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Narco asesinado en El Paso, era informante de agentes en EE.UU.

29 de julio de 2009.

Las ocho balas que mataron a José Daniel González Galeana frente a su casa, a metros de la del jefe de policía de la ciudad, fueron disparadas de cerca y no dejaron dudas sobre el mensaje que cargaban.

Asesinado en una tranquila calle suburbana de El Paso en mayo, González era un integrante de alto rango del Cartel de Juárez, pero también era un informante confidencial de las autoridades estadounidenses, dijeron fuentes a The Associated Press. Algunos expertos creen que su muerte puede haber sido la primera vez en que sicarios de los carteles de la droga en México matan a una figura importante del narcotráfico en territorio estadounidense.

Los expertos dicen que el asesinato muestra una creciente osadía de los carteles del lado norte de la frontera, la que muy probablemente llevará a más muertes.

"Fue baleado de cerca", dijo el jefe de policía Greg Allen. "Quien sea que lo hizo quería asegurarse de que se supiera que era una represalia".

Los capos de la droga en México, entre ellos el jefe del cartel de Sinaloa, Joaquín "El Chapo" Guzmán, han dado este año y el pasado permiso en forma pública a sus sicarios para cruzar la frontera en busca de sus blancos.

"Hay un número creciente de líderes que viven en Estados Unidos, probablemente para escapar de la ley o de sus enemigos en México, así que ése es uno de los riesgos que ha aumentado en los últimos años", dijo Stephen Meiners, un analista táctico para América Latina en Stratfor, una compañía de inteligencia global con sede en Austin, Texas.

"Existe la posibilidad de que esto se salga de control", dijo.

Shannon O'Neil, experta sobre Latinoamérica en el Consejo de Relaciones Exteriores, dijo que no sabe de otros casos de asesinatos de jerarcas en Estados Unidos, pero teme que éste no será el último.

"Hemos comenzado a ver más osadía cerca de la frontera, en el lado mexicano y en el lado estadounidense", dijo O'Neil. "Una vez que estas organizaciones se establezcan con firmeza en México y Estados Unidos, vamos a ver asesinatos en todos los niveles".

González, un inmigrante legal que vivía con su familia en una calle sin salida de un barrio caro, fue baleado el 15 de mayo frente a su amplia casa. Su esposa, Adriana Solís, y los dos hijos de la pareja se fueron poco después.

Dos funcionarios federales y uno local dijeron a The Associated Press que González estaba pasando información sobre las actividades del cartel a la agencia federal de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés), que en los últimos años ha incrementado su participación en investigación de tráfico de drogas por la frontera. Uno de esos funcionarios dijo que los investigadores federales monitoreaban las actividades y la ubicación de González.

Los funcionarios hablaron con AP bajo condición de no ser identificados porque no estaban autorizados a hablar del caso en forma pública. En un comunicado enviado por correo electrónico, Leticia Zamarripa, vocera de ICE, dijo: "Es política de ICE no discutir ni comentar los temas relacionados con informantes confidenciales".

Sicarios de los cárteles han matado a traficantes en Estados Unidos en otras ocasiones, pero la policía de El Paso dice que González tenía un alto rango en el cartel de Juárez. Aunque aún no establecieron en forma oficial un motivo para el crimen, Allen dice que los investigadores suponen que otro narcotraficante descubrió que González era un informante.

Allen vive detrás de la casa del asesinado y escuchó los disparos desde su patio trasero. El jefe de policía asegura que no tenía idea de que González era un narco importante ni tampoco de que era un informante federal y está enojado porque no lo informaron.

Días después del asesinato, en una reunión de las fuerzas de seguridad federales, estatales y locales que trabajan juntas contra el tráfico de drogas en la zona, Allen les dijo a los funcionarios nacionales que en el futuro cooperaría si lo mantenían informado de sus actividades.

"¿Les gustaría que esto pasara en su vecindario?", les preguntó.

Los vecinos del barrio Rancho del Sol ahora están muy asustados como para hablar del caso.

Aldo Valderrábano vive a la vuelta de la segunda casa de González, una más modesta a casi dos kilómetros de allí, y él sí hizo declaraciones. Contó que la familia González se mudó a la casa grande luego de que Solís, la esposa, perdió tres dedos de manera misteriosa el año pasado, en "un accidente" que no describió y que no le causó otras heridas visibles.

Desde el asesinato de González, los vecinos no han visto a la familia, pero un vocero de la policía local dijo que los investigadores están en contacto con ellos.

González figura con ese domicilio en registros comerciales como el contacto para la empresa de transporte de cargas El Nuevo Rey, de la de autopartes González Auto Parts, de Transportes González y de la guardería Letters and Colors Day Care. Los vecinos dicen no haber visto actividad relacionada con esos negocios en la casa.

Valderrábano dice que los González eran muy amables y los niños de ambas familias solían jugar juntos.

"Eran muy tranquilos", dijo. "Nunca tuvimos problemas con ellos".





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