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'Hay que devolver la esperanza al hombre'

14 de abril de 2009.

El Papa dijo ayer que ante la carestía global de alimentos, el desbarajuste financiero, el cambio climático, la violencia, el terrorismo y la miseria que obliga muchos a abandonar sus tierras, es necesario descubrir "nuevas perspectivas capaces de devolver la esperanza al hombre"

Benedicto XVI exhortó a los hombres a no rendirse ante esa "batalla pacífica" y recordó a los fieles que Cristo busca hombres y mujeres que le ayuden a afianzar su victoria con sus mismas armas, "las de la justicia, la verdad, la misericordia, el perdón y el amor".

El Pontífice hizo estas manifestaciones durante su Mensaje Pascual, que pronunció en la plaza de San Pedro del Vaticano ante unas 200 mil personas, que ocuparon también parte de la cercana vía de Conciliazione.

Tras oficiar la Misa de Pascua de Resurrección en una plaza convertida en un jardín de flores multicolores, el Papa dijo que la resurrección de Cristo es la esperanza para el hombre y que aunque con la misma ha extirpado el mal, Jesús necesita "hombres y mujeres que le ayuden a afianzar su victoria con sus mismas armas: las de la justicia y de la verdad, de la misericordia, del perdón y del amor".

"En un tiempo de carestía global de alimentos, de desbarajuste financiero, de pobrezas, de cambios climáticos preocupantes, de violencias y miserias que obligan a muchos a abandonar su tierra buscando una supervivencia menos incierta, de terrorismo siempre amenazante, de miedos crecientes ante un porvenir problemático, es urgente descubrir nuevamente perspectivas capaces de devolver la esperanza", manifestó el Papa.

Benedicto XVI dijo que la sociedad necesita justicia, verdad, misericordia, perdón y amor y subrayó que ese mensaje es el que ha llevado a África durante su reciente viaje a Camerún y Angola.

"África sufre enormemente por conflictos crueles e interminables, a menudo olvidados, que laceran y ensangrentan varias de sus naciones, y por el número cada vez mayor de sus hijos e hijas que acaban siendo víctimas del hambre, la pobreza y la enfermedad", denunció.

El Papa Ratzinger agregó que ese mismo mensaje lo repetirá "con fuerza" durante el viaje que realizará en mayo próximo a Tierra Santa.

Y sobre esa zona del mundo señaló que la reconciliación entre judíos y palestinos, "aunque difícil, es indispensable" para un futuro de seguridad común y de pacífica convivencia.

El Papa aseguró que la resurrección de Cristo permite a los hombres responder a la pregunta "¿que hay después de la muerte?" con la respuesta de que la muerte no tiene la última palabra, "ya que al final, la vida es la que triunfa".

Benedicto XVI añadió que la resurrección de Cristo ilumina las zonas oscuras del mundo en que vivimos.

El Papa añadió que si Cristo no hubiera resucitado, el "vacío" acabaría ganando, pero la resurrección responde a la pregunta "recurrente" de los escépticos.

El Obispo de Roma ofició la Misa de Resurrección pocas horas después de que anoche celebrara la Vigilia Pascual, en la que dijo que el hombre actual vive desorientado, sin saber en que valores educar a los jóvenes y en la que pidió a Dios que no se apague su luz entre las confusiones de estos tiempos.

Concluido el mensaje, el Papa impartió la bendición "Urbi et Orbi" (a la ciudad de Roma y a todo el mundo) en 63 idiomas, entre ellos el español y el portugués.

En italiano volvió a expresar su solidaridad con las víctimas del terremoto que ha sacudido la región de los Abruzos.

Cristianos y judíos festejan la Pascua

Los cristianos oraban en una antigua iglesia y cantaban en un jardín frente a los muros de la Ciudad Vieja de Jerusalén al festejar el domingo de Pascua en la ciudad donde Jesús resucitó.

La ciudad bullía con actividades religiosas. Los cristianos ortodoxos, que se rigen por un calendario distinto, celebraron el Domingo de Ramos, y miles de fieles judíos que celebraban el festival de la Pascua atestaron una plaza frente al Muro de las Lamentaciones para recibir una bendición tradicional.

Los católicos celebraron misa en la iglesia del Santo Sepulcro, donde según la tradición Jesús fue crucificado y enterrado, y posteriormente resucitó el Domingo de Pascua. Frailes de hábito color café entraron a la iglesia acompañados por el sonido de las gaitas, seguidos por clérigos con mantos color púrpura y otras personas que cargaban cruces.

Asimismo, sacerdotes ortodoxos con vestimentas negras y barbas que portaban palmas entraron al Santo Sepulcro para su ceremonia del Domingo de Ramos. El Santo Sepulcro es compartido por cristianos católicos, ortodoxos y armenios, así como por otras sectas más pequeñas.

El Domingo de Ramos conmemora el día en que Jesús entró a Jerusalén y fue recibido por multitudes que lo aclamaban con palmas.

No lejos de allí, en una plaza frente al Muro de las Lamentaciones de dos mil años de antigüedad, los judíos se reunieron para recibir la tradicional bendición. El Muro, que solía formar parte del segundo Templo, es el sitio más sagrado donde los judíos pueden orar.





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