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Prefieren lo complejo a lo violento

26 de mayo de 2009.

La Casta, a 20 años de su fundación, ha retomado su nombre, La Castañeda, con la intención de hacer una revolución intelectual, buscar que su público tenga una reflexión y llevarles música y letras complejas inspiradas en la psicología del ser humano.

Salvador Moreno, cantante, Chava, es un tipo profundo, ensimismado, que prefiere hablar del platonismo en lugar de la violencia que se vive en el país.

"Adoptar este nombre fue para cuestionar la misma normalidad.

Preguntábamos '¿quién está más enfermo, el normal o el loco?' Si la locura se convierte en una virtud, en un don a desarrollar; la normalidad es ahora lo que hay que cuestionar, hay que evaluar la normalidad de la Policía, de la contaminación, todo esto parece normal, pero a nosotros no nos lo parece", comentó Chava.

La banda se esfuerza por tener un sonido nuevo, renovado, aunque no ajeno a sus clásicas canciones.

"Es un momento en el que queremos depositar en la memoria colectiva de la gente un mensaje de cambiarle el rumbo a estas tendencias que estamos viviendo, así como en un momento dado hubo una revolución de independencia y una revolución por la tierra; es importante que los artistas, sin ningún interés político, inicien una revolución de la conciencia, ése es el contenido de un mensaje que pretendemos dejar en claro", agregó el tecladista Omar de León.

El 27 de junio, en el Festival Vive Latino, se dará el banderazo para una gira llamada Ciudad Sicótica Circus, que incluye un disco en vivo y un nuevo material discográfico inspirado y homónimo al libro de Octavio Paz, La Llama Doble.

Los organizadores del festival les pidieron presentarse, pero con la condición de ser La Castañeda, porque creen que su trayectoria se los demandaba, luego de que en 2005 regresaran a la escena musical como La Casta, después de una separación que duró cinco años y no por problemas de derechos de autor, como se especuló.

"El nombre fue una evolución, una serie de cambios en nuestra manera de ver las cosas, la gente nos empieza a llamar La Casta, entonces regresamos con ese nombre, porque sentimos que en ese momento ése era el nombre, porque nuestro espíritu de búsqueda había evolucionado y la locura se había convertido en una especie de casta guerrera, de fuego interno que te mueve y como también habíamos sentido la cosmogonía prehispánica, pensamos que era buen momento para adoptarlo", contó Omar de León.

Son dos décadas en que La Castañeda compartió giras, música, pláticas, viajes, camiones y cuartos de hotel con grupos como Caifanes y Maldita vecindad, por lo que cronológicamente los pone en el mapa de clásicos. Ellos son parte de una generación que abrió el espectro, porque los escenarios para el rock a mediados de los 80 estaban cerrados. "Siempre las tocadas eran en hoyos funkys, clandestinas o con algún tipo de represión" recordó Oswaldo.

A partir de este estilo se logró llegar a la industria, entrar a las disqueras, comercializarlo y hasta tener ganancias del género contestario.

"Es difícil saber en qué momento la banda se ha convertido en clásico, La Casta es una banda un tanto desfasada de su tiempo, porque desde el inicio de nuestra carrera hemos planteado todas las temáticas que vivimos en el país y de alguna forma teníamos un avistamiento de estas situaciones, y en estos momentos tenemos madurez y siento que se ha vuelto grande", dijo Chava.

"Creo que la banda ha dejado una marca, porque desde un principio hemos mezclado muchos ritmos", comentó el tecladista.

Cenit, La Transfusión, Cautivo de la Calle, Noches de tu Piel, Nancy Llaga, Tumba Matriz, Gitano de Mente, Misteriosa, Gris Normal y El Kilo, entre otros, son algunos de los temas más sonados del grupo, con los que a lo largo de su historia han puesto a bailar y cantar a todos sus seguidores tanto dentro, como fuera del país.





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