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Atribuye Fujimori su juzgamiento a 'represalia política'

2 de abril de 2009.

El ex presidente peruano Alberto Fujimori atribuyó hoy a una 'represalia política' y a un juicio mediático su juzgamiento para acusarlo por violaciones a los derechos humanos durante su gobierno (1990-2000).

En su comparecencia número 159 ante el tribunal que lo juzga, Fujimori dijo que han pasado 15 meses desde el inicio de juicio, han desfilado 90 testigos y 500 documentos sin que se le pruebe su responsabilidad por la masacre de 25 personas.

El ex mandatario es juzgado por su presunta responsabilidad en las matanzas de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), ejecutadas por el grupo paramilitar 'Colina'.

Vestido de traje negro, camisa blanca y corbata azul, Fujimori habló pausado pero enérgico, seguro de sí mismo y dijo que él se enfrentó al terrorismo con las armas de la paz pero, paradójicamente, se le acusa de una guerra sucia.

Rejuvenecido, con fuerte dominio de escena, como cuando gobernó Perú, recordó que al inicio de su mandato recibió un país inviable, al borde del fracaso, con un fuerte terrorismo y una galopante hiperinflación (siete millones 750 mil por ciento).

Al justificar su ingreso a la política señaló que ningún presidente heredó un país en tan desastrosas condiciones, quizás el más difícil de gobernar.

'Era el escenario cotidiano de los coches-bomba, del olor a anfo (un explosivo de alto poder) y apagones que nos hacían vivir en un estado de zozobra', recordó.

En ese período, comentó, los peruanos cambiaron el 'Adiós' o el 'chao' por el 'cuídate'. Eran los tiempos de Sendero Luminoso y del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA); 'Perú era un paria y estaba en el fondo del abismo'.

Fujimori dijo que él se sublevó contra la injusticia y la pobreza, y consideró conveniente iniciar un cambio y se hizo el propósito de entrar a la política para ayudar a los más pobres luego de que en anteriores gobiernos solo hubiera un anquilosamiento.

'No me equivoqué sobre cómo desbaraté el manejo seudo-ideológico de Sendero Luminoso. Para mí era inconcebible cómo los gobiernos anteriores le dejaron todo a las Fuerzas Armadas sin que el presidente de la República se involucrara', expresó.

Al defender su política contra los alzados en armas, Fujimori dijo que su instructivo fue no ceder ni un milímetro al terrorismo porque hacerlo sería mancharse las manos con sangre inocente.

'No acepto que se denomine conflicto armado a lo que fue un alevoso ataque a la sociedad, con 43 mil niños huérfanos. Querían poner (los rebeldes) de rodillas al país y cometieron asesinatos, secuestros de miles de indígenas y degollamiento de muchos de estos', anotó.

Fujimori dijo que no hubo un enfrentamiento interno entre los rebeldes y las Fuerzas Armadas y se mató a miles de personas y no se respetó las reglas de una guerra. Los muertos fueron por causa de un ataque artero por la espalda.

El ex gobernante narró que en un pueblo de la sierra, los senderistas degollaron a varios campesinos y jugaron un partido de futbol con la cabeza de estos frente a lo cual, dijo, solo quedaba librar una guerra sin cuartel cuando se cerraron 560 comisarías.

En su autodefensa en el juicio que se le sigue en la Sala Penal Especial de la Corte Suprema, Fujimori dijo que no le quedó otra opción que actuar frente al terror.

'No había un solo día que en Perú no corrieran ríos de sangre', dijo al recordar que en la provincia de Huallao fueron degollados 47 personas de los cuales 14 eran niños.

En la sesión en el penal de la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes), en el distrito de Ate Vitarte, al este de Lima, Fujimori evocó los terribles momentos que le tocó vivir como cuando la gente hacía colas, entre ellos él, para comprar botes de leche.

Este país era un caos gracias a la década perdida (1980-1990, en los gobiernos de Fernando Belaunde Terry y Alan García Pérez). 'Nadie me podrá acusar de no actuar, de cruzarme de brazos y menos dejar en manos de otros la función de gobernante', dijo.

En su autodefensa, que constituye la última parte del juicio, Fujimori dijo que no se arrepiente de haber llevado adelante la lucha contra el terrorismo. 'Las personas suelen juzgar a los individuos y no a las circunstancias'.

La Fiscalía ha solicitado que el ex mandatario sea condenado a 30 años de prisión por ser el supuesto autor mediato de los delitos de homicidio calificado, lesiones graves y secuestros y le exigen que pague una reparación por unos 30 millones de dólares.





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