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Medios cifran en 92 los muertos por sismo en Italia

6 de abril de 2009.

Los vecinos de la población italiana de L'Aquila esperan hoy en estacionamientos, jardines y campos deportivos a que cesen los temblores que se registran desde la madrugada en el centro de Italia y que por el momento, según cifras de los medios de comunicación locales, han causado 92 muertos.

Como explicaron algunos de los supervivientes de la tragedia en uno de los dos campos deportivos de L'Aquila habilitados como puntos de encuentro, en la mañana se siguieron produciendo temblores de tierra que les obligan a permanecer a cielo abierto, ante el peligro de nuevos derrumbamientos.

Por el momento, no hay una cifra exacta del número de víctimas que se ha producido por el temblor de 5.8 grados de magnitud en la escala Richter, aunque el jefe de la Protección Civil italiana, Guido Bertolaso, las sitúa en setenta muertos, mientras que los medios de comunicación locales informan de 92 fallecidos.

En L'Aquila, uno de los lugares en la región de los Abruzos más afectados y muy próxima al epicentro del terremoto, se han habilitado dos campos deportivos, uno antes de la entrada al centro histórico y otro en las afueras, para que los supervivientes pasen allí las próximas horas a la espera de que la situación se estabilice.

Mucha gente aguarda allí, pero también puede verse a gran número de vecinos en los aparcamientos públicos, sentados sobre los capós de sus coches y con las puertas abiertas, a la espera de que llegue la noche, pues algunos se plantean dormir en ellos, ya que las tiendas de campaña suministradas por las autoridades no alcanzan para todos los afectados.

Los medios de comunicación locales hablan de que son en total más de 100.000 los evacuados de sus casas, tras un terremoto que pudo sentirse también en el centro de Roma.

Dos jóvenes vecinos de L'Aquila que se encuentran en uno de los campos deportivos de la ciudad temen que entre las víctimas estén dos amigos suyos que decidieron huir a la vecina localidad de Onna tras la sacudida, donde un nuevo temblor hizo que su casa se derrumbara.

En L'Aquila se puede ver ahora también a gente esperando en los jardines de sus casas a que se normalice la situación en una ciudad en la que no sólo han sido dañados los edificios más antiguos, sino también los más recientemente construidos.

Las autoridades locales están preocupadas también por el elevado número de ancianos de L'Aquila, pues las temperaturas que se registran en la ciudad, en torno a los 20 grados centígrados, pueden provocar golpes de calor.

Por el momento, el sonido de las ambulancias se impone en las calles de L'Aquila, donde hay un denso tráfico rodado ante la intención de muchos vecinos de huir con sus automóviles del lugar de la tragedia.

eluniversal.com.mx



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