Weekly News

La opinión de: Sergio Armendáriz
* Primavera Democrática

15 de junio de 2009.

1988 y 2000 son las dos últimas fechas axiales de la historia democrática mexicana, representan los momentos emblemáticos de un experimento de distribución y participación del poder político que, sin duda, han dejado huella profunda en la vapuleada identidad nacional. Quizá Ciudad Juárez se anticipó a ambas con el fenómeno alternante generado en 1983.

Si en mi editorial anterior me referí al aspecto táctico de la estrategia de transformación democrática que implica el ejercicio del voto blanco, en esta ocasión me permitiré la referencia al aspecto motivacional o actitudinal de la misma, es decir, al indispensable ingrediente de la fuerza anímica que sustenta la posibilidad de la idea democratizadora para convertirse en movimiento primero, en estructura después.

La diversidad social y cultural que constituye a Ciudad Juárez, es un formidable fermento para la integración de un nuevo sujeto político que trascienda o rebase al envejecido régimen de partidos y mafias, que han venido colonizando de manera monopólica al modelo de distribución del poder en todos los rincones del país.

El nuevo sujeto político necesariamente deberá fincarse en un renovado motor que lo ponga en poderoso movimiento y en la implicación con refundados referentes culturales, que le doten de símbolos dirigidos a dignificar los sentidos convergentes de la acción cívica en colectividad; solamente con la presencia tangible de ambos elementos de conducta será posible despertar del profundo letargo desencantado que habita la transición a nuestro estilo democrático.

Sin duda, a mi personal parecer, el motor que sustentará el despertar de las adormecidas energías democráticas es el referéndum republicano que significará la legítima oportunidad de decir No a las actuales estructuras mafiosas del poder institucionalizado formal e informalmente en la sociedad que actualmente vivimos. Insisto, el No es una negación a lo político vigente y es de hecho un Sí a la exigencia inmediata del empoderamiento ciudadano, no está por demás enfatizarlo: votar No, no es no votar, votar No en estas condiciones, es algo diametralmente distinto a abstenerse de votar.

El referéndum republicano del 2009 permitirá por lo menos abrir líneas de fuga que rompan con el cuadro delineado e impuesto por una clase política que se ha convertido en una especie de cínica dictadura que exclusiviza el juego de la democracia para su propio peculio; un juego que tanto por inteligencia como por nobleza no tiene por que ser jugado únicamente con las mañas infinitas del tahúr. Permitirá también replantear la misma organización de leyes y medios a través de los cuales se ha colonizado el régimen de poder en la República, gracias a la demanda de rescatar la soberanía de la representatividad popular como principio básico de la democracia.

Es necesario que para deshabitar el país o la ciudad de la mafiosidad, se activen resortes culturales que lleven a construir la habitabilidad de la república restaurada postmafia. Para que tal cosa suceda, es indispensable que la ciudadanía deje de girar su percepción social en torno al ya viciado y cansino futurismo del poder especulativo de los abordajes protagónicos y grupusculares al poder político, es decir, terminar de tajo con el pan y circo electoreros.

Las formas de lucha y confrontación que el electorerismo exige de nosotros, distraen la atención de lo fundamental y además fatigan estérilmente las energías cívicas; es necesario desplazar el centro de gravedad de la gestión ciudadana hacia el ciudadano mismo, hacia nosotros mismos, con el fin de transformándonos nosotros, modificar y trastocar todo el entramado mafioso de relaciones que nos constituyen y a la vez nos deshabitan.

Nuestro problema va más allá del necesario pero simple crecimiento, es de hecho un severísimo cuestionamiento de identidad cultural que nos aqueja de siglos y que imposibilita la comprensión del noble e inteligente juego democrático, nuestra forma de ejercer el poder burocratiza lo público con muy escasa responsabilidad social.

No habrá redespertar democrático en Ciudad Juárez ni el resto del país con más de lo mismo avergonzado o cínico, se necesita entusiasmo fortalecido, de un No que es un Sí que a manera de extraño lazo, establezca emocionalmente una atadura liberadora: la de la alianza de los amigos de la República.



Descarga nuestra nueva App para iOS y Android



Comentarios



Publicidad

Compartir en redes sociales



Juarez independiente


 

Diseño de Aplicaciones Móviles