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Cáncer ataca sus ilusiones y su economía

7 de abril de 2009.

MONTERREY, N.L.- Llegó a su vida como un ladrón que intentó robarle su salud, emociones, estabilidad y también su economía.

Lorena Rojas no contaba con que este enemigo, el cáncer, le tenía una sorpresa más cuando pensaba que ya lo había vencido: avanzar camino y ahora someterla a una dolorosa quimioterapia.

Entrevista vía telefónica en su residencia de Miami, donde lleva su tratamiento médico, la actriz de 38 años se escucha serena y optimista aunque, como lo mencionó antes ella, sabe que este tratamiento traerá consecuencias, pero tiene la actitud de lidiar con lo que venga.

“Hay consecuencias alternas que vienen acompañadas de náuseas, poco ánimo, cansancio, dolor de huesos, la caída del cabello... Mentalmente me preparo en saber que mientras más fuertes y más agresivas, significa que está atacando las células cancerígenas de mi cuerpo y sé que es un medicamento que tiene que hacer estragos para terminar y acabar con el mal que tengo”, apunta.

“Esa es la manera emocional en la que me preparo. Creo que es lo que me está dando fuerza para seguir entusiasmada y con mucha fe”.

Con una actitud de mujer fuerte, la actriz deja claro que ella quiere bailar al “son que le toque la vida” con la gente que la ama y la quiere.

“Una de las cosas que le pregunto a Dios todos los días, más que un reclamo de querer descubrir por qué me mandó esta situación a mí, más bien le pido que me dé sabiduría para poder continuar con esto más allá de lo que es Lorena Rojas, de una mujer que tiene el poder de convocatoria para llevar un mensaje positivo a todas las personas que están en la misma situación”.

La actriz dice que nunca ha buscado vender una imagen que no corresponda a lo que siente ni en estos momentos difíciles de su vida.“No pretendo tampoco a la hora que yo pase por la quimioterapia disfrazarme, ¿me entiendes? No me pondré una peluca para evadir una realidad. No juzgo a quien lo hace, pero mi realidad es que el cáncer no me ha tirado”, declara.

“Esta enfermedad antes de venirme a tumbar se convierte en un reto de haber quién puede más”, agrega.

Sí la ha tumbado de dolor físico hasta las lágrimas y sacarle el grito más fuerte, pero está convencida que puede enfrentarlo.

“Nunca me ha gustado tirarme a llorar y causar lástima. Es lo que menos deseo”, apunta.

La actriz se siente con mucha fe. Tiene muchas ganas de seguir soñando y cumplir metas. Uno de sus deseos es ser madre.

´¿Cómo definirías el cáncer?

“A mí me asaltó como un ladrón que se quiso llevar todo lo que yo tenía. Se quiso llevar por un momento mis ilusiones, mi fortaleza, me ha retado en la cuestión de mis encantos, mi seguridad como mujer, en mi parte femenina. Me ha retado emocionalmente y económicamente”.

Es entonces que menciona la presencia de los gobiernos de los países, que deben proteger a su gente de este tipo de “criminal”.

“Desgraciadamente un Gobierno es el que tiene que ajustar las leyes con los seguros médicos, con los gastos médicos, con los costos que implica llevar una enfermedad como lo es el cáncer”, apunta.

Ella no tiene gastos médicos mayores. Dice que sus ahorros de años se agotaron.

“Yo no cuento con seguro médico, por eso hice la analogía de que me se sentí asaltada, porque me siento asaltada porque mis ahorros, lo poco o mucho, se me fueron. Me he acercado a gente muy capacitada, profesional, eminencias en la medicina como muchos doctores en el mundo.

“Yo vivo acá (en Miami), aquí está mi casa, aquí decidí enraizarme, aquí quiero tomar mi quimioterapia y aquí me operé. Aquí es donde estoy enfrentando estos gastos médicos que me están siendo un poco más fáciles de cubrir a través de médicos que además de ser profesionales me han demostrado que tienen un gran corazón”.



La misma oncóloga que la atiende, la colombiana Sandra Franco, es la que vio a Adamari López. También se está acercando a fundaciones contra el cáncer para salir adelante.

A la actriz se le han practicado dos operaciones.

“En lugar de estar en un cáncer 0 (como al principio), estaba en un cáncer 2. Un cáncer se desarrolla en cuatro etapas y me encontraba en una situación más delicada”, explica. “De ‘no quimioterapia’, pasó a ‘sí quimioterapia’”.

Está consciente que en estos seis meses no podrá trabajar para someterse a este nuevo tratamiento, pero también tiene la disposición del mundo para vencerlo y recuperar su anterior ritmo de vida y ser ejemplo para otras mujeres que pasan por lo mismo.





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