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Remendones, aumenta trabajo por la crisis

20 de abril de 2009.

Las oportunidades se generan en tiempos de crisis y la cultura de la reparación crece. Y dependiendo el sector se genera un incremento o decremento en la demanda, ya que muchos consumidores prefieren hacerlo ellos mismos y si son cosas más complejas entonces acuden a centros especializados.

Ruth Méndez Minutti es contador público y por la formalidad de su trabajo debe verse impecable ante sus superiores y clientes a quienes espera causar la mejor impresión.

"El cuidado de mi ropa y calzado es primordial, debo verme presentable y para eso antes invertía mucho dinero, por lo menos al mes compraba en promedio 3 mil pesos de ropa, pero ahora no estoy en condiciones".

Pantalones de 700 pesos, blusas de 800, zapatos de mil 200 y bolsas mínimo de 600 pesos, eran parte de su rutina de consumo, la cual modificó ante la crisis, lo que la llevó a reinventar su guardarropa dando una nueva oportunidad a aquellas prendas olvidadas en el armario.

"Y si antes gastaba 3 mil pesos mensuales, hoy no desembolso más de 500 pesos".

Otras necesidades como el servicio a su auto, computadora o equipos electrónicos y electrodomésticos, son erogaciones elevadas que debe programar.

OFERTA Y DEMANDA

En el Súper Hospital del Calzado, a través de sus 30 sucursales en el área metropolitana se mantiene firme la reparación, pues en cada una se atiende un promedio de 50 clientes al día quienes dan la oportunidad de seguir en el camino a sus zapatos viejos.

Daniel Pérez Reyes, encargado de la sucursal Tlalpan, dijo que la incertidumbre se refleja en las ganancias. "La gente está acostumbrada a gastar, pero también repara y eso se percibe en el alza de las ventas que durante diciembre y enero fueron muy buenas".

Tomando en cuenta que los zapatos para caballero pueden costar desde 700 a más de mil pesos, la compostura suele ser menor, es decir, para un cambio de suelas y tacones, que es lo más elaborado y oneroso, el cliente sólo invierte 250 pesos.

José Salgado Fonseca, encargado del taller Servicio Técnico Especializado, que se dedica a la compostura de computadoras, faxes, entre otros, comentó que desde enero subió su clientela. "Hay un incremento de 20% porque la gente prefiere reparar que comprar, en este tipo de aparatos se ahorran de 20% a 50%".

En el caso de reproductores de DVD que se encuentran en el mercado hasta de 400 pesos, es mejor comprarse uno nuevo porque el láser cuesta 300, más la compostura y no conviene".

En diciembre pensó que iría a la quiebra porque disminuyó su venta 40% con la incertidumbre, pero se recuperó gracias a que el aumento del dólar encareció los productos.

Rogelio González, con más de 40 años de experiencia reparando autos, también sufre los embates de la crisis, pese a que considera que sus servicios no son caros y sí con buenos resultados.

"El año pasado tenía cuatro o cinco carros en mi cochera y otros tantos esperando turno fuera de mi taller, ahora yo soy el que espera turno para poder trabajar porque si no es para afinación o cosas que realmente requiere un auto, la gente se ahorra esos pesos; lo mismo ocurre en los autolavados, sus clientes en lugar de gastar 150 pesos a la semana, mejor usan una cubeta y franela".

Diana Alvarado, encargada de Pressto, que da servicio de tintorería y compostura, dijo que aunque la gente sí prefiere realizar reparaciones, se reporta una baja de 50%.

"Al día manejamos 90 piezas en tintorería, pero a compostura llegan 20 prendas en promedio y en fin de semana sube hasta 30".

En La Costura Perfecta, Mercedes Araujo Ayala, quien atiende en la sucursal, explicó que en la actualidad atraviesan por una baja de trabajo, pues la recesión afecta a todos los comercios, aunque sí prefieren componer que comprar.

Los precios van de acuerdo al servicio, pues el cambio de botón no supera los 15 pesos, o una abertura de un pantalón para recosido oscila entre los 20 y 30 pesos, subir contorno o puños y dependiendo como esté el abrigo se cobran 450 pesos, si se toma en cuenta que uno nuevo de marca prestigiada supera los 5 mil pesos, es un gasto menor de 10%.

¿Y LA INDUSTRIA?

Simón Feldman, presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (CNIV), comentó que la situación financiera provocó una caída en las ventas, con el consecuente desempleo y paros técnicos.

"El consumidor es más selectivo, piensa en dónde comprar y dirige sus ingresos hacia los productos básicos y necesarios; ya no se van al lujo o agregados porque controlan sus gastos", señaló.

Detalló que las ventas de este año sufrieron una contracción de 5.1% al mes de enero, y se tiene una caída de 50 mil empleos, cuando la industria genera un millón de plazas indirectas y 310 mil directas; en 2009 se espera una reducción de 30 mil plazas más, porque el consumo será muy reducido.

"Somos el sexto proveedor mundial de prendas de vestir y representamos 2% del mercado, pero la exportación se redujo 7.2% y 90% de ella se va a Estados Unidos".

Además, 40% de las plantas no producen y son 10 mil. A su vez, la Cámara Nacional de la Industria del Calzado (Canaical) también tendrá pérdidas en 2009, las que pueden llegar a 15% debido a la crisis.

Sión Soffer, presidente del organismo, destacó que además se tiene que lidiar con la piratería y el contrabando.

Incluso, se estima que algunas empresas trabajan a 60% de su capacidad instalada y la cifra puede disminuir más.



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