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Obama hará énfasis en seguridad

13 de abril de 2009.

El tema de seguridad, relacionado con el freno a la violencia generada por el narcotráfico, el tráfico de armas, y la migración, serán los temas principales de la agenda que tendrán los presidentes de México y Estados Unidos, Felipe Calderón y Barack Obama, respectivamente, durante la reunión del próximo 16 de abril, en lo que será la primera visita oficial del mandatario estadounidense a México.

De acuerdo con información de la Casa Blanca, los presidentes Obama y Calderón hablarán de la colaboración que tendrán ambos gobiernos contra la violencia procedente del narcotráfico, dando seguimiento a las acciones anunciadas en días previos, así como a la reunión que sostuvieron ambos en enero pasado, antes de la toma de posesión de Obama.

La Casa Blanca hizo énfasis en que los temas de "la violencia causada por las drogas y buscar una reforma migratoria amplia y eficaz", destacan en la agenda de ambos mandatarios, además de que el presidente Obama ha "elogiado de manera repetida al presidente Calderón por su extraordinaria labor para resolver estos retos tan importantes para las comunidades y las familias en ambos lados de la frontera".

Sin embargo, no aludió a los temas relacionados con el Tratado de Libre comercio de América del Norte (TLCAN) y los camiones de carga, así como otros tópicos que se proyecta serán abordados por los equipos de ambos mandatarios el jueves 16 de abril.

El próximo martes, la oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés) presentará los resultados de un estudio propio, que concluye que "a pesar de las disrupciones que en el mercado ocurren y de que los precios de las drogas suben por algunos periodos de tiempo, la oferta de la cocaína continúa siendo amplia, a pesar de impulsar años de políticas agresivas y costosas" para restringir su oferta.

El estudio, basado en cifras de la Oficina Nacional de Políticas de Control de Drogas de la Casa Blanca (ONDCP, por sus siglas en inglés), destaca que una de la acciones más importantes que Estados Unidos puede hacer para ayudar a México a superar la violencia del narcotráfico es reducir la demanda de drogas en ese país, especialmente a través de estrategias probadas como el tratamiento de adictos pesados.

Durante su comparecencia de confirmación ante el Senado de Estados Unidos, Gil Kerlikowske, nuevo zar antidrogas de Estados Unidos, dijo que "habrá un nuevo enfoque en aquellas estrategias basadas en la evidencia para la reducción de la demanda de drogas, a través de la prevención y el tratamiento".

Al respecto, Maureen Meyer, representante para México y Centroamérica de WOLA, externó que "estamos viendo tendencias muy positivas hacia un cambio en la política de drogas de Estados Unidos, con énfasis en un mayor financiamiento para programas de prevención y tratamiento de drogas".

Sin existir aún políticas concretas por parte del Gobierno de Obama, indicó Meyer en entrevista, lo que se observa por ahora es un cambio positivo, "la cantidad de audiencias, de recursos para las agencias en la frontera con México para combatir el tráfico de armas, también es otra señal de la importancia que está dando Estados Unidos a esos temas, así como a poner en práctica mucha de la retórica del Gobierno de Bush de que teníamos una corresponsabilidad sobre lo que estaba pasando en México".

Sobre el tema de tráfico de armas, Meyer indicó que existen dos aspectos básicos: aumentar la presión sobre la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés) para realizar investigaciones y asegurar la aplicación de la Ley, y la otra parte corresponde a los cambios a la legislación, especialmente sobre los mercados de armas conocidos como Gun Shows para realizar una revisión detallada de los antecedentes de las personas que pretenden adquirir un arma o municiones.

Finalmente, la oficina estadounidense destacó que México no superará las amenazas que representan los cárteles de las drogas hasta que pueda asegurar que las investigaciones y la recolección de evidencias en los casos sean evidentes, además de que el Gobierno estadounidense debe explorar maneras en que Estados Unidos pueda apoyar y fortalecer los esfuerzos de México para evaluar la conducta de la Policía a nivel federal, estatal y local.

La difícil lucha contra el tráfico de armas

En su lucha contra los cárteles de la droga, México ha pedido al Gobierno de Estados Unidos una colaboración más leal y efectiva, particularmente en lo que toca a la lucha en el tráfico de dinero y armamento que hoy financian y arman a los cárteles de la droga.

La espiral de la violencia, que ha castigado especialmente la frontera entre Estados Unidos y México, ha disparado la señal de alarma en el Congreso, donde un creciente número de legisladores ha solicitado al presidente Barack Obama el restablecimiento de la Ley que prohíbe la importación y venta de armas de asalto que alimentan la capacidad de fuego de los narcotraficantes que desafían al Estado mexicano, mientras extienden sus redes por más de 230 ciudades en Estados Unidos.

"La violencia en México ha alcanzado proporciones críticas y las armas de asalto están siendo contrabandeadas de forma masiva desde la frontera de EU hacia México por los narcotraficantes", asegura una carta presentada en febrero pasado a la Casa Blanca por un grupo de legisladores encabezados por Eliot Engel, demócrata por Nueva York, y presidente del subcomité de Asuntos Exteriores para el Hemisferio Occidental.

En su petición, los legisladores demandaban la rehabilitación de la prohibición que fue establecida 20 años atrás, como parte de las provisiones contempladas en el Acta para el Control de Armamento de 1968. Esta Ley es independiente de la de 1994 que firmó el presidente Bill Clinton para establecer una moratoria de 10 años sobre la venta de armas semiautomáticas, y que expiró en 2004 ante las presiones del Partido Republicano y de organizaciones como la Asociación Nacional del Rifle (NRA).

Pero un mes después de la carta dirigida por Engel al presidente Obama, un grupo de 65 legisladores demócratas hizo pública su intención de bloquear cualquier iniciativa para resucitar la legislación contra las armas de asalto.

Mike Ross, congresista por Arkansas y líder de este grupo, escribió al fiscal general, Eric Holder, para advertirle que cualquier iniciativa para restablecer prohibiciones a las armas de asalto "no pasará" en la Cámara de Representantes, lo que deja en evidencia las profundas divisiones y los intereses creados que siguen sólidos tras muchos años de intenso debate judicial, académico y político sobre el uso de armas regulado en la segunda enmienda de la Constitución de Estados Unidos.



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