Weekly News

La Opinión de:
Edna Lorena Fuerte
* CRISIS DE REPRESENTATIVIDAD

9 de junio de 2009.

En los sistemas democráticos, se consideran distintas formas de acceder a la representación pública, en nuestro país, esto se limita a las estructuras partidistas, a través de cura reglamentación interna se eligen a las personas que serán candidatos a puestos de elección popular, a merced del voto de los ciudadanos. Este sistema ha sido pensado para que lleguen a la representación pública aquellos que hayan pasado por una carrera dentro de los diferentes partidos políticos.

Sin embargo, los múltiples vicios que han terminado por caracterizar a nuestro partidos, ha provocado una muy baja calidad de nuestros representantes públicos, que nos han dado malos gobiernos, con peores resultados. Ahora, a un mes de las elecciones intermedias para renovar la Cámara de Diputados, que además estarán acompañadas de varias elecciones locales, el descontento, o desencanto de los ciudadanos es cada vez más evidente.

Llegamos a la recta final del proceso electoral con sorprendentes llamados, de muy distintos sectores y actores, para invalidar el proceso electoral con anulación de boletas o el llamado “voto blanco” (depositar en la urna la papeleta en blanco), que está siendo promovido por varias organizaciones de la sociedad civil, como una respuesta de rechazo a las actuales ofertas políticas, y al desempeño de los partidos en nuestra naciente democracia.

Lo anterior es, sin duda, una clara muestra del descontento y el hartazgo de la sociedad frente a un sistema político invalidado ya no digamos para la entrega de resultados, sino fundamentalmente para el ejercicio de gobierno. La sensación de desgobierno es lo que domina el panorama de lo público en este país. Pero ante este tipo de llamados de desesperación, la clase política, de la mano de algunos “analistas e intelectuales”, comienza por descalificar esta iniciativa, por señalar a quienes la impulsen como culpables del fracaso de la democracia mexicana.

Sería muy corto de miras quedarnos con esa acusación, cuando la profundidad del problema es de la mayor importancia. Los ciudadanos somos responsables de la democracia, mientras la democracia nos aporte resultados tangibles; no se nos puede hacer responsables de que partidos, candidatos y gobernantes no hayan tenido la voluntad, o la capacidad de engrandecer el régimen que les permitió llegar a la representación pública.

Un traspiés de nuestra democracia en este momento no sería, bajo ninguna circunstancia, culpa del “abstencionismo”, como una entidad de fuerza propia, sino de quienes no han sabido allegar a la sociedad el ímpetu de la participación, ni, con sus acciones de gobierno, merecer el reconocimiento para sus correligionarios. Los ciudadanos nos preguntamos cómo es que los partidos pueden salir, elección con elección a pedir el voto de la sociedad, sin el menor balance de sus gobiernos, sin una pizca de autocrítica.

Y todavía más, ante este panorama, las instituciones encargadas del sustento de la democracia, como lo es fundamentalmente el Instituto Federal Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, parecen no haberse planteado la crisis de representación que vivimos, emprendiendo, a la menor provocación, una férrea defensa de los partidos políticos, como si fueran apéndices de la autoridad electoral. Justo en estos días el llamado “Trife” ha dado un nuevo revés a las intenciones de apertura que promueven no pocos sectores: las candidaturas independientes.

En este sentido, no hay quien se atreva a negar la lógica del libre mercadeo: a más competencia, mejor calidad y precio se oferta, a menos, claro, que el mercado sea desleal y engañoso, como ha demostrado serlo: bajo esta premisa se ha permitido la creación de partidos minoritarios que han terminado por ser mafias orgánicas muy costosas y muy poco fructíferas para nuestros gobiernos. Se probó la fórmula del pluripartidismo, y tenemos años viendo su fracaso.

Sin embargo, no se quiere utilizar esa misma lógica para hacer extensiva la posibilidad de participación a todos los ciudadanos: las candidaturas independientes, es decir, fuera de los partidos políticos, parecen representar una gran amenaza para la enraizada estructura partidista, y es por ello que se tiene la lógica consigna de no dejarlas pasar. Esta semana el Tribunal resolvió no dar cabida a la demanda de protección de los derechos políticos de Elisa de Anda, candidata independiente a una diputación local en el Distrito Federal, y a Parménides Ortiz Cano de Tlaxcala.

Los argumentos del Tribunal para dar esta negativa no van precisamente al fondo del reclamo, sino que se declara imposibilitado para dar una resolución por no ser de su competencia; sin embargo, cierra la posibilidad de ampliar la discusión a este respecto, turnarla a la autoridad competente, en este caso el Congreso de la Unión, para que sea discutida y en su caso aprobada la petición. No, el Tribunal se queda en la opción de la inmovilidad y la permanencia.

Más allá de las razones personales que han impulsado a estos ciudadanos a reclamar sus derechos políticos para ser candidatos fuera de un partido, como ya anteriormente lo había hecho el ex canciller Jorge Castañeda con sus aspiraciones presidenciales; lo cierto es que estas aspiraciones deberían tener una importancia mayúscula en el análisis de la crisis de representación que vivimos, no sólo se trata de ciudadanos aislados con intereses individuales, sino de una puerta que debería ser considerada cuando se está llegando al extremo de la no participación.

El problema fundamental es encontrar la forma de salir de la democracia de los “menos malos” porque buenos no hay, de la antiquísima costumbre de conformarnos con lo que hay, sin considerar que existen formas de reclamar algo mejor: formas de representación que verdaderamente nos conduzcan a una democracia de calidad, que no de cantidad, hay que abrir los mecanismos de elección si eso nos permite abonar en una evolución verdadera de esta democracia, la peor de las opciones es la inmovilidad.

Soy Edna Lorena Fuerte y mi correo es [email protected] para sus comentarios, muchas gracias.



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