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Jóvenes buscaron el suicidio ante influenza

22 de mayo de 2009.

De la influenza sólo le quedaron las marcas en el cuello. La noche del sábado dos de mayo no aguantó más. Sin trabajo y ante la imposibilidad de salir a buscarlo porque pensaba que cualquier contacto con las personas podría infectarlo y provocar su muerte por influenza A H1N1, decidió ahorcarse.

Justo cuando iniciaba el "vaivén" de sus pies a causa de que su cuerpo se sostenía sólo por la soga que se había atado al cuello, su padre de improviso apareció y corrió a cargarle los pies para impedir que su hijo Juan Carlos de 27 años y con estudios de Contaduría, se suicidara.

"De cualquier forma voy a perecer con esta epidemia. No tengo trabajo desde hace meses y ni posibilidad de conseguirlo porque las personas están contaminadas y me infectarán si se me acercan. ¿A qué me quedo en este mundo?", es el pensamiento que el joven tenía previo a su decisión fatal y que hoy comparte con especialistas a la terapia a la que acude.

Guillermina González Gómez, del Centro del Comportamiento Sociedad de Neuropsicología Clínica y Laboral, quien ha procurado a este joven en terapia, explica que el padecimiento en este caso se refiere a un estrés traumático o por amenaza.

Las personas que lo padecen, dice, traducen la vida en un fracaso y al presentarse un evento detonador como el de la influenza con sus medidas sanitarias que llegaron al encierro, se detona una crisis, que en este caso llegó al intento de suicidio. Es gente, señala, con baja tolerancia al estrés que toman decisiones rápidas.

Al joven contador le llegaban otros pensamientos tales como que la influenza era castigo divino insuperable y que seguramente vendrían cosas peores. "Todas estas creencias, agregadas a las reales medidas sanitarias se traducen en una desgracia", indica la doctora en neuropsicología.

Cuando el estrés se vuelve patológico, dice González Gómez, existe un desorden que distorsiona la realidad. Este joven acumuló diversas circunstancias, pues en su vida ha existido un patrón antisocial especialmente con las mujeres, sin ser gay, que lo ha mantenido con un sentimiento de desolación.

La especialista subraya que los suicidios en este periodo de influenza seguramente se presentaron, no obstante advirtió que será difícil identificar que hayan sido por este motivo. "Este lapso de medidas sanitarias, se ha sumado a los problemas económicos que la gente experimenta en su día a día. Es un estrés que puede orillarte al suicidio, así como se presentó durante de la crisis de 1994", comenta.



De acuerdo con una investigación de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el suicidio de jóvenes en México pasó de 2 mil 736 en 2003 a 4 mil 394 en 2008, 80 por ciento de los cuales fueron varones.

La especialista Norma Cruz Maldonado, advirtió que el suicidio es la segunda causa de muerte entre jóvenes, sólo después de los accidentes automovilísticos, y el rango de edad con más riesgo es entre los 15 y 29 años, pero varía de acuerdo al género.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), las entidades con más índices son Estado de México, Guanajuato, Jalisco y Veracruz, así como el Distrito Federal.



Las formas más recurrentes para hacerlo son el ahorcamiento, el estrangulamiento y la sofocación, seguidas del uso de armas de fuego, el envenenamiento por gases, el alcohol, los vapores, los objetos punzocortantes, saltar de un lugar elevado y arrojarse frente a un objeto en movimiento.

Las principales causas por las que los jóvenes se privan de la vida, señala Norma Cruz Maldonado, son los disgustos familiares (violencia o violaciones sexuales), problemas afectivos (soledad, infidelidad), enfermedades graves o incurables (VIH/Sida), dificultades económicas o padecimientos mentales.

Fue el 24 de abril cuando se inició la alerta sanitaria por la epidemia del virus de la influenza tipo A que obligó a la ciudadanía a mantenerse en resguardo y a cerrar lugares públicos entre ellos cines, restaurantes, escuelas iglesias y bares como medida preventiva para evitar la propagación de la enfermedad.

Aunque estas drásticas medidas se han relajado, la advertencia del contagio permanece, lo que puede ocasionar, si no es detectado a tiempo, una reacción negativa de las personas que no saben manejar las situaciones de estrés.

"El impacto generado por las medidas de control sanitario para prevención y atención de la influenza, son para la ciudadana experiencias difíciles de comprender así como de asimilar, por tal motivo se generan reacciones en el comportamiento físico, psicológico y emocional de las personas", dijo Guillermina González

Subraya la importancia de que por ello se detecten las reacciones psicoemocionales, las que pueden bajar las defensas inmunológicas, provocar enfermedades como: gastritis, colitis, migraña, contracturas musculares y presión alta.

En el ámbito psicológico aparece ansiedad, compulsión, depresión, estrés, bipolaridad, problemas de identidad y destino, inestabilidad ocupacional, conflictos de pareja, bajo rendimiento, impotencia, cambios hormonales, fobias, y más.

Todas estos malestares dañan profundamente a corto, mediano y largo plazo el sistema de vida de las personas, quedando en un estancamiento, autosaboteante, destructivo y conflictivo en general.

En la Clínica del Comportamiento detectan si una persona presenta estrés por amenaza de enfermedades, como lo fue el caso del joven contador, quien hoy se encuentra cambiando su percepción de la realidad.

Para hacer frente a los sentimientos fatalistas provocados por la enfermedad respiratoria al chico se le han reforzado las ideas de que no es un padecimiento mortal y que al final su cuerpo tiene inmunidad natural debido a la alimentación que se provee.

"Todos estos conceptos dan una fortaleza psíquica capaz de afrontar cualquier tipo de enfermedad, aún las terminales".

Los especialistas prevén que Juan Carlos abandone su estado de alteración incontrolable en 4 o 5 semanas. A partir de ese momento no existirá riesgo de que vuelva a intentar suicidarse. Hoy por lo pronto avanza, pero aún asegura a sus médicos que la influenza estará presente en su vida: "Si no encontraba trabajo ahora menos lo podré encontrar, las noticias lo reflejan, la influenza no sólo nos devastó en la salud física y mental, sino también en lo económico".

GUILLERMINA GONZÁLEZ GÓMEZ

Miembro del Centro del Comportamiento Sociedad de Neuropsicología Clínica y Laboral



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