secretaria de Salud y los Centros de Integración Juvenil, que dirige Kena Moreno, tan sólo en 2008, el consumo aumentó 50%.

Estamos hablando de un crecimiento exponencial y, además, como afirmó la propia Kena Moreno, se trata de un consumo aun más peligroso, pues están llegando drogas mucho más “duras” a poblaciones cada vez más jóvenes, y además se trata de drogas producidas prácticamente de manera casera, y con componentes sumamente nocivos. Las anfetaminas, cada vez más populares, pueden contener veneno para ratas o anestésicos para elefante (El Universal 22/03/2009).

Entonces no solamente están llegando cada vez más los narcóticos a los hogares, sino que su riesgo es mucho mayor. En esa misma entrevista la funcionaria ha asegurado que los modos de distribución de los enervantes han cambiado y que ahora incluso se han detectado a madres de familia que se dedican a la distribución, o familias enteras. La complejidad del fenómeno es mucho mayor que dividir el mundo entre buenos y malos.

El narcotráfico conlleva graves problemáticas sociales: la violencia, el crimen, el fraude, la corrupción, etc., es decir, la descomposición social en sus peores formas, pero no nace de la casualidad, sino se trata de una cadena de ellos en donde hay muchas responsabilidades. Así como el propio Presidente ha levantado el dedo para señalar al norte de nuestra frontera por su corresponsabilidad y falta de cooperación, todos los ciudadanos podemos levantar nuestras manos y señalar a muchos funcionarios que toman parte de esto.

Pero volvamos a los objetivos, tan sólo con esta cifra está claro que algo no está funcionando, y por más que se hable de que los resultados se miden al mediano o largo plazo, no podemos ver en lo inmediato un aumento del fenómeno, es un despropósito decir que se está cumpliendo entonces con las medidas que el gobierno ha emprendido hasta ahora. Y peor todavía, si hablamos de los daños colaterales.

Se soportan los efectos nocivos de una medida, como cuando en las obras públicas se pone un letrero que trata de paliar los efectos del mal tráfico: “trabajamos para tu bienestar”, “estamos trabajando para ti”, y todas las variantes que usted y yo hemos visto en medio de un caos vial por el reencarpetamiento urbano, la construcción de nuevas vías; pero se trata precisamente de un efecto colateral de una obra que en algún momento nos beneficiará.

Ahora nuestros gobiernos parecen querer levantar esos letreros en cada entrevista, en cada evento público, o cada vez que tienen que hablar –no de muy buena gana, cabe decir- de este espinoso tema. El punto es que es un letrero intangible, y por más que levantamos la vista, los ciudadanos no alcanzamos a ver los beneficios de estos tan graves efectos.

Aclaramos, no estamos diciendo que esta sea una batalla que no se deba dar, ni que se deba permitir la ilegalidad y el críeme, no, esos son objetivos fundamentales de todo Estado; estamos hablando de las estrategias con que se pretende ganar la guerra, de los objetivos fundamentales que la impulsan y de que los daños no se pueden dejar de lado como si fueran un efecto inevitable. Se trata de hacer conciencia sobre la situación que se vivimos los ciudadanos todos los días.

Si el propio gobierno tiene las cifras del aumento en el consumo de las drogas, por qué no vemos una nueva disposición para atacar por ese frente. Dónde está la conciencia de la realidad con la que deben tomar decisiones los gobiernos, o es que se trata de dejar que el agua se desborde para luego ir a salvarnos de las inundaciones –esta también una historia conocida en muchos puntos de nuestro país.

Soy Edna Lorena Fuerte y mi correo es [email protected] para sus comentarios, muchas gracias.



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