Weekly News

La Opinión de:
Eduardo Borunda
2010 a la vuelta de la esquina.

29 de julio de 2009.

Sin querer queriendo, diría el “Chavo del 8”, el proceso electoral del año 2010 en que elegiremos gobernador, 67 presidentes municipales, 67 síndicos, diputados y un número muy grande de regidores chihuahuenses ha comenzado. Por una parte las huestes de los aspirantes de la presidencia municipal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) desean a toda costa dejar a alguien de su equipo para tener mano y posibilidad de acomodar piezas para el proceso de selección de candidatos. En Ciudad Juárez, por ejemplo, son Víctor Valencia de los Santos, Enrique Serrano Escobar, Antonio Andreu Rodríguez, Guillermo Dowell Delgado, Ignacio Duarte, Álvaro Navarro Garate y otra media docena que son nombramos como posibles sucesores del alcalde fronterizo. Es decir, la batalla ha comenzado mucho antes de lo esperado.

Si en este escenario municipal así andan las cosas, las interpretaciones de las señales del próximo ungido para la gubernatura no podían faltar en el plano estatal. Que si Marco Quezada comió con fulanito, que si el pacto entre funcionarios estatales es que sea uno de las tierras de nunca jamás, que si se la deben a esta o aquella ciudad. Es decir, la guerra de rumores en los medios electrónicos como internet, prensa escrita y medios tradicionales han hecho su aparición de manera virulenta que nadie se quiere quedar atrás y dar la primicia de “como ya se los habíamos adelantado, el candidato es…”. Sin embargo, la realidad es otra. ¿Cuál? Que aún no hay ni candidatos, ni precandidatos y estamos observando una guerra de estrategias para posicionar al que nos late el corazón.

De repente, se disipó una cortina de humo y de dos que parecía que tenían alguna posibilidad se abrieron los caminos y surgieron nuevos nombres para suceder al gobernador José Reyes Baeza. Es decir, a la lista formada en un principio por Héctor Murguía Lardizábal y César Duarte se fueron sumando Oscar Villalobos, Alejandro Cano y José Reyes Ferriz. Es por ello indispensable para el PRI mantener esa unidad que los llevó al triunfo electoral bajo el liderazgo de Mario de la Torre quién como capitán a bordo logró 3 de 4 resultados positivos en Ciudad Juárez y empató prácticamente en el tercer distrito electoral al disminuir los casi 30 mil votos de diferencia que metió Cruz Pérez Cuellar en el 2006.

En otras palabras, la sucesión empieza a dar sus primeros pasos, esperando la llamada que diga por aquí es. Los consensos generados, darían un primer voto de confianza para que Mario de la Torre siga al frente del priísmo juarense y no se ocasione una ruptura difícil de sanar y por la bolsa que está en juego. Además, a don Mario de la Torre se le identifica como un hombre de las confianzas del propio gobernador del estado y un operador que no deja un hilo sin amarrar. Una segunda opción que se vuelve más interesante sería el regreso a la actividad partidista del exrecaudador de rentas y notario público Tomás Herrera Álvarez quien es conocido como un político experimentado y cuya fidelidad al proyecto reyesbaecista no está en duda. Es un hombre y político institucional.

Por el lado del Partido Acción Nacional (PAN), no se vislumbran grandes oportunidades de éxito. Por cierto en la visita del virtual presidente nacional del PAN César Nava al estado de Chihuahua la mujer que lució el evento y que ahora se cuelgan las medallas de la victoria del pasado 5 de julio fue María Antonieta Pérez. Es como si quisieran decirle a César Nava que habían ganado en Chihuahua la elección. Es simplemente una perla que van a lucir y en un peligro se les cuele como candidata a la presidencia municipal de Ciudad Juárez. La idea no suena descabellada y es que la gente de otros acelerados precandidatos sólo pueden voltear hacia ese lado cuando los demás candidatos han perdido de todas todas.

En cuanto a la gubernatura, el hándicap en el PAN se ve con una caballada flaca y en donde el presidente municipal de Chihuahua lleva todas las de ganar. Por un lado la dhiacada (los sobrevivivintes del grupo ultraderechista denominado Desarrollo Humano Integral y Acción Comunitaria, DHIAC), perdieron a su gallo Juan Blanco con el escándalo del relleno sanitario y en donde la pus salió para todos lados llevándose entre las patas a los otros candidatos a diputados que ya se sentían ganados. De allí y la declinación temprano de Gustavo Madero hacen suponer que la caballada está muy flaca. A las pruebas nos remitiremos más adelante. En conclusión, el proceso electoral del 2010 está a la vuelta de la esquina y sin que termine aún el 2009.



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