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GM se declara en bancarrota

2 de junio de 2009.

En un momento de definición para el capitalismo estadounidense, el presidente Barack Obama condujo a General Motors Corp. hacia la protección por bancarrota y puso al Gobierno al volante de la compañía que simbolizó alguna vez la fuerza económica de la nación.

El gigante caído, la compañía industrial más grande de Estados Unidos que se declara en bancarrota, está recortando aproximadamente 21,000 empleos y 2,600 distribuidoras. Teniendo piedad de pocas comunidades que viven del sector automotor, la reducción de gastos representa una tercera parte de su fuerza de trabajo en el país y 40% de sus concesionarias.

“Estamos actuando como accionistas renuentes porque es la única manera de ayudar a GM a salir avante”, afirmó Obama sobre la nacionalización temporal de la compañía con 100 años de existencia.

Obama dijo ayer que el paso de GM por un proceso de bancarrota mejorará su situación, calificándolo de “un plan viable”. Destacó que la estrategia le permitirá a GM crecer por primera vez en tres años.

La compañía dijo que tiene 172,810 millones de dólares en deudas y 82,290 millones de dólares en activos.

El presidente habló al mediodía sobre el futuro de GM desde Washington. Defendió la intervención del Gobierno en la industria automotriz, alegando que el colapso de GM y Chrysler hubiera tenido un efecto devastador para los trabajadores estadounidenses y la economía.

El Gobierno tendrá una participación del 60% en la empresa y un papel sin precedentes en su reorganización. Asimismo, el Gobierno canadiense asumirá un 12,5%, mientras que el Sindicato Automotriz recibirá un 17.5% de acciones y los dueños de bonos no asegurados recibirán el 10%. Los actuales accionistas de GM al parecer sufrirán pérdidas.

Obama dijo que su política ayudará tanto a General Motors Corp. como Chrysler LLC para que sobrevivan después de un proceso de reestructuración y de bancarrota.

Agregó que su Gobierno no tiene otra opción más que intervenir, en una “posición nada halagüeña” al tener una participación financiera en las empresas.

“Lo que no me interesa hacer es manejar a GM”, dijo Obama. La única meta es, señaló, poner nuevamente de pie a GM y después “salir rápido”.

Ni Obama ni su vocero ofrecieron indicio alguno sobre cuánto duraría el involucramiento del Gobierno en GM. “No sé que exista un calendario”, dijo Robert Gibbs, secretario de Prensa de la Casa Blanca.

Steve Rattner, jefe del grupo de trabajo del presidente en materia de la industria automotriz, dijo más tarde a reporteros: “No tenemos un calendario específico, no tenemos una fecha límite específica”.

El Gobierno proporcionará a GM 33,300 millones de dólares adicionales para ayudarle a reestructurarse, además de los 20,000 millones que ya le prestó el Tesoro. GM también obtendrá 9,500 millones de Canadá.

Un juez de quiebras determinó que GM puede tener acceso inmediato a 15 mil millones de dólares en financiamiento gubernamental para el proceso de reestructuración rápida bajo protección judicial.

El juez Robert Gerber emitió la autorización provisional para que el fabricante automotor utilice un financiamiento total por 33,300 millones de dólares, de los cuales 15,000 millones estarán disponibles en las próximas tres semanas. El 25 de junio resolverá sobre la aprobación final del financiamiento.

Gerber estableció para el 30 de junio la audiencia de venta.

Poco después de la declaración de bancarrota habló el director ejecutivo de GM Fritz Henderson en una conferencia de prensa desde Nueva York. Henderson aseguró que la nueva GM será una compañía adelgazada y más rápida que se enfocará más en sus clientes y sus productos.

Henderson aseguró que la empresa se construirá a partir de las partes más fuertes de su negocio, incluyendo sus mejores marcas y productos. La compañía planea enfocarse en cuatro marcas Chevrolet, Buick, Cadillac y GMC y librarse de otras cuatro: Pontiac, Saturno, Hummer y Saab.



Albert Koch, que colaboró con Kmart Corp. durante su proceso de reorganización bajo un tribunal de quiebras, ayudará al principal encargado de reestructurar GM.

Funcionarios del Gobierno que pidieron no ser identificados dijeron que se prevé que el proceso bajo el tribunal de bancarrota dure de 60 a 90 días. De ser exitosa, GM será reflotada como una empresa más sostenible con menos trabajadores, un menor número de plantas y de centros de venta.

Descartan golpe a México

General Motors de México sí estará dentro del portafolio de negocios de la nueva General Motors que deberá surgir luego de un proceso de reestructura, bajo la supervisión de las cortes estadounidenses, que realizará en los próximos 60 o 90 días.

Así lo dijo Fritz Henderson, presidente ejecutivo de General Motors en una conferencia de prensa dada en Nueva York.

"México está dentro de los planes de la nueva GM al igual que Brasil", dijo el ejecutivo, quien reiteró que la compañía se quedará con lo mejor que tiene de sus actuales operaciones.



Ya en México, Ernesto Hernández, director de comercialización de GMM aseguró que no habrá el cierre de ninguna planta en suelo mexicano. "Esta reestructura afecta sólo a las operaciones de Estados Unidos con base en el plan de viabilidad que se entregó en abril. En lo que toca a México no se cerrará ninguna planta", dijo categórico. Descartó que debido al potencial cierre de 14 plantas en Estados Unidos haya un riesgo de desabasto de modelos, refacciones para los consumidores nacionales, así como de componentes para el ensamble de algunos automotores en las factorías mexicanas. Añadió que no habrá cierre indiscriminado de agencias de la marca.

Por su parte, Mauricio Kuri, gerente de relaciones públicas de GMM reiteró "no significa el cese de operaciones o la liquidación de la empresa.

Acortar apelación

Las automotrices Chrysler y Fiat pidieron ayer a una corte de bancarrota que abrevie el proceso de apelación y salte una corte estadounidense de distrito, según un documento de la corte.

Abogados de las dos empresas de autos argumentan que pasar por alto la corte de Apelaciones de Estados Unidos les ayudaría a asegurarse que la venta pueda completarse antes del plazo del 15 de junio.

El juez Arthur González aprobó el domingo la venta de la mayor parte de los activos de Chrysler a Fiat y a un fideicomiso que reúne al sindicato y a los gobiernos de Estados Unidos y Canadá.

El grupo pagó 2,000 millones de dólares a los principales acreedores. El juez dijo que emitiría ayer un dictamen final para la venta. Los abogados de tres fondos de pensión de Indiana interpusieron ayer ante la corte estadounidense de distrito de Manhattan un aviso para apelar la aprobación de la venta por parte de la corte de bancarrota, según documentos de la corte.

Un camino inevitable

´27 de abril - GM propone un plan final para reorganizarse.

´30 de abril - Chrysler pide la protección por bancarrota, dice que venderá las marcas Chrysler, Jeep y Dodge a una nueva firma que será propiedad del Gobierno, Fiat SpA y los trabajadores de Chrysler.

´15 de mayo - GM cierra mil 200 concesiones estadounidenses.

´22 de mayo - GM pide prestados otros 4 mil millones de dólares del Tesoro, ya ha recibido 19 mil 400 millones de dólares estatales para mantenerse a flote.

´30 de mayo - Alemania sella un acuerdo con el grupo de autopartes canadiense Magna, GM y el Gobierno de Estados Unidos para salvar a la filial europea Opel.

´31 de mayo - Los tenedores de un 54% de los 27 mil 200 millones de dólares en bonos de deuda de GM manifiestan su respaldo a un canje orquestado por el Tesoro que podría acelerar la bancarrota.

´1 de junio - Un juez de quiebras aprueba la venta de prácticamente todos los activos de Chrysler a un grupo liderado por Fiat. GM presenta en bancarrota.





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