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Llama Zelaya a insurrección para derrocar a golpistas

20 de julio de 2009.

Fracasa mediación de Arias; temen guerra civil en Honduras.

El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, dio ayer como "agotado" el diálogo para resolver la crisis en su país, anunció el inicio de una "insurrección" y demandó a la comunidad internacional "endurecer las medidas" contra el Gobierno de Roberto Micheletti.

En una rueda de prensa ofrecida en la Embajada de Honduras en Managua, en la que estuvo acompañado de sus delegados en el fallido diálogo en Costa Rica, Zelaya anunció la organización de un "frente interno" en su país para "derrocar" a los golpistas.

Sostuvo que el Artículo 3 de la Constitución hondureña establece el derecho a la insurrección.

"Voy a estar en Honduras y voy a seguir haciendo todo lo que tenga que hacer (...) hasta que este grupo usurpador del poder tenga que someterse a las órdenes que ha dado la comunidad internacional que es vinculante a Honduras", enfatizó.

Zelaya dio como "agotado" el diálogo ante lo que consideró la "soberbia" e "irrespeto" de la delegación de Micheletti, que no aceptó una propuesta hecha por el presidente costarricense, Óscar Arias, mediador del conflicto.

"Hoy se han burlado una vez más los golpistas de la comunidad internacional, de Óscar Arias y de la misma secretaria de Estados Unidos, Hillary Clinton, promotora y patrocinadora" del diálogo, puntualizó.

Zelaya dijo que el Gobierno de Micheletti, al que definió como un "grupo de élite sumamente conservador, con prácticas fascistas", ha quedado ante el mundo como un "grupo intransigente", "irrespetuoso" y con una "inmensa soberbia".

"No vamos a permitir el primer Golpe de Estado en el siglo XXI, hasta que derroquemos a los usurpadores", insistió.

Zelaya consideró que la comunidad internacional está a prueba, porque los golpistas "están retando al mundo entero".

Demandó a la comunidad internacional a "endurecer las medidas" contra el Gobierno de Micheletti "con más fuerzas".

Exigió particularmente a Estados Unidos a aplicar un "torniquete" a las Fuerzas Armadas hondureñas, las que, según dijo, están sosteniendo a los golpistas.

El depuesto mandatario reveló que a partir de anoche comenzó a preparar su regreso a Honduras "con todos los mecanismos que le dan las leyes y el pueblo hondureño", y que espera que en esta acción lo acompañe la prensa internacional.

Ayer la rotunda negativa del Gobierno liderado por Roberto Micheletti al retorno al poder del presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, dio ayer al traste con las negociaciones lideradas por el mandatario costarricense, Óscar Arias, para encontrar una solución a la crisis política de ese país.

La restitución de Zelaya era el punto medular de la propuesta presentada por Arias el sábado, día en que comenzó la segunda ronda de estas conversaciones.

El grupo que representó al Gobierno de Micheletti trajo ayer a la mesa de diálogo una contrapropuesta, en la que aceptaban el regreso de Zelaya a Honduras, pero para que enfrentara a la justicia y pudiera ejercer su defensa ante los cargos que se le imputan, como traición a la patria.

La última sesión se levantó menos de cuatro horas después de iniciada

ante la imposibilidad de acercar las posiciones. Arias anunció que no renuncia a seguir sus oficios como mediador y se dio un plazo de 72 horas para tratar, desde Costa Rica, de convencer a Micheletti para que acepte sus propuestas, pues teme que estalle una guerra civil en Honduras.



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