Weekly News

La opinión de:
Sergio Armendáriz
Camino de servidumbre

27 de julio de 2009.

Es tradicional y a la vez lamentable que la política simplemente se convierta en nuestro medio en una especie de palenque de apuestas para ungir a los “buenos”, que se harán del poder para disponer del manejo de los patrimonios públicos, además del caprichoso arbitrio de manipular grupos o masas humanas que se muevan en la lógica consabida de la marca del amo. Es cada vez más raro observar que los partidos políticos se preocupen realmente por lo que alguna ocasión pretendió llamarse “capacitación ideológica” o algo así.

Recientemente se han publicado en El Diario las siempre renovadas y poco escrupulosas actitudes de la clase política local y estatal, “alistándose” para el gran salto de la renovación de puestos políticos –es poco representativo llamarlos de elección popular en este momento-, que significará la coyuntura chihuahuense del 2010. Los hábitos envejecidos continuarán campeando por sus reales, el automatismo odioso se reproducirá, es un hecho.

Es lastimoso observar como el talento político es considerado por los intereses dominantes como una especie de simple abono o fertilizante para legitimar los efectivos apetitos de ganancia que las facciones políticas intentan revestir como un deseo de servicio o de sacrificio por las demandas de gestión social que la colectividad propone y merece en el proceso de una gobernabilidad que cada vez es mayormente vapuleada.

No es la política en el momento actual una actividad o ejercicio especialmente atractivo para el desempeño humano inteligente, por el contrario, es un caldo de cultivo para temperamentos propicios a la ambición de mediocridades lucrativas y serviles, sí, en el medio de la disputa por el poder, hoy se recorre por tirios y troyanos un nítido camino de servidumbre, las lealtades enmascaran las voracidades y el servicio público sufre las consecuencias de semejante impostura. Sin duda, la situación no es explicable solamente por la rapacidad célebre de nuestra clase política; fracaso cultural y ausencia de compromiso social son las piedras sustentantes de una realidad histórica que apabulla las escasas insignias de identidad colectiva, el sentido de pertenencia brilla por su ausencia, en Ciudad Juárez lo que alguna vez se proyectó como una estructura social fortalecida por una formidable diversidad o pluralidad cultural, se ha convertido en el infierno de la confrontación, la disfuncionalidad, la segmentación hiriente y la destrucción gradual y taimada de la condición de ciudadanía, la frontera es una localidad que se ha movido al poco deseable estatuto de ciudad sin ciudadanos, debido precisamente a la arritmia detonada por la inseguridad y el ejercicio político electorero que la viene devorando en la lógica deforme de la alternancia supuestamente democrática.

De no avanzar en el desarrollo de la cultura política, pasando por supuesto por la mejora cualitativa del sistema educativo, será una veleidosa quimera aspirar a un cambio de mentalidades que auspicie una transformación en el sentido de pensar y hacer la política. La dimensión pedagógica del quehacer político ciertamente que se aprende en la familia en un primer plano, sin embargo, se perfila de manera específica en los trabajos de aprendizaje que la inteligencia académica construye en las instituciones propiamente educativas. El 5 de Julio fue una especie de tsunami de presencia ausente, es decir, de abstención pasiva y de nulidad inteligente. La ola civil o cívica correspondientes, señalan la impostergable urgencia de salir de un autismo soberbio a una clase política que sigue aferrada al espejismo desvaneciente del acarreo y la compra corporativa u oficialista de los votos. El problema de la gigantesca ola radica en que todavía no moja y menos ahoga, tiene la intangibilidad de lo que aún no es visible en sus más demoledores efectos pero ya es perfectamente pronosticable para el mismo sentido común; dejó de ser simple materia especulativa de académicos o intelectuales. No hay ganadores en los desastres, no puede haber triunfalismos zorrunos en una sociedad purulenta de ingobernabilidad, es absurdo pensar en saludes políticas, habitando el cementerio sanguinolento de la violencia incontenible. Sabemos lo que aplastará la ola en su llegada posible, lo que se ignora es el tipo de contenido que traerá y la brutalidad misma del impacto en tierra.





Descarga nuestra nueva App para iOS y Android



Comentarios



Publicidad

Compartir en redes sociales



Juarez independiente


 

Diseño de Aplicaciones Móviles