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No presioné a Bank of America: Bernanke

26 de junio de 2009.

WASHINGTON, EU.-El presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke dijo ayer al Congreso que no presionó al Bank of America para que adquiriera la firma corredora de bolsa Merrill Lynch, un negocio que costará a los contribuyentes 20,000 millones de dólares.

Bernanke, en una declaración preparada para una comisión de la Cámara de Representantes que investiga el asunto, dijo que no amenazó con tomar medidas contra el director general del Bank of America Kenneth Lewis o los miembros del Consejo de Administración si decidían no efectuar la compra.

"No dije a la gerencia del Bank of America que la Reserva Federal tomaría medidas contra los consejeros o la gerencia" si decidían invocar una cláusula en el contrato de adquisición a fin de impedir el acuerdo, dijo Bernanke a la Comisión de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara. "Además, no ordené a persona alguna que indicara al Bank of America que la Reserva Federal adoptaría ciertas medidas en esas circunstancias".

A principios de este mes, Lewis declaró que le amenazaron con destituirlo cuando expresó dudas sobre la conveniencia del acuerdo. Lewis agregó que el entonces secretario del Tesoro, Henry Paulson y los reguladores federales dejaron por sentado que si el Bank of America renegaba de su promesa de compra, él y todo el Consejo de Administración serían destituidos.

Bernanke insistió que ningún miembro de la Fed pidió al Bank of America que no publicitara la precaria situación financiera de Merrill Lynch. De no haber divulgado esa información, Lewis habría violado su responsabilidad fiduciaria con los accionistas del banco.

"Ni yo ni miembro alguno de la Reserva Federal ordenamos, indicamos o aconsejamos al Bank of America que ocultara al público información alguna relacionada con Merrill Lynch, incluyendo sus pérdidas, compensaciones o bonificaciones o cualquier otro asunto relacionado", insistió el presidente del banco central estadounidense.

Fueron los primeros comentarios públicos de Bernanke desde que esa comisión de la Cámara de Representantes inició una investigación a principios de año sobre las posibles intimidaciones de funcionarios federales al Bank of America para que adquiriera Merrill Lynch después que Lewis descubriera la precaria situación financiera de la empresa corredora en pasado octubre y que desplomó a los mercados.

Los inversionistas volvieron apresurados ayer a comprar acciones luego de que las ganancias de algunas compañías indicaron que la economía podría estar fortaleciéndose.

Los aumentos en las acciones de constructoras de viviendas, tiendas minoristas y de otras compañías muy sensibles a los ciclos económicos impulsaron una fuerte alza en el mercado. El promedio industrial Dow Jones avanzó 173 puntos tras cuatro días de pérdidas, y los precios de los bonos gubernamentales aumentaron después de que una subasta atrajo una fuerte demanda.



Los operadores de bolsa concentraron su atención en los reportes de ganancias mejores de lo esperado y recibieron con agrado la noticia de que la Reserva Federal dio el primer paso para eliminar los numerosos programas de préstamos de emergencia que lanzó el año pasado.

La tercera subasta exitosa del Tesoro en la semana ayudó a impulsar la confianza de que Washington podrá recaudar suficiente dinero para financiar sus programas de recuperación económica.

Las acciones de las constructoras de casas subieron después de que Lennar Corp. dijo que los pedidos de viviendas nuevas avanzaron 63% durante el segundo trimestre y reportó ingresos superiores a las expectativas.

Analiza modificar estímulos

Los gobernadores de la Reserva Federal analizan la posibilidad de que algunos programas diseñados para abaratar el costo de las hipotecas y el precio del dinero en otros instrumentos de consumo deberían ser contenidos ante el peligro de una mayor inflación.

Casi todos los economistas pronosticaron que el presidente de la Fed Ben Bernanke y sus colegas, que reanudaron una reunión el miércoles por la mañana, no adoptarán medidas audaces al concluir su encuentro de dos días.

En Wall Street se han multiplicado los temores de que las inusitadas actuaciones de la Fed para apuntalar la economía puedan disparar la inflación posteriormente.

"La inyección de fondos adicionales en el sistema bancario es ahora un juego muy peligroso y la Fed no puede permitirse el lujo de pisar el acelerador en medio de un ambiente potencialmente inflacionario", comentó el economista Richard Yamarone, de la firma Argus Research. Un reciente aumento en el interés de las hipotecas y bonos del Tesoro, de prolongarse, podría asfixiar la posibilidad de una recuperación económica.





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