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Hijo de migrantes mexicanos viajará a EEI

19 de junio de 2009.

Aunque ahora alista detalles para participar en la misión STS-128 de la NASA, que en agosto 7 volará a la Estación Espacial Internacional, posiblemente a bordo del transbordador Discovery, José Hernández Moreno tiene los pies firmemente arraigados a la Tierra.

No se trata sólo de una metáfora, pues desde su niñez el futuro astronauta —cuyos padres, Julia Moreno y Salvador Hernández emigraron de Michoacán a Estados Unidos en busca del american dream— aprendió a cultivar en largas y agotadoras jornadas.

El camino no fue fácil, pues pese a ser ciudadano estadounidense “por casualidad” (nació en French Camp, California, en 1962, durante una estancia de sus padres en aquel estado) Hernández tuvo que lidiar con la discriminación racial, la precariedad económica y un entorno social con frecuencia hostil hacia las familias de latinos inmigrantes.

Prueba de ello es que, debido a los constantes viajes de sus familiares —originarios de La Piedad, Michaocán—, él no aprendió el idioma inglés sino hasta los 12 años. Además, durante sus vacaciones escolares tenía que trabajar con ellos en la cosecha de tomate, pepino, cereza y otros productos agrícolas.

Sin embargo, a petición de uno de los profesores de high school del entonces menor, los padres de José decidieron afincarse en Stockton (también en California), localidad que el hoy ingeniero mecánico electricista, graduado en 1984 por la Universidad del Pacífico, considera como su homeland.

Este hecho y la vista por televisión de las ya célebres imágenes del descenso de Neil Armstrong y Buzz Aldrin por primera vez en la Luna —hace casi 40 años— marcaron en forma decisiva la vida, obra y el futuro del también maestro en Ingeniería Eléctrica y Computación, título que obtuvo en 1986 de la Universidad de California en Santa Bárbara.

“Me influyó mucho la imagen de los astronautas (de la misión Apolo 11) caminando en la Luna. Eso enganchó mi interés por la ciencia y la ingeniería. Por esa razón empecé a estudiar con la idea de algún día ser uno de ellos”, revela con emoción.

El interés de José por la ciencia y tecnología dio sus primeros frutos durante la época en que trabajó en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, en California (1987 a 2001) donde entre otras cosas implementó técnicas de análisis para caracterizar materiales de baja densidad, útiles en el diseño de láser de rayos X.

Ahí también se dedicó al desarrollo de aplicaciones para procesar señales e imágenes de utilidad en radares, tomografía computarizada y otras herramientas de visualización no invasiva. Un área a la que dedicó particular atención fue la de física médica, donde contribuyó a desarrollar la primera

representación digital de una mamografía. Sin embargo, su deseo de convertirse en astronauta comenzó a tomar forma hasta que ingresó a la Agencia Aeroespacial de Estados Unidos, la NASA, en 2001, tras ser rechazado en 11 ocasiones consecutivas:

“Cuado terminé la preparatoria, en 1980, escuché en las noticias por la radio que Franklin Chang Díaz (de padres costarricences) había sido seleccionado por la NASA como el primer astronauta latino. Él fue mi héroe porque venía de una familia de escasos recursos como la mía”, recuerda.

“Lo usé como ejemplo y lo curioso es que, cuando me entrevistaron en la NASA, él fue uno de los panelistas. Fue la primera ocasión en que pude conocerlo en persona y así, después de 12 años de solicitar mi ingreso, finalmente me aceptaron”.



Hernández se sumó al personal del Centro Espacial Johnson en Houston, Texas, donde tras ocupar diversos cargos, llegó en 2002 a la jefatura del área de Materiales y Procesos de la División de Ingeniería Estructural. En 2004 fue seleccionado como candidato a astronauta y dos años más tarde concluyó su entrenamiento como tal.

A la fecha, el “paisonauta” —como alguna vez se definió a sí mismo en alusión a sus raíces mexicanas— aguarda con ansiedad el momento de que se cumpla su mexican-american dream: la partida hacia la EEI, programada para el 7 de agosto próximo, a bordo de la nave Discovery, si es que no hay un cambio de último momento.

La misión, integrada por otros siete astronautas además de José, tiene previsto continuar los trabajos de ensamblaje de la Estación Espacial Internacional. La carga útil más importante será el módulo Leonardo. También se realizarán tres caminatas espaciales para remplazar materiales del módulo Columbus, de la Agencia Espacial Europea.



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